Horacio González , tu manera, tu ejemplo

Horacio González , tu manera, tu ejemplo

23Jun21 0 Por Nilda Redondo

Lo conocí cuando vino a inaugurar la cátedra libre de Derechos Humanos de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, en 1997.

Él era su director. Estaba con mi compañero y al escucharlo analizar el sentido de las estrofas del himno nacional argentino en particular “¡oh juremos con gloria morir!” pensamos y nos dijimos qué extrañeza!  Además, reivindicó hablar, explayarse, puesto que para eso había venido y viajado horas en el duro colectivo desde Buenos Aires.

Luego Horacio vino, en el 2002, a la cátedra del Che, otra cátedra libre de la Facultad de Ciencias Humanas. Nos dio una conferencia titulada “Tercer mundo y globalización: de Sartre a Tony Negri”. Ese título nos había sugerido él pero en la presentación dijo que era imposible desplegar semejante abanico! Además, quiso necesariamente ir al café de la esquina antes de comenzar. Inició su conferencia tomando como motivo las conversaciones escuchadas en ese café. Y explicó magistralmente aspectos de la Crítica de la razón dialéctica de Jean Paul Sartre; la polémica de Sartre con Albert Camus y Sartre en Argentina: su presencia  anunciada desde la década del 20 por Roberto Artl: así anacrónicamente.

Le regalé dos  de mis  libros: El compromiso político y la literatura: Rodolfo Walsh y Haroldo Conti y el PRT. De este libro, la primera edición: tapa roja y letras negras. Dijo al mirarlo: muy rojas esas tapas. En 2010 le pedí que prologara la segunda edición y así lo hizo.

En el Centro Cultural Haroldo Conti  presentamos ese libro junto a Rodolfo Matarollo. Horacio ya era Director de la Biblioteca Nacional pero no dejaba nunca de estar allí donde lo necesitábamos.

Luego, en 2012, fue jurado de mi tesis de maestría que se convirtió en libro al cual prologó: Anunciación de la esperanza en Juan Gelman. Cuando lo presenté en la Biblioteca Nacional no había nadie prácticamente: me acerqué a Horacio y le dije igual  vamos a hablar para los cuatro o cinco presentes. Así hicimos y con mucha convicción.

Hasta muy poco antes de que enfermara tuve noticias de Horacio por una evaluación de un libro que presentamos para su publicación en la editorial de la UNLPam. Allí estuvo y realizó la evaluación con su firma. A ese vibrante escrito lo tengo como un tesoro: hasta último momento  acompañando, criticando, haciendo crecer a las personas con las que se  vinculó.

 Ese tipo de intelectual no es común en  nuestro pequeño hoy. No sólo su compleja y profunda formación en literatura, política, historia, sociología, filosofía, sino también ese intelectual amoroso en los vínculos y las acciones expresas de solidaridad.

 Creo, por su trayectoria política, que era un nacionalista del campo popular sin un solo rasgo de antimarxismo, al contrario, con una gran consideración por el pensamiento revolucionario que incluye al marxismo. Me recuerdo que, en la oportunidad de la participación en la cátedra del Che, comentamos lo importante de la obra de León Rozitchner que era Perón entre la sangre y el tiempo y él dijo: muy gorila. Luego, siendo Director de la Biblioteca Nacional, publicó la obra completa de este gran filófoso.

 Publicó esa obra como las ediciones facsimilares de las revistas  político-literarias de la nueva izquierda de la Argentina producidas entre los 60 e inicios de los 70. Las maoístas, del campo nacional y popular, guevaristas, trotskistas, perreteanas: Los Libros, Envido, La Rosa Blindada, Pasado y Presente, Fichas, Nuevo Hombre, entre otras.

 Por primera vez  tuvieron al alcance  de la mano las revistas anuladas, destruidas, negadas, por el genocidio y el terrorismo de Estado. Las palabras de los revolucionarios, sus contiendas ideológicas, su capacidad creativa se pudo tener en acto, allí reviviendo después de tanta oscuridad. Además, para lxs investigadorxs fue un regalo, sobre todo para lxs que estamos en todos los demás lugares que no sea capital, CABA.

 Su obra lo hizo singular en medio de tanta línea conservadora o burocrática como emblema de  La Biblioteca. Sacó de los pequeños recintos esos escritos, esos documentos, esa ardiente polémica de los 60 y 70  que ha sido simplificada, bastardeada, obnubilada, mentida. Aquí están las ediciones, nos dijo.

 Por todo esto te extrañamos Horacio y te extrañaremos. Una gran pena que ya no estés con nosotxs. Que se multiplique tu manera, tu ejemplo. Hasta siempre, querido compañero.

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