Nuevos argumentos por Palestina (segunda parte)

Nuevos argumentos por Palestina (segunda parte)

1Jun21 0 Por Admin

Por Claudio Katz

FRACASOS Y RESISTENCIA

Netanyahu perpetró su nueva matanza en Gaza pero no doblegó a los resistentes.
Destruyó edificios y asesinó niños sin contener la lluvia de cohetes. Tampoco
desmanteló los túneles construidos por Hamas para almacenar esos misiles. Para
demoler esa estructura necesitaba una nueva invasión que prefirió soslayar. Optó por
aceptar la tregua, frente a la tenebrosa perspectiva de quedar empantanado en otra
incursión territorial. Recordó que el último intento de ocupar Gaza desembocó en el
retiro forzoso de los colonos y los soldados.
Igualmente impactante ha sido la resistencia de los palestinos de Cisjordania.
Libraron con éxito una sucesión de pequeñas batallas contra el invasor. En Jerusalén
frenaron la introducción de nuevos controles, impidieron el desalojo de familias de un
barrio codiciado por los expansionistas y detuvieron las provocaciones sobre la
mezquita de Al Aqsa 4 .

Pero la mayor sorpresa provino del interior de Israel. Por primera vez en mucho
tiempo los árabes de ese territorio se sumaron públicamente a las protestas callejeras.
Los actos y la huelga general en las denominadas ciudades mixtas retrataron la pujanza
combativa de una nueva generación.
Esa intervención reavivó la unidad de los palestinos fragmentados en tres
segmentos por el sistema colonial. El paro en Israel, las manifestaciones en Cisjordania
y la resistencia de Gaza han permitido recuperar la potencialidad militante de toda una
nación oprimida.
La violenta respuesta israelí reactivó, a su vez, la centralidad de la causa
palestina en el mundo árabe. Encuestas recientes han confirmado el abrumador apoyo a
esa lucha y el rechazo a la complicidad de los gobernantes con el enemigo sionista 5 .
La lucha de los palestinos ha recobrado impulso. No lograron recuperar sus
tierras, ni construir un estado, pero consolidaron la legitimidad de su demanda. Israel no
consigue ignorarlos, ni borrarlos del escenario internacional. Debe disimular las viejas
proclamas del sionismo, que convocaban “al arreglo del problema palestino entre los
propios árabes”, utilizando “el gran espacio que existe para ellos en otros lugares de
Medio Oriente”.
El rebrote actual del conflicto pone también en aprietos a los recientes “acuerdos
de Abraham” que Israel suscribió con varios emiratos. Los reyezuelos justificaron esa
traición con la ridícula promesa de inducir a Netanyahu a moderar su anexionismo.
Los sionistas afrontan un complejo escenario que agrieta al establishment israelí.
Aumentan las críticas al último operativo y reaparece el recuerdo de las derrotas bélicas
y los reveses geopolíticos. Israel conoció el amargo sabor del repliegue en la guerra de
1973 y en la salida del sur del Líbano en 1982. Las nuevas resistencias palestinas han
comenzado a quebrantar el triunfalismo de los últimos tiempos.
¿DOS ESTADOS O UN ESTADO?

Israel instrumenta su expansión con un gran despliegue de hipocresía. Finge el
carácter provisional de ocupaciones que paulatinamente transforma en expropiaciones
definitivas. Convierte de esa forma las mejores zonas de Cisjordania en sólidos
asentamientos protegidos con retenes militares.
Cuando deben emitir algún comentario sobre esas confiscaciones, sus voceros
recurren a pretextos inverosímiles. Aprovechan la complicidad de la “comunidad
internacional”, que encubre todas las fechorías de los sionistas con algún comunicado
de ocasión. La diplomacia europea se ha especializado en ese tipo de pronunciamientos
verbales carentes de efectos prácticos.
La continuada ampliación territorial de Israel ha demolido el ensueño de los dos
estados, que promocionaban los suscriptores del acuerdo de Oslo. Este convenio nunca
contempló la constitución real de un estado palestino. Omitía el retorno de los
refugiados y encubría la multiplicación de los asentamientos judíos. Enmascaró ese
avance de la colonización hasta que la derecha capturó el gobierno israelí y enterró el
inservible disfraz de las anexiones.
Esa expansión del colonialismo fue también pavimentada por la capitulación de
la OLP, que ensombreció su heroica historia de resistencia aprobando un acuerdo que ha
imposibilitado la creación del estado palestino. Ese aval afectó la credibilidad de la
autoridad nacional palestina.
Esa dirección ejerce actualmente funciones administrativas en Cisjordania en
convivencia con los ocupantes. Su dependencia financiera de las corruptas dictaduras y
monarquías de Medio Oriente no es ajena a la actitud sumisa que adoptó en las últimas
décadas. La ausencia de elecciones impide verificar qué grado de respaldo efectivo
mantiene entre la población, frente a la gran influencia conquistada por los sectores
(como Hamas), que rechazaron el sometimiento al expansionismo israelí.
La solución de los dos estados ha quedado totalmente sepultada en los términos
actuales. Sólo una gran derrota de Israel obligaría al ocupante a negociar las dos
cláusulas requeridas para resucitar esa salida: el retiro a las fronteras de 1967 y alguna
reconsideración del retorno de los refugiados.
Ningún esbozo del estado palestino es viable desconociendo esas exigencias. El
repliegue del territorio conquistado en la guerra de seis días es imprescindible para
integrar a Cisjordania con Jordania y la deuda con los refugiados supone negociar
distintas alternativas de reparación. En el contexto de la crisis creada por la primera
intifada y el empantanamiento militar en el sur del Líbano hubo conversaciones (Taba,
Ginebra) que llegaron a evaluar un asomo de esas posibilidades.
Los partidarios de retomar ese camino suelen discrepar en la forma de
efectivizarlo, pero coinciden en señalar que aporta la única solución realista en
escenario actual 6 . En la misma línea, otros imaginan que Jerusalén podría convertirse en
un micro-modelo de esa solución, si la ciudad es unificada y al mismo tiempo dividida
en una capital israelí occidental y otra palestina oriental 7 . El objetivo más deseable de un
esquema confederativo podría suceder en el futuro a esa primera gran conquista.
Los críticos de esta propuesta destacan la obsolescencia de esa salida.
Consideran que el proyecto de los dos estados podría haber funcionado en el pasado,
pero quedó enterrado por la frustración de Oslo y la conversión de Cisjordania en un
anexo de Israel. Proponen retomar la vieja tesis de la OLP de forjar un sólo estado laico
y democrático 8 . Esta mirada ha ganado adeptos en distintas franjas juveniles 9 .
A favor de este curso se presenta el antecedente sudafricano de
desmantelamiento del apartheid. Para preservar sus privilegios económicos, la minoría
blanca se avino a generalizar el status ciudadano y a compartir el sistema político con
las elites negras. Conviene igualmente recordar que la economía sudafricana integraba a
los trabajadores negros explotados a sus actividades y la colonización israelí expulsa a
los palestinos de sus tierras para apropiarse de sus medios de vida.
Los promotores de un sólo estado también remarcan la mayor afinidad de su
planteo con las campañas internacionales de solidaridad con Palestina y boicot a la
economía israelí (BDS). Subrayan que con esa estrategia se reconstruyen, además, los
puentes entre dos comunidades enfrentadas. En las movilizaciones recientes, israelíes y
palestinos compartieron tribunas exhibiendo prometedores signos de esa convergencia.

SIONISMO, JUDAISMO, ANTISEMITISMO
Cualquier expresión de solidaridad con Palestina afronta la inmediata respuesta
denigratoria del establishment sionista. Los críticos del estado de Israel son acusados de
ignorar los “derechos del pueblo judío”, como si esas prerrogativas debieran
materializarse con la opresión de otra colectividad. Un colono que confisca parcelas
aplasta derechos ajenos, en lugar de ejercer los propios. Lo mismo vale para un soldado
que responde con balas a las piedras lanzadas por los resistentes.
Los sionistas contraatacan identificando cualquier cuestionamiento a Israel con
el antisemitismo. Pero olvidan que las víctimas palestinas de sus matanzas comparten la
misma raíz semítica de los pobladores judíos. Las acusaciones de antisemitismo
emitidas sin ton ni son, apuntan a recrear temores ancestrales divorciados de la realidad
contemporánea. Se imagina la persistencia de un gran acoso universal sobre los judíos,
que Israel contrarrestaría con exhibiciones de brutalidad militar.
Pero en la actualidad las comunidades judías de mundo no afrontan ningún
peligro significativo. Y la eventual reaparición de esa amenaza no quedaría atemperada
con el asesinato de niños Gaza. Los sionistas resucitan el miedo al antisemitismo, para
erosionar la convivencia (y mixtura) de los judíos con las distintas colectividades de sus
países de origen. Recrean diferencias y propician antagonismos para fomentar la
emigración a Israel.
Los judíos que rechazan esa política de auto-segregación y hostilidad al entorno
son presentados como traidores a la comunidad (“se odian a sí mismos”). La simple
búsqueda de coexistencias e integraciones es mal vista por los forjadores de una
identidad separada. También exacerban las viejas modalidades del nacionalismo
reaccionario, para justificar el despojo colonial en Medio Oriente con alusiones
misioneras a la supremacía de un “pueblo elegido”
Todo el armazón conceptual del sionismo se asienta en la errónea identificación
del judaísmo, el estado de Israel y el sionismo. Confunden tres conceptos muy distintos.
El judaísmo es la religión, la cultura o la tradición de un pueblo diseminado por muchos
países. En cambio Israel conforma una nación surgida de la partición y colonización del
territorio originalmente habitado por los palestinos. A su vez el sionismo es la ideología
colonialista que justifica esa expropiación, con extravagantes teorías de exclusiva
pertenencia de esa zona a los inmigrantes judíos. El antisionismo critica esa retrógrada
concepción, sin adoptar actitudes anti-judías o anti-israelíes 10 .
El sionismo oscurece esas distinciones, para presentar la lucha de los palestinos
como una amenaza a la supervivencia de los israelíes en Medio Oriente y de los judíos
en el resto del mundo. Interpreta las convocatorias “a destruir el estado de Israel” (que
repiten los mandatarios de Irán y varias corrientes islámicas), como una corroboración
de sus advertencias.
Pero en su formato inicial ese viejo enunciado no era un llamado a consumar
actos de genocidio o exilios forzados. Proponía el reemplazo del engendro creado por la
partición (estado de Israel) por una nueva estructura estatal laica, democrática e
integrada por todos los habitantes del territorio.
Al cabo de varias décadas ese escenario ha cambiado y en Israel se forjado una
nación en el plano objetivo (lengua, territorio, economía común) y subjetivo (pasado y
lazos culturales compartidos). Los derechos nacionales de los israelíes tienen la misma
validez que los enarbolados por los palestinos y por eso la demanda de un sólo estado
debe incluir actualmente el componente binacional.
UN EMBLEMA EN AMÉRICA LATINA
Los sionistas no libran una simple batalla de ideas contra sus opositores. Han
consolidado una red de intereses en la cúspide del poder económico, militar y
mediático de Estados Unidos, que se proyecta a otros países con gravitación de la
comunidad judía. Influyen en los gobiernos, comparten actividades con las vertientes
cristinas o evangelistas reaccionarias, manejan fondos millonarios y controlan
instituciones, fundaciones y museos.
Esa presencia es muy visible en América Latina y especialmente en Argentina.
En ese país la derecha sionista capturó la conducción de los principales organismos de
la comunidad judía, consolidó vínculos con el macrismo y logró neutralizar (o acallar)
al progresismo, luego de los irresueltos atentados a la embajada y la AMIA. Alberto
Fernández inició su mandato con un elogioso viaje a Israel.
El amparo oficial y la idolatría que despierta Israel en los medios de
comunicación hegemónicos han potenciado, además, las campañas anti-palestinas. La
denuncia que realizó, por ejemplo, un diputado de la izquierda de los bombardeos en
Gaza fue recientemente sucedida por virulentas presiones para expulsarlo del
Parlamento.
A escala regional, el sionismo está muy involucrado en acciones golpistas contra
Venezuela. No olvidan la enorme simpatía que generaron los pronunciamientos de
Chávez en Palestina. El gestor del proceso bolivariano destacó las raíces comunes de las
batallas populares que se libran en América Latina y el mundo árabe. Resaltó la
resistencia al saqueo de los recursos naturales, en dos regiones que han padecidos los
mismos despojos y agresiones del imperialismo estadounidense.
Washington ambiciona el petróleo de Venezuela y Medio Oriente. Por eso acosa
a todos los países que protegen sus riquezas y ha buscado emular el militarismo israelí
en América Latina, montando un apéndice bélico muy semejante en Colombia. Pero no
puede contrarrestar la enorme simpatía que suscita la causa palestina en toda la región.
Palestina es el gran emblema de los jóvenes que desafían a los gendarmes en las
calles de Cali, Santiago o Lima. Encarna una rebelión heroica contra la injusticia que
despierta admiración en todos los rincones de América Latina. Palestina está muy
presente en el corazón de nuestros pueblos.

Foto Telesur

RESUMEN
Las atrocidades cometidas por el ejército israelí suscitan nuevas protestas entre
los herederos de la tradición humanista del judaísmo. Esa reacción es mayor en América
Latina, frente a la importación derechista de los brutales métodos utilizados en Medio
Oriente. Con anexiones y apartheid Israel participa en el rediseño imperial de la región,
pero su proyecto colonialista no es viable en el siglo XXI.
La resistencia en Gaza, Cisjordania y las ciudades mixtas recompone el
fragmentado tejido de los palestinos. La solución de los dos estados exigiría la
reparación a los refugiados y el dudoso fin de la ocupación. Por eso gana adeptos el
proyecto de un sólo estado, binacional, laico y democrático. Es necesario distinguir la
cultura judía y la nación israelí del expansionismo sionista y apuntalar una lucha de
Palestina que suscita admiración en América Latina.

Notas
4 Juma, Jamal. La Operación “Guardián de los muros” no reparará los muros del
apartheid de Israel, 15/05/2021. Rebelion.org/la-operacion-guardian-de-los-muros-no-
reparara-los-muros-del-apartheid-de-israel
5 Harb, Imad. El absoluto fracaso de los Acuerdos de Abraham, 21/05/2021,
https://rebelion.org/el-absoluto-fracaso-de-los-acuerdos-de-abraham/
6 Chomsky, Noam; Achcar, Gilbert (2007). Estados peligrosos: Oriente Medio y la
política exterior estadounidense. Barcelona: Paidós (cap 5)
7 Margalit, Meir. En Israel todo el mundo trabaja para la derecha, 18-5-2021,
https://cambiopolitico.com/meir-margalit-en-israel-todo-el-mundo-trabaja-para-la-
derecha-entrevista/159931/
8 Pappé, Ilan. Podemos contar los días hasta el próximo ciclo de violencia, 23-5-2021,
https://www.eldiarioar.com/mundo/illan-pappe-historiador-israeli-contar-dias-proximo-
ciclo-violencia_128_7963376.html
9Baroud, Ramzy, Hay que superar el apartheid en Palestina. La solución de un Estado
no es ideal, pero es justa y posible, 07/12/2020, https://rebelion.org/la-solucion-de-un-
estado-no-es-ideal-pero-es-justa-y-posible/
10 Katz Claudio. Los argumentos por Palestina, 4-9-2006, https://katz.lahaine.org/los-
argumentos-por-palestina/

Libre de virus. www.avast.com
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