Justicia por Marisol Rearte y Luz Morena Oliva: un paso más cerca

Justicia por Marisol Rearte y Luz Morena Oliva: un paso más cerca

17Jun21 0 Por editor

La Justicia de Córdoba dictó prisión preventiva para Juan Murúa, femicida de Marisol Rearte y su hija. Entrevistamos a Lorena Oliva, tía de la pequeña desaparecida en Traslasierra junto a su madre en 2014, quien relata el largo (y lento) camino hacia el acceso a la justicia.

Por Mary Ordóñez

Hace unos días un colega anunció en la radio novedades judiciales sobre “el caso” de Marisol Rearte y su hija, Luz Morena Oliva, desaparecidas desde febrero del 2014 en Traslasierra, Córdoba. La entrevistada era Lorena Oliva, tía de Luz, quien explicaba que la justicia cordobesa había dictado la prisión preventiva para el femicida Juan José Murúa. Desde ese día, iniciamos una conversación con Lorena, quien nos cuenta la historia de Marisol y de su sobrina. Recuperamos la narración de Lorena, aunque es difícil transmitir las emociones que cruzan el relato, que marcan las palabras y la escucha.

“Quiero contarte un poquito cómo fue la historia de Marisol”, comienza Lorena. Marisol era una joven transerrana que fue madre a los 16 años. Un caluroso enero de la temporada del año 2012 nace Luz Morena Oliva. Lorena nos cuenta que la familia Oliva recibió a esa niña con mucho cariño y recuerda el día del parto: “mi mamá estaba presente en el hospital y le dice a mi hermano, la nena es igual, idéntica, es el calo tuyo cuando naciste”. A partir de ese día, tanto Marisol como su hija eran recibidas en la casa de Lorena: “le preparamos una habitación para ella, pero no se vino a vivir con nosotros, venía así, dos o tres días”. Agrega que decidieron ayudar a Marisol “a vivir para que pudiera criar bien esa niña”. Es por ello que Lorena mantiene una relación muy cercana con Marisol y Luz, y puede contarnos sobre ellas en ese momento de sus vidas.

Para comprender qué sucedió la noche de la desaparición de Marisol y su hija, es importante el relato de Lorena sobre los días previos. Primero, describe con mucho cariño: “yo digo que el desenlace de Marisol, fue en los primeros calorcitos del 2013. Había visto qué es lo que quería de su vida, había empezado a mejorar, a brillar, a demostrarle al mundo quién era Marisol Rearte”. Luego comenta que la noche del 1 de febrero del 2014, Marisol asistió a una peña en la localidad de Villa de Las Rosas junto a su novio, la niña y una amiga. Allí también estaba Juan Murúa, Lorena lo vio cuando se acercó a dejarle dinero prestado a Marisol, “eran los primeros $100 de Evita que salieron ese año”, recuerda con precisión. Esa noche el novio de la joven la dejó cerca de las 3 de la mañana en su casa junto a su hija. Marisol ya tenía bloqueado en el Facebook y el teléfono a Murúa, quien venía insistiendo para estar con ella. De acuerdo a lo que nos relata Lorena, esa noche Murúa fue hasta la casa de la joven “seguramente con la intención de tener relaciones con ella – explica – pero Marisol se negó”. Lorena comenta que creen que, en ese momento, Murúa se la llevó en su auto hacia el dique La Viña. Es en este lugar donde encontraron los restos de Marisol Rearte en diciembre del 2018. Lorena explica que, a pesar de haber encontrado manchas de sangre en el auto de Murúa, no se pudo comprobar que fuera de Marisol porque ya habían pasado 2 años.

Los primeros días de búsqueda

“Nosotros nos damos con que Marisol faltaba ese 5 de febrero, porque ya no estaba en la casa de su hermana, ni en su casa, ni acá”, indica Lorena. Esa mañana llevaron a la mamá de Marisol a hacer la denuncia a la comisaría de Villa de Las Rosas. Lorena recuerda que mientras la realizaban, Murúa daba vueltas en su auto por la plaza del pueblo “para ver qué novedades se tenía de la policía”. Ese medio día, al no tener novedades de la policía, decidieron salir a buscarlas, “empezamos a hacer un operativo de todos, familiares y de conocidos”, explica. La búsqueda se mantuvo intensamente durante toda la semana, incluso, Juan participó de la búsqueda. “Qué bárbaro, nos ayudó en la búsqueda”, expresa Lorena casi sin poder creerlo.

Esos días estuvieron desconcertados, explica Lorena, porque Murúa usó el teléfono de Marisol ese domingo posterior a la desaparición: “tipo 6 de la tarde, cuando Marisol ya estaba muerta, él escribe desde tu teléfono ‘estoy cansada, me quiero ir’”. Lorena comenta que es lo mismo que hizo Murúa luego del femicidio de Brenda Arias, por el cual fue condenado a 38 años de prisión, pena que cumple desde el 2018 en la provincia de San Luis. Sin embargo, desde el primer momento creyeron que Marisol no se había ido por su voluntad, ya que su mamá había comprobado que no se había llevado sus cosas, ni la mamadera de la niña. Hasta los cien pesos que Lorena le había prestado esa noche de la peña había dejado.

Los primeros días fueron difíciles, en la comunidad se decían cosas como “se habrá ido con alguno por ahí”, como ya hemos visto en otras desapariciones la propia policía y la justicia culpan a las mujeres y le restan importancia a la preocupación de la familia, perdiendo tiempo muy valioso. De acuerdo a lo comentado por Lorena “después, cuando se acercaron las organizaciones de la lucha de la mujer creo que quizá empezó la comunidad a saber un poco más del caso. Y ahí sí, se acercaron y nos ayudaron, nos acompañaron”. Sobre todo, Lorena señala que les ayudaron con la difusión de lo que estaba sucediendo “cuando ya había pasado mucho tiempo y Marisol y la nena no estaban”.

El lerdo andar de la justicia

El mismo día que realizaron la denuncia, luego de la búsqueda auto organizada, realizaron una reunión junto a la familia Rearte y algunos amigos. Lorena recuerda que esa fue la primera vez que dijo “hay que investigar a Juan Murúa y al Mula”. Ella estaba convencida de que tenían algo que ver con la desaparición, aunque no imaginada lo que finalmente sucedió. Lorena afirma que la justicia comenzó a investigar a familiares “en vez de salir a buscarla”, y agrega: “los tiempos de la justicia son muy lerdos, muy lentos, demasiado lentos, cada investigación llevaba meses, y así pasó un año, pasaron dos”. Recién después de dos años de la desaparición comenzaron a investigar a Juan Murúa. La imputación finalmente fue realizada el 30 de diciembre del 2020, después de más de 6 años de búsqueda. El Ministerio Público Fiscal (MPF), perteneciente al Poder Judicial de la Provincia de Córdoba, informó que el pasado sábado 5 de junio la fiscalía de Instrucción de Villa Dolores, a cargo de Lucrecia Zambrana, dictó la prisión preventiva para Murúa por la imputación de “homicidio calificado por mediar violencia de género –femicidio- y homicidio simple, en concurso real en el marco de la causa en la que se investiga la desaparición de Marisol Rearte y su hija”. Lorena explica que, en la declaración, Murúa continuó negando su responsabilidad ante los hechos. Sin embargo, el comunicado del MPF afirma: “los elementos que vinculan a Murúa con la presente causa, si bien son todos indiciarios, resultan unívocos y no anfibológicos, los que han sido valorados de manera conjunta por este MPF a fin de demostrar tanto a la existencia del hecho plasmado en la plataforma fáctica como la participación del mismo en el hecho atribuido”.

En el 2019 el gobierno nacional dispuso que pagaría medio millón de pesos a quien bridara datos de la niña, luego de haber confirmado que los restos encontrados en el dique pertenecían a su madre. Lamentablemente, de acuerdo a las pruebas obtenidas la imputación indica que la pequeña también fue víctima del femicida. Cabe mencionar que el 23 de diciembre del 2020 Murúa se escapó cerca de las 22 horas del Complejo “Pampa de Salinas” donde se encontraba cumpliendo condena. Fue atrapado en la tarde del 25 de diciembre en una zona rural cercana, gracias a la denuncia realizada por habitantes del lugar.

Lorena comenta que, si bien no tienen fecha confirmada del juicio, creen que es posible que sea en el mes de septiembre o de octubre del presente año. Después de 7 años de lucha, la familia de Marisol y Luz Morena, junto a la comunidad del Valle de Traslasierra, esperan (y esperamos) que se haga justicia. Es importante recordar que el Departamento San Javier tiene otras dos mujeres desaparecidas, se trata de Silvia Gallardo desde el 12 de febrero del 2014; y Delia Gerónimo Polijo, desde el 18 de septiembre del 2018.

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