Ivermectina

Ivermectina

11Jun21 0 Por editor

Al principio a lo del bicho no le dimos mucha importancia. Eran cosas que pasaban en Buenos Aires. Se enfermaban personas que viajaban afuera, a países raros como China o India. Acá la mayoría nunca salió del pueblo o, lo más lejos, fue a Tandil, o a La Plata con la excursión de la escuela para conocer la Ciudad de los Niños.

Por Miguel Angel Luna

La televisión estaba todo el día con ese tema, pero a la televisión no se le puede creer mucho. En el paraje, la gente andaba a cara limpia, no íbamos a andar tapados como delincuentes. El único que se puso el trapo en la cara fue Aníbal, el bolichero. Obligado por el milico que no quiso atender razones. Le cortó un salamín, le convidó un vino, pero no hubo caso: dijo que eran “órdenes de arriba”. Y cuando el milico se pone en perro, mejor no discutirle.

Cuando se contagió el gordo Morales y después lo internaron y se murió, un poco nos asustamos, pero no mucho. El pobre gordo tenía asma, diabetes, pesaba 120kgs y encima lo vino a visitar un pariente de Buenos Aires que lo contagió. Se le juntó todo.

Nos dimos cuenta que la cosa se estaba poniendo bravita cuando se murió el Mauro Viale de la televisión. Porque el hombre tendría sus años, pero estaba entero y encima se vacunó.

Nos pusimos contentos cuando el puestero de la estancia La Rosalía nos comentó que el veterinario sabía el remedio para combatir el bicho. Dice que hay que tomar la Ivermectina, la misma que le damos a la hacienda. Igualito que hacemos con los terneros, un centímetro cúbico cada cuarenta y cinco kilos. Yo peso ochenta, así que, dos centímetros. Es un poco pasadito, pero como para asegurar. Y que no hay que ser bruto y ponerse la inyección, se toma con agua.

La Ivermectina anda muy bien para los parásitos internos, pero también cura la sarna y mata el piojillo. A los terneros se les da a principio del invierno, cada cuarenta y cinco días. Para que mate el bicho del coronavirus es cada quince días. El veterinario dice que él toma todas las semanas.

Anduvo bien la Ivermectina. El único que tuvo problemas fue el viejo Moldes, pero el hombre había tomado mucho de joven y sufría del hígado. Se murió.

Después, no sé qué pasó. La peste se vino con todo y quedó el tendal. Se enfermó hasta el veterinario. Dicen que fue por culpa de que entró una cepa nueva. Hubo cinco muertos. Parecen pocos, pero para el paraje es mucho, somos treinta familias.

A los que no tuvimos muertos en la familia, la peste igual nos cambió un poco la vida. Antes el trabajo se cobraba en efectivo. Ahora los ricos no aparecen y te dicen que te mandan la transferencia. Y hay que conseguirse un hijo o un sobrino que te cobre esa plata que viene en tarjetas o papeles.

Yo al principio le desconfiaba a las vacunas. En la televisión decían que no iban a servir para nada. Y que las rusas y las chinas te metían el virus del comunismo. Pero el bolichero se vacunó y está igual. Se abusa con los precios, siempre hizo lo mismo.

Ahora me ve bien empilchado porque me estoy yendo al pueblo. Me voy a vacunar y que sea lo que Dios quiera. De paso voy a comprar unos repuestos para el molino. Y también Ivermectina para darle a las ovejas, que ya se andan rascando en los alambres. ¡La pucha con la sarna, que no se termina nunca!

Imagen de Portada: recreación de un cuadro de Molina Campós

Compartí esta entrada en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter