¿Buenas noticias? Apoyo de EE.UU. en la negociación con el Fondo y acuerdo con el Club de París

¿Buenas noticias? Apoyo de EE.UU. en la negociación con el Fondo y acuerdo con el Club de París

24Jun21 0 Por Victoria Ríos

Hace pocos días trascendió la noticia del aparente  apoyo de EE.UU. a la Argentina en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). A su vez, hace dos días el ministro de Economía, Martín Guzmán, anunció que se alcanzó un acuerdo con el Club de París para postergar el pago de los vencimientos recientes con esa institución. ¿Son estos avances y buenas noticias?

Argentina se encuentra renegociando con el Fondo Monetario Internacional la deuda tomada por el gobierno de Mauricio Macri en 2018. La misma alcanzó 44.500 millones de dólares (más intereses) y su principal destino fue el financiamiento de la fuga de capitales. Según un informe del Banco Central entre diciembre de 2015 y octubre de 2019, la fuga de capitales superó los 86.000 millones de dólares. Además, es sabido y reconocido que el acuerdo tuvo múltiples irregularidades tanto por parte del gobierno nacional como también del propio organismo internacional. El objetivo del gobierno de Alberto Fernández en cuanto a la renegociación es contar con la aprobación de un nuevo acuerdo de Facilidades Extendidas (FE) para poder hacer frente a los próximos vencimientos (que comenzarán a llegar  septiembre de 2021). A diferencia de los acuerdos Stands By (como el firmado en 2018) los acuerdos de FE son a mayor plazo e incluyen mayores condicionalidades, la devolución se puede extender 10 años y suelen incluir las llamadas reformas estructurales, como la reforma laboral o previsional. En las recientes giras por Europa, tanto Alberto Fernández como Martín Guzmán buscaron que el FMI acepte extender un nuevo acuerdo por 20 años.  Ello no pudo concretarse, principalmente porque supondría modificar la Carta Orgánica del Fondo. Esto es paradógico, ya que en 2018 el propio organismo no tuvo problema en violar sus propios estatutos al darle al Estado argentino un préstamo de magnitud, condiciones y plazos excepcionales.

Como señalamos, la semana pasada el subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos mantuvo conversaciones con Guzmán y habría dado un apoyo tácito a la Argentina en las negociaciones con el Fondo. Claro está, ese apoyo está condicionado a la presentación de “un marco sólido de política económica para Argentina que brinde una visión para el crecimiento del empleo en el sector privado”. Al respecto Noemí Brenta, doctora en Economía y autora del libro “Historia de la deuda externa argentina. De Martínez de Hoz a Macri” explicó a tramas.ar que el apoyo de EE.UU. es importante en esta negociación. Según ella, si bien aún no se mostraron las cartas y no hay detalles de las condicionalidades, EE.UU. siempre utiliza al FMI para crear condiciones que favorezcan a sus empresas (tanto industriales, de servicios y financieras). Brenta enmarca ese apoyo en un contexto de puja por la hegemonía con China y por ello advierte que es parte de la promoción de los objetivos estratégicos de la potencia imperialista americana sobre la región.

Por otro lado, el gobierno avanzó en la postergación del pago atrasado de la deuda con el Club de París (CP). Como se señaló hace unas semanas en Tramas.ar, la mayor parte del endeudamiento acumulado con los países del CP se arrastra de los años de la última dictadura cívico-militar. Argentina debía afrontar un pago de 2.400 millones de dólares el pasado 31 de mayo. El mismo no fue concretado y, por lo tanto, comenzó a operar una cláusula que da tiempo hasta fines de julio para hacer el pago sin entrar en default (formalmente, cesación de pagos). Sin embargo, el pasado martes Guzmán anunció que se llegó a un acuerdo. El Estado argentino  pagará aproximadamente 430 millones de dólares antes de julio , y mientras, el pago de los 2.000 millones faltantes se postergará para julio del 2022.

Ambas negociaciones se encuentran directamente relacionadas, y no sólo por el cuestionamiento de legitimidad de ambos endeudamientos y su condena por deudas odiosas y fraudulentas (tal cual señaló el Tribunal Popular que juzga la Deuda Argentina y al Fondo Monetario Internacional).

Para llegar a un acuerdo, el Club de París exigió a la Argentina que haya avances concretos en los requisitos fijados por el Fondo para firmar un nuevo programa de financiamiento, incluso antes de las elecciones. Esto es clave, pues en caso de firmarse un nuevo acuerdo los técnicos del FMI tendrían derecho a realizar visitas y misiones de fiscalización a la Argentina. En las mismas, estos funcionarios tendrían el poder de consultar y cuestionar los datos que se muestren, así como criticar y recomendar cambios de políticas. Sin embargo, y algunes dirán afortunadamente, se confirmó que tales visitas no se realizarán por ahora, dada la situación epidemiológica de varios países. La postergación del pago al Club de París al año próximo, también habilita un “puente temporal” (en palabras del Ministro Guzmán) para que se acuerde primero con el FMI.

El apoyo condicional de EE.UU. se encuentra en línea con lo que el FMI mismo remarca en sus negociaciones, es decir, que el crecimiento económico sea producto de la expansión de la actividad privada. El gobierno viene realizando la tarea en este sentido ajustando el gasto público. El déficit fiscal fue de sólo 0,2% del PBI en el primer cuatrimestre. Si se compara con el mismo período en 2016, 2017 y 2018 este fue 0,7%, 0,6% y 0,3%. En esos tres años del gobierno macrista, el déficit fue mayor que el actual (en 2019 hubo hasta un leve superávit en línea con el acuerdo con el Fondo).

Entonces, ¿son avances estas negociaciones? Por un lado, el arreglo temporal con el Club de París abre una ventana temporal pues patea para el futuro un vencimiento que la Argentina no podía cubrir, ya que no cuenta realmente con los dólares necesarios para pagar. Por otra parte, dado que EE.UU. es el que mayor peso tiene en las decisiones del FMI, lo que diga ese país tiene importancia. De todas formas, las condicionalidades, aunque no son explícitas aún, seguramente no escapen a las recetas históricas del propio organismo. Sin embargo, lo que queda por fuera del debate sigue siendo la ilegitimidad e ilegalidad del endeudamiento. Si bien, a veces, el reconocimiento por parte del gobierno como endeudamiento fraudulento existe, está acompañado por la “buena fe” de cumplir con los pagos. En este sentido, el pago de esa deuda odiosa termina deteriorando nuestras condiciones de vida y limita cualquier esfuerzo de transitar hacia un modelo productivo sustentable y soberano. Cuando negociar sólo implica pagar la deuda más adelante, no se resuelve el problema de fondo. Sólo se profundiza la dependencia, el sometimiento, la explotación y el saqueo de nuestro territorio. Como vienen apuntando desde Autoconvocatoria por la Suspensión del Pago e Investigación de la Deuda: “Las estafas no se pagan: se investigan y se anulan, suspensión de pagos mediante”.

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