La reforma universitaria de 1918: otra revolución congelada

La reforma universitaria de 1918: otra revolución congelada

15Jun21 0 Por editor

La cultura represora siempre es cruel con los derrotados; a veces también con los vencedores.

Escribe Alfredo Grande (Especial para “tramas – periodismo en movimiento”)

Siendo mucho más joven que ahora, leí que el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria era un escrito que podía asimilarse al Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Este párrafo tiene una vigencia que lo hace atemporal, aunque profundamente histórico: “La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América. Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba. (1918) Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que en pleno sigo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por su nombre. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos. Las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”. Gabriel del Mazo, uno de los líderes del movimiento estudiantil argentino, e historiador principal de la Reforma Universitaria, subraya en el componente político social de la rebelión de 1918 con estas palabras: “los estudiantes reformistas eran tildados por los hombres defensores de la vieja universidad, de ateos en el orden religioso, unitarios en el orden político, demagogos en el orden universitario y chusma en el orden social”  Como si fueran tres golpes dados a una piedra en bruto, siguen resonando en mi luego de muchas décadas estas palabras: “pisando sobre una revolución” Entonces mi pregunta, que seguramente es otro de los dolores que quedan, sigue siendo: ¿Por qué llamar reforma universitaria a lo que fue una revolución de los estudiantes? ¿Uno de los pocos y maravillosos momentos de la historia donde lo revolucionario y la revolución, siendo entidades diferentes, lograron fusionarse, amalgamarse, potenciarse? Y una de las libertades que faltan es triunfar en la batalla cultural y llamar a las cosas por su verdadero nombre. La palabra justa que no mutile el fundante sentido. Sin trampas semióticas que hagan tabla rasa con el texto y contexto de la producción política y deseante. La rebeldía estudiantil en una teoría y práctica que hasta hace pocas décadas mencionábamos como praxis, subvirtieron la matriz fundante de la universidad conocida en Córdoba como Casa de Trejo. De la catequesis reaccionaria al invento liberador. Una de las libertades que faltan es volver a nombrar como victorias la epopeya de las luchas y rebeliones contra diferentes formas de la cultura represora. Y su luz sigue alumbrando a generaciones que necesitan saber qué hace 103 años, Córdoba parió una de las revoluciones triunfantes que en estas tierras han sido. Que puedan ser traicionadas o banalizadas. Sus huellas aún perduran y nos hablan de que podremos seguir “pisando sobre una revolución”. Pisaremos esas calles nuevamente. Quedarán menos dolores y habrá menos libertades que falten. La revolución universitaria será sacada del frízer reaccionario y seguirá alentando las luchas hasta la victoria siempre.

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