De fútbol y de guerras

De fútbol y de guerras

23Jun21 0 Por Luís Angio

Maradona se tomó la revancha veinte años después con un gol que quedará en las mentes y en retinas de quienes disfrutan del fútbol como solo él lo disfrutaba.

Hace 35 años todo un país a las 16.09 estaba gritando gol. Por las redes sociales convocaban a que a esa hora saliéramos a gritar gooooollllllll!!!. Ese gol excepcional que hizo el más excepcional de todos los jugadores que hubo, no sólo en Argentina, sino en el mundo. Diego Armando Maradona, el D10S. Relatado por Víctor Hugo Morales. Ese gol que habrán relatado muchos ese día en todos los idiomas, pero como lo hizo Víctor Hugo no lo hizo nadie. Ese gol tenía un significado muy importante. Unos minutos antes el Diego había hecho otro gol. El que hizo con la mano de D10S, que Peter Shilton se quedó protestando porque había visto que la había empujado con la mano y Diego dijo después: “lo hizo la mano de D10S. no lo hice yo”. 

Esa rivalidad que había con Inglaterra tenía que ver, futbolísticamente, con otro partido, que se había dado en otro mundial, en 1966. Hace 55 años el Campeonato Mundial lo jugaban 16 equipos, de los cuales 10 eran europeos; 4 sudamericanos; 1 del norte de América y el restante de Asia.

El Campeonato se disputó en cuatro zonas con cuatro equipos cada uno. En los cuartos de final se cruzaron dos europeos y dos sudamericanos de los ocho que habían quedado. Obviamente esos grupos fueron armados con anterioridad, como todo negocio mafioso y que de intereses futbolísticos, ya en esa época, tenían muy poco. Cuatro pesos pesados. Los primeros eran muy fuertes y con mucho poderío futbolístico, Inglaterra y Alemania, aunque también en lo político. Y los dos sudamericanos, Argentina y Uruguay lo eran solo en lo futbolístico. Argentina enfrentó a Inglaterra en el estadio de Wembley, que ya no existe; y en el otro partido de cuartos se enfrentaron Alemania vs. Uruguay. 

Para no dejar dudas del acuerdo entre los dueños de la FIFA que ese campeonato lo tenía que ganar un país europeo – – ya que en 1962 había sido campeón Brasil – los árbitros también se cruzaron para dirigir esos dos partidos. El primero, lo dirigió el alemán Rudolf Kreitlein y el segundo, el británico James Finney. Argentina perdió 1 a 0 con un fallo arbitral vergonzoso, expulsando a Antonio Rattín, capitán de la selección, quien al protestar por un fallo adverso y no poder entenderse con el alemán, ya que éste no hablaba español, ni Rattín el alemán, el árbitro creyendo que lo estaba insultando lo dejó fuera de la cancha. Los ingleses a partir de ese momento comenzaron a llamar a los argentinos “animals”. 

Habían pasado veinte años desde ese partido en Wembley a este en el Azteca de México. Pero en el medio, cuatro años antes, había sucedido no una guerra futbolística, sino una guerra bélica por la recuperación de las Islas de las Malvinas. Cuando Maradona hizo ese gol el 22 de Junio de 1986, se habían cumplido cuatro años y ocho días de la rendición de Malvinas. Para Argentina había quedado una historia amarga porque la dictadura había mandado a chicos de 18 años a la guerra contra un ejército que era y es, una potencia militar y naval y que no podía triunfar militarmente

Quedó en el inconsciente y en la retórica patriotera de los argentinos, que había que vengarlo alguna vez. Solo se podía lograr a través de un triunfo deportivo. Ese 22 de junio de 1986 cuando Maradona apila a cinco ingleses y llega al arco y lo pasa por arriba al arquero Peter Shilton y convierte ese genial gol, y sale disparado a gritarlo con bronca. Hay allí una descarga emocional, una descarga muy fuerte, donde quería demostrar que por lo menos en algún lugar Argentina se estaba vengando de lo que habían hecho los ingleses. O quizás solo una triste revancha.

No soy propenso a poner el fútbol o cualquier deporte en general, como defensa de la patria. El fútbol es fútbol, el deporte es deporte y ese chauvinismo y patrioterismo no me va. Pero sí, reconozco que en ese momento, en ese gol de Maradona,  para una inmensa mayoría de quienes habitábamos y habitamos este país fue un desahogo materializado por Maradona, que llevó a la Argentina unos días después a ganar el campeonato Mundial y donde él quedó consagrado como el mejor jugador del mundo y el que hizo el mejor gol, no sólo del mundial sino hasta hoy el mejor gol del mundo. Como lo definió Víctor Hugo Morales: “de que planeta viniste, barrilete cósmico”

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