El día del padre: ritual del impune patriarcado

El día del padre: ritual del impune patriarcado

20Jun21 0 Por editor

Si en la noche todos los gatos son pardos, en su día todos los padres son santos.

 “para no tener que dar la otra mejilla, lo mejor es recibir una patada en el culo. El buen dios nos dio uno solo” (aforismo implicado AG)

por Alfredo Grande

La derecha es un delirio eterno. Al menos, una eternidad sostenida en que muchos de sus fundamentos no son atacados ni enfrentados por muchos de los que dicen combatirla. Es un amplio espacio cultural y político que defino como “la izquierda de la derecha”. El filósofo León Rozitchner utilizó esa expresión para definir a Ernesto Sábato. Y lo verdadero tiene la cualidad de poder ser trasplantado a diferentes del espacio de aquel en que fuera creado. El día del padre es un constructo de las culturas de derechas. ¿Por padre? También.  Pero mas por día. Porque un día, que es la parte, es promovido para dar cuenta del todo. En todo caso, si el día de mi padre fuera, yo decidiré cual es la fecha mas oportuna. Y quizá pueda decretar una semana del padre, o un semestre o apenas una hora del padre. Pero la cultura represora aborrece de innovaciones ideológicas fundantes. Aunque no tengas hijos, hijas, hijes, (acabo de pagar el tributo de género), recibirás felicitaciones. Y como el alucinatorio político social cultural formatea la subjetividad, agradecerás las felicitaciones sin aclarar que no tenés hijos. So pena que te lapiden diciendo: “¡que mala onda! El día del padre es una abstracción que, publicidad mediante, se toma como una materialidad. O sea: el día del padre es el día de mi padre. Pues no. Al menos, no necesariamente. 364 días sin tener noticias del hijo, y a las 3 de la mañana recibe una llamada por wasap donde escucha un alarido onda llamado de la selva: ¡feliz día papá! El pobre desgraciado con sus 87 años a cuestas, a lo mejor tenía un sueño eroporno con Nélida Lobato. Aterrado por el brusco despertar, apenas puede preguntar: ¿quién carajo sos? A 12 horas de distancia, un hijo psicópata, finge tristeza y le dice: quería desearte feliz día. Y balbucea lloroso: papá. El noble octogenario añora volver a dormirse para alcanzar a Nélida Lobato y corta con violencia. Apenas escucha que el descerebrado murmura: “acá son las 3 de la tarde” En el mejor de los casos, llegará un regalo por e-commerce que obviamente será de nula utilidad para el octogenario. Pero el ritual de la cultura patriarcal donde El Padre, no importa que tipo de padre, incluso puede no ser padre, de la misma manera que a un viejo le dicen abuelo, aunque no tenga nietos, ese ritual está cumplido. En el día del…la publicidad nos convence y por lo tanto nos vence de que esa generalización que nada dice, no es una abstracción maniquea y bizarra. Sino que es un tip universal que da cuenta de algo que es mío, mío, mío. En este caso, mi padre. Algo parecido a decir que los argentinos bajamos de los barcos, como si hubiera sido un crucero de turistas que decidieron quedarse a ver que onda en esta colonia próspera. Yo celebro a mi padre el día que quiero y por las razones profundas que tengo.  Espero que mis hijos celebren al suyo. Pero que sea por deseo en una matriz vincular y concreta, y no por mandato en una abstracción ideal. No se va a caer el patriarcado sino arrasamos con sus rituales.

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