Números de la violencia de género a 6 años del “NI UNA MENOS”

Números de la violencia de género a 6 años del “NI UNA MENOS”

3Jun21 0 Por editor

El 2021 ya lleva 94 femicidios. Hoy se cumplen 6 años de la masiva movilización del 3 de junio que expresó un grito en Argentina: “NI UNA MENOS” y en este nuevo aniversario recuperamos algunos datos estadísticos en relación a la violencia de género en nuestro país.

Por Andrea Nieva y María Ordóñez

Coordenadas para el análisis de la violencia de género en Argentina

Se cumple el sexto aniversario de aquel gesto colectivo mediante el cual el movimiento feminista instaló esta fecha para pronunciarnos en contra de los femicidios, trans, trasvesticidios y de todo tipo de violencia de género. En este sentido, la Casa del Encuentro considera que, para erradicar la violencia hacia las mujeres, la sociedad debe cuestionarse las causas de la violencia sexista para poder cambiar el paradigma social actual que la sostiene y que se denomina “patriarcado”. Elegimos este 3 de junio para visibilizar datos estadísticos que permitan comprender la complejidad de la problemática en Argentina. 

Antes de comenzar, retomaremos tres coordenadas para comprender los datos que aquí proponemos. La primera se vincula al marco legal, además de los tratados internacionales a los que adhiere nuestro país en la materia, desde el año 2009 fue promulgada la Ley Nacional 26.485 que refiere a la “Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales” afirmando, en particular, el derecho de las mujeres a una vida sin violencia. Precisamente, esta ley tiene un enorme valor legislativo, pues aporta una segunda coordenada: el concepto legal de violencia contra las mujeres. El mismo está definido en el artículo 4° de dicha ley y establece una definición amplia y con perspectiva de género: “Se entiende por violencia contra las mujeres toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Quedan comprendidas las perpetradas desde el Estado o por sus agentes. Se considera violencia indirecta, a los efectos de la presente ley, toda conducta, acción omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón”.

La tercera coordenada se vincula a la noción de “femicidio”, el mismo es empleado para definir y nombrar los asesinatos de mujeres por su condición de género. Es la forma más extrema de violencia de género, entendida ésta como la violencia ejercida por los varones contra las mujeres en su deseo de obtener, conservar y/o acrecentar poder, dominación, control y propiedad sobre ellas. Incluye los asesinatos producidos por la violencia intrafamiliar y la violencia sexual. Este término fue incorporado recientemente al Código Penal Argentino mediante la promulgación de la Ley Nacional 26.791 realizada el 11 de diciembre del 2012. 

Evolución de la violencia de género en números

Comenzamos con un aporte del contexto mundial, según información de la Organización de las Naciones Unidas se estima que el 35% de las mujeres “ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su compañero sentimental (estas cifras no incluyen el acoso sexual) en algún momento de sus vidas”. Sin embargo, algunos estudios nacionales demuestran que hasta el 70% de las mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida. El Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina elaborado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación sistematizó desde el año 2015 datos estadísticos de las causas judiciales en las que se investigan muertes violentas de mujeres cis, mujeres trans y travestis por razones de género. De acuerdo a este registro hubo cierto incremento de estas causas en nuestro país, en el año del primer “Ni Una Menos” se registraron 235 víctimas de femicidios mientras que en el 2020 fueron 287 (251 directos, 36 vinculados). En el siguiente gráfico puede visualizarse esta evolución año a año.

Fuente: Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina elaborado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Cabe mencionar que los datos arrojados por observatorios de organizaciones feministas varían respecto al presentado anteriormente en algunos periodos. Recuperaremos investigaciones como el Registro Nacional de Femicidios elaborado a partir de medios gráficos y digitales por Mumalá. El mismo indica que entre el 1 de enero y el 30 de mayo del 2021 se efectuaron 94 femicidios, uno cada 38 horas. Se trata de 75 femicidios directos, 4 vinculados de niñas/mujeres y 11 a niños/varones (5 por interposición en el hecho violento), 4 fueron trans-travesticidios. De acuerdo a este informe el 25% de mujeres víctimas de femicidios había denunciado a su agresor, el 16% tenía orden de restricción de contacto o perimetral y el 2% disponía botón antipánico. Un dato que viene encendiendo alarmas desde hace mucho tiempo vuelve a repetirse en este registro: el 89% de los femicidas eran conocidos por las víctimas, de los cuales el 63% eran parejas y exparejas. En el siguiente gráfico presentamos comparativamente la implicancia de estos tipos de vínculos con el agresor en relevamientos desde el año 2016 al 2021. 

Fuente: Registro nacional de femicidios elaborado a partir de medios gráficos y digitales elaborado por Mumalá.

El análisis de estos datos permite desmitificar la figura del agresor o femicida como un “monstruo” que ataca en la oscuridad, ya que como hemos visto en altísimos porcentajes son personas conocidas por las víctimas y mayoritariamente parejas o ex-parejas sexo afectivas. Este es un elemento central para comprender el círculo de la violencia de género y actuar sobre las transformaciones en los vínculos que construimos en nuestras relaciones personales más íntimas. 

Un último elemento que analizamos en esta oportunidad es el vinculado a los porcentajes de víctimas de femicidios que habían realizado denuncias previas y/o contaban con medidas de restricción de acercamiento, prohibición de contacto o botón antipánico. Del total de llamadas recibidas en el 2020 por la línea 144 el 2,8% tenían medidas de protección vigentes.  

Fuente: Registro nacional de femicidios elaborado a partir de medios gráficos y digitales elaborado por Mumalá.

Dispositivos y presupuestos estatales para hacer frente a la violencia de género

El último gráfico presentado da cuenta de ciertas limitaciones de las medidas de “protección” implementadas por la justicia argentina. Es fundamental reconocer la importancia de hacer las denuncias y solicitar estas medidas cuando corresponda, ya que este es un derecho de las personas que atraviesan situaciones de violencia de género que tiene que ser garantizado por el Estado en tiempo y forma. Como se viene planteando desde los movimientos feministas, la problemática implica un abordaje diferente desde el ámbito judicial, que sea más eficaz e integral atendiendo a las particularidades de la violencia de género como problemática social, no tan centrado en la mujer sino con mayor foco en el agresor. Es necesario optimizar todos los dispositivos disponibles, trabajando con mayor articulación entre las instituciones involucradas en el acompañamiento durante la denominada “ruta crítica”.

Revisemos brevemente uno de los dispositivos estatales con los que cuenta nuestro país para la intervención ante esta problemática. Desde el año 2013 existe la “línea 144 “, la misma fue creada para cumplir con la reglamentación establecida por la Ley 26.485 de Protección Integral de las Mujeres ya mencionada.  Es un canal de comunicación creado para brindar atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia por razones de género. De acuerdo a datos oficiales , desde enero a diciembre de 2020 se recibieron 108.403 comunicaciones a las tres sedes de la Línea 144. Cabe mencionar que a partir de los efectos del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), los totales de comunicaciones mensuales de 2020 siempre superaron a los de 2019. Es importante destacar que desde la vigencia del ASPO, la Línea 144 sede Nación incorporó nuevos canales de atención vía mail y WhatsApp. Del total de llamadas recibidas el año pasado, el 90% de los agresores eran varones, el 44% de los casos involucra a una ex pareja y en el 39% quien agrede es la pareja actual. El 90% de las llamadas realizadas manifestaron situaciones que se corresponden a la modalidad de violencia doméstica. Aquí arriesgamos un análisis vinculado a lo antes comentado en relación al vínculo de las víctimas de femicidio con sus agresores, considerando que en su mayoría muchas mujeres tuvieron que cumplir las medidas de aislamiento conviviendo con quienes las agreden. 

En relación con los tipos de violencias registrados, el 95% de las personas refirieron el ejercicio de violencia psicológica por parte de su agresor. En segundo lugar, un 67% expresó haber atravesado una situación de violencia física y, en tercer lugar, un 37% afirmó haber estado en situación de violencia económica y patrimonial. Mientras que el 34% indicó violencia simbólica y el 13% manifestó hechos de violencia sexual. En torno a las características de las personas que atravesaron situaciones de violencia y se comunicaron a la línea 144, el 98% son mujeres. En cuanto a las edades, el 63% tienen entre 15 y 44 años, siendo esta franja etaria coincidente con las edades de la mayoría de las víctimas de femicidios en los últimos 6 años. 

En cuanto al proyecto de Presupuesto 2021, el mismo prevé partidas de un total de 1,3 billones de pesos para distintas áreas gubernamentales que desarrollan políticas de género. Este mismo presupuesto estima gastos por un monto de 8 billones de pesos, con estos números las partidas destinadas a políticas de género representan el 15,2% del total del presupuesto y equivalen al 3,4% del Producto Bruto Interno (PBI). Por cuestiones de extensión, no nos explayaremos en esta oportunidad sobre todas las medidas implementadas en los últimos años, que representan conquistas del movimiento feminista ante las demandas de intervención del Estado como principal garante de los derechos de las mujeres y LGBTTI+. Nos referimos a la creación del Ministerio Nacional, Ministerios Provinciales, Secretarías y Áreas locales de las mujeres, géneros y diversidades; el Programa Acompañar que tiene por objetivo fortalecer la independencia económica de mujeres y LGBTI+ en situación de violencia de género y el acompañamiento integral y acceso a dispositivos de fortalecimiento psicosocial en coordinación con los gobiernos provinciales y locales; la “Ley Micaela” de capacitación en temas de género y violencia contra las mujeres para las y los funcionarios públicos; la “Ley Brisa” de reparación económica para niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia familiar o de género, entre otras. 

A modo de cierre diremos que es posible reconocer avances en la visibilización e instalación de la violencia de género como una problemática social, sin embargo, aún los números indican que la violencia permanece cotidianamente en la vida de las mujeres y diversidades y que, todavía, seguimos contando femicidios a diario. Es necesario seguir trabajando para que los obstáculos que atraviesan las mujeres, que son obstáculos culturales, judiciales, laborales, familiares y económicos, no sigan operando como tales a la hora de llevar a cabo la denuncia. 

Ha sido invaluable en todos estos años el aporte del movimiento feminista y de las organizaciones que lo conforman en el rol que tuvieron de acompañamiento, denuncia y visibilización de todas las formas de violencia. Aportaron y aportan en el desarrollo de dispositivos comunitarios que ayudaron a promover formas de vida con total autonomía, pero es necesario que el Estado asuma la responsabilidad de garantizar que cada mujer cuando  decida poner un límite a las agresiones cuente con acompañamiento, contención y seguridad. Hacemos eco de las reivindicaciones y acciones que se desarrollarán durante todo el día a lo largo y ancho de todo el país y de América Latina. Las mismas tienen como principal demanda la aparición con vida de Tehuel de la Torre y el mismo grito que hace 6 años: “NI UNA MENOS, VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS”. 

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