Abel

Abel

8Jun21 0 Por José Fernández

“Hola compas, perdonen la disfonía propia de la enfermedad Covid con neumonía que tengo desde el lunes. Estoy diagnosticado desde el miércoles. El lunes empecé con los síntomas y no me di cuenta qué era”. Dice en un audio a sus compas, el médico Abel Bohoslavsky, quien falleciera ayer por Covid.

Por José Fernández

En su parte médico Abel cuenta cómo fue su breve y sospechado diagnóstico: “Me hice a las 36 horas el análisis en el hospital de infecciosas Muñiz. Inmediatamente el test rápido dio positivo, por que el otro está en espera. Ahí mismo me hicieron la tomografía de tórax y se comprobó lo que yo sospechaba y le dije al médico que tenía una neumonía”.
Pero en su relato, rápidamente hace una denuncia acerca del nivel de precariedad de recursos para poder asistir a pacientes que atraviesan la enfermedad: “Pedí que me hagan tratamiento con plasma de convaleciente, del cual yo soy promotor, y me negaron”. Este hecho es en sí una gran injusticia, ya que él trabajó en la investigación en la aplicación del plasma en pacientes con Covid 19.
Quien habla es un comprometido militante de la vida, el cual, tal como lo recuerda Oscar Ruiz de Huidobro, quien lo conoció, en los 90 en la Cátedra Che Guevara; “Abel, como buen sesentista era amante de la Revolución Cubana. Así conoció la lucha del Che. Tenía amigos en las FAR que habían estado siguiendo al Che en el norte argentino. Dicen que Abel fue un buen orador en las asambleas estudiantiles. Militó en la Agrupación Santiago Pampillón. Una vez en el PRT asumió la línea leninista del Roby Santucho. Línea que siguió hasta su muerte esta mañana.
Así se fue perfilando como un buen guevarista desde el principio. Militó, se recibió. Fue médico en el Sindicato de Perkins en la época del sindicalismo clasista. En todo ese tiempo, se constituyó en un cuadro del PRT.
En 1976, se convirtió en brigadista internacional y se fue a trabajar a Angola. Después estuvo en Nicaragua, colaboró con el frente sandinista y también trabajo en el diario Barricada. Después de 1983 regresó a Argentina y ejerció su profesión de médico en distintos hospitales públicos.
Hoy, abandonado por el sistema sanitario el cual se encuentra en colapso, recurrió a la solidaridad de sus comprometidos colegas y lo relata de este modo: “Me volví a mi casa, entregué los informes de la tomografía y el análisis a un amigo médico, infectólogo y director del hospital de infectología de Córdoba, el hospital Rawson, donde yo me formé. Que además, hace unos años, fue presentador de mi libro Los CheGuevaristas en Córdoba. Y la otra una compañera hematóloga, sobreviviente de la prisión de la dictadura, sobreviviente del covid el año pasado, ella misma tuvo una neumonía y estuvo internada grave. Así que estoy en manos de ambos en forma telefónica tres veces por día”. Desde la Casa de la Memoria “Imprenta del Pueblo Roberto Matthews” recordaron los inicios de la militancia estudiantil de Abel en los tiempos del Cordobazo: “Los primeros centros de rebeldía y oposición fueron protagonizados por el movimiento estudiantil y su epicentro estuvo en el Hospital de Clínicas. Allí Abel, junto a su gran amigo y compañero Domingo “el Gringo” Menna, se destacó como orador y dirigente de las ocupaciones, movidas callejeras y enfrentamientos con la Policía en Barrio Alberdi. También lo conocían los estudiantes que iban al comedor universitario. En la entrada, Abel, se subía a una mesa y arengaba a la necesaria participación en la lucha antidictatorial”.
Con voz pausada el médico describe su cuadro: “La ronquera me tiene mal, el dolor de garganta más. Ahora el cansancio y los dolores han desaparecido”.
El historiador Pablo Pozzi, quien también lo conoció, señaló la importancia del libro Los Cheguevaristas, editado por Imago Mundi, al señalar: “es una interesante mezcla de testimonio personal y análisis de la historia del PRT-ERP”.
En el último tiempo, en el marco de la Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas, espacio donde activaba, Hernán Vasco Izurieta a modo de semblanza sobre la triste noticia, lo valora: “Abel multiplicaba esfuerzos y propuestas -casi hasta la obsesión- para generar conciencia sobre la crisis sanitaria que vivimos, sobre la desidia de patronales y gobiernos que ofrendan la salud y la vida de millones de laburantes (por convicción o debilidad) en el altar de las ganancias empresariales”.
En su mensajes a la compañerada se toma unos minutos para opinar sobre la actual situación epidémica en la Argentina la cual considera que: “está fuera de control, el gobierno nacional no deja de hacer una burrada tras otra. (…) Las medidas que se adoptaron anoche no sirven para nada, para cortar la epidemia. Ni por la modalidad, ni por el tiempo”. Para el médico no hay dudas; “La epidemia solo se puede cortar interrumpiendo la aglomeración y la circulación, dos ciclos de enfermedad. Que son, cada ciclo, de catorce días”.
Además señala que de modo urgente y siempre pensando en el pueblo propone para aplicar las medidas sanitarias correctas se debe; “solventar a toda la población desocupada y cuentapropista”. Pero lamenta y critica al gobierno nacional señalando que: “El gobierno toma medidas que irritan más a la gente, porque no le solucionan el problema. Y la derecha política y la ultra derecha política fascista y liberal goza, porque el gobierno se deteriora y no soluciona… toman medidas que son de desgaste, que son de esfuerzo y que no dan ningún resultado y lo viene haciendo hace tres meses”.
“Estamos en una catástrofe sanitaria aunque lo nieguen. Están colapsados los hospitales públicos y privados en las grandes ciudades, en Rosario, Buenos Aires, en el Gran Buenos Aires, en Córdoba en Santa Fé; en Rafaela. Estoy hablando de colapso, que no hay donde poner gente”, dice con sentido aliento de denuncia, para luego volver a criticar las leves restricciones: “Una cuarentena incompleta de nueve días, lo único que provoca es una fatiga social y no resuelve la interrupción de la cadena epidémica. Así que vamos mal”.
Desde su lugar de internación proyecta, siente y promete: “Quería informarles de esto y si sobrevivo ante la falta de atención institucional, pero la muy buena atención camaraderil, seguiremos con la investigación. Por ahora debo parar porque me canso mucho”.
El compañero fraterno y solidario, el gran orador del comedor universitario, el activo militante universitario en el Cordobazo junto a Tosco y Menna, el médico de obreros del Sindicato de Perkis, el que llevó su compromiso por el África y América Central, se despidió cariñosamente diciendo: “Un abrazo, salud y revolución. Salud que hace falta mucho y revolución más necesaria que nunca”.

Foto destacada: EL Diario Sur

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