No morirá del todo…

No morirá del todo…

23Jun21 0 Por Alfredo Grande

No es lo mismo morir que empezar a vivir de otra manera

Integrar e interrogar la cultura disponible. O sea: la cultura represora dejando paso, no sin peleas y disputas, a una cultura donde el deseo de todos los deseos, que es el deseo a una vida plena y creativa, tenga un lugar y el mejor lugar. 

Entre guerra y biblioteca hay muchas relaciones y ocurre hasta hoy que en las guerras las bibliotecas son un blanco muy selecto. No en vano la biblioclastía (la quema de libros) fue una constante de los poderes exterminadores. Quemar los libros es un avance a quemar a los autores, según afirmara Freud en forma irónica.

El director de una Biblioteca Nacional es de alguna manera el co autor de todos los libros que en ella se cuidan. Porque sin cuidado de los libros, la lectura será otro sueño eterno.

Alejandro Urioste en su texto “Horacio” (publicado en “tramas periodismo en movimiento”) lo define Caballero de la Orden de las Letras. Nada que agregar. Solo sugerir que no murió. Otro Horacio, poeta, fallecido 8 años A.C. escribió en una de sus Odas: “non omnis moriar”. No moriré del todo. De eso se trata.

En una cultura no represora es posible alcanzar la inmortalidad. Yo no fui amigo personal de Horacio González. Pero fui lo que me gusta definir como “amigo en la tarea” En la Universidad Madres de Plaza de Mayo, en la editorial Topía, y en diversos espacios donde nos cruzábamos por tener muchos compañeres y amigues en común. Puedo afirmarlo.

Horacio no morirá del todo. Quizá incluso no morirá. Burlamos a la muerte cuando la memoria histórica no solo recuerda, sino que realza lo recordado. ¿Será por eso que Gardel cada día canta mejor? ¿O el Che cada día lucha mejor? ¿O Juana Azurduy cada día combate mejor?

Nuestros guerrilleros, nuestros combatientes, nuestros luchadores para que otro mundo no solo sea posible, sino que también sea cada vez más probable, en nuestra memoria histórica y política, cada vez lo hacen mejor.

Así ya lo está haciendo Horacio González. A su memoria dedico estos versos de otro inmortal, el poeta Quevedo y Villegas: “su cuerpo dejará, no su cuidado, serán ceniza mas tendrán sentido; polvo serán, mas polvo enamorado”.

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