Darío Santillán: florecer para nunca ser ausencia

Darío Santillán: florecer para nunca ser ausencia

26Jun21 0 Por Matías Gianfelice

Desde Tramas entrevistamos a Noelia Santillán, la hermana del militante asesinado en la Masacre de Avellaneda. Noelia pone luz en aspectos de Darío pocos conocidos. La intimidad de un convencido luchador que nos invita a soñar con cambiarlo todo.

Como si el tiempo fuera una invención mal organizada, para las familias Kosteki y Santillán cada día para ser 26 de junio. A 19 años de la Masacre de Avellaneda y con los responsables políticos sueltos y funcionarios, Noelia Santillán, la hermana de Darío, se tomó el tiempo para abrir sus recuerdos y contarnos sobre aquel joven lleno de vida, de convicciones y de sueños:

– ¿Qué lugar tenía para Darío la lectura y el estudio?

La lectura en Darío tenía un lugar primordial. Era su rutina diaria que él había adquirido desde hacía años. Amaba leer. Recuerdo que siempre me decía: la lectura te da el poder del conocimiento y que cuando uno obtiene ese poder, sólo ahí, con conocimiento de causa, podría tener la capacidad de discutir, intercambiar ideas, etc. Me decía: Si te interesa un tema lee y no sólo un libro, lee varios que aborden el mismo tema y recién ahí saca tú conclusión. Tú conclusión es aquella que te permite el planteo y replanteo; no está en los libros sino en tú capacidad de entendimiento ante el saber. ¡Qué gran enseñanza!

– ¿Cómo eran tus charlas o momentos con él?

Nuestras charlas eran diversas. Teníamos charlas profundas. Darío me enseñó el camino de la militancia. Junto a él formamos parte del centro estudiantil en el secundario. Hacíamos eventos para recaudar fondos para cualquier circunstancia emergente. Dábamos junto con compañeros apoyo escolar en un asentamiento. Cuando llegábamos a casa comprobamos un par de cervezas y nos prometíamos no hablar de política, pero a la segunda cerveza ya estábamos haciéndolo. Era mucho más fuerte. Inevitable no hacerlo. Terminábamos hablando de todo aquello que podríamos hacer, cambiar o enfocarnos más. Y todo lo que debíamos pulir. También compartíamos el mismo círculo de amistades. Nos gustaba salir a algún bar, ver bandas, escuchar alguna que otra cumbiancha. Al fin y al cabo éramos jóvenes. Con Darío nos llevamos un año de diferencia. Éramos dos pibes en plena juventud que amábamos vivir.

-SI tuvieras que destacar dos actitudes de Darío ¿Cuáles serían? ¿Por qué?

Dos características, entre tantas, que destacó de Darío son:

Sabiduría: Admiraba como se enriquecía con la lectura. Y si le hacía una pregunta con respecto a un tema que él desconocía, me decía: “Aguantá que averiguo y lo hablamos…pero lee vos también”. Cosa que yo odiaba, pero tenía que hacerlo para no quedarme solamente con su visión. Así que me encajaba un par de libros. Me decía: leelos y después hablamos.

Valentía: Darío lo que decía con palabras lo sostenía con el pecho. Y así fue hasta el último momento de su asesinato. Eso para mí es el mejor ejemplo. Las actitudes y acciones ante momento difíciles. Eso que se predica con palabras y luego ante cualquier momento de dificultad, sostenerlas. No es para cualquiera. Darío no era un héroe, era un pibe de 21 años, que hasta el último momento más difícil de su vida sostuvo lo que siempre dio a entender: “Nunca ante ninguna adversidad, dejar a nadie tirado y aunque el miedo te paralice, no dar un paso atrás”.

-¿Cómo fue la adolescencia de ustedes?

Como comenté, compartimos por mucho tiempo las mismas amistades. Nos gustaba juntarnos en la casa de alguien o en casa: charlar, reír, escuchar música. Nos encantaban esos momentos. Él amaba hacer jodas en casa. Mi casa siempre estaba llena de gente, de todas las edades. Darío amaba eso.

Los responsables políticos de la masacre siguen libres, salen en televisión y ocupan cargos importantes en el actual gobierno. Al borde de las dos décadas, la herida supura por el costado de la impunidad. Por eso mismo le preguntamos a Noelia:

-¿Qué opinión tenés con respecto a las agrupaciones políticas o movimientos sociales?

Tengo dos visiones con respecto a las agrupaciones políticas. No soy militante y por ende hablo desde afuera, pero con  toda la autoridad como hermana de Darío y con la experiencia a lo largo de estos años. Por un lado, están aquellas organizaciones que merecen mi absoluto respeto y eterno agradecimiento. Que llevan en alto el nombre de Darío. Que a pesar de los años jamás dejaron de exigir justicia por Maxi y Darío, y no sólo por este caso, sino por los miles de invisibilizados, cajoneados, ante un Estado absolutamente ausente e indiferente. No me voy a cansar jamás de agradecer su fuerte compañía.

Y están otras que demostraron su doble discurso y máxima traición. Aquellas que llevan en sus banderas el nombre de Darío pero acompañan, avalan y abrazan a los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda. No deseo dedicarle muchas líneas a esas agrupaciones. Sólo que tengan la decencia, si la tienen, de cambiarse mínimamente el nombre.

–  ¿Crees en el actual sistema de justicia?

NO. No creo. Luego de 19 años de ver a los responsables políticos apañados, ocupando cargos, avalados por los gobiernos de turno, me demuestra una injusticia latente. Creo fervientemente que eso tiene que cambiar. Me revelo a aceptar la impunidad e injusticia como moneda corriente. Soy consciente que esto no es un cambio de la noche a la mañana. El cambio está en la sociedad y va a cambiar. Llegará el día que se deje de mirar para otro lado; cuando la gran mayoría sienta en carne propia el dolor y la injusticia ajena.

– El dolor de ustedes como familia seguramente es constante ¿Qué significan los 26 de junio para vos?

Es una fecha que nos hace renacer mucho dolor, bronca e impotencia. Hace 19 años que nuestras vidas es todos los días 26 de junio. No hay momento alguno en nuestros días que no lo recordemos, cargamos y cargaremos con esa constante pesadilla. Aun así nos seguimos fortaleciendo como familia. Tenemos las fuerzas suficientes para seguir transitando este largo camino a la espera de una pronta justicia. Contamos con la herencia profunda de Darío: “Acá nadie se rinde”.

El Darío bandera, el Darío pintado en una casilla de una villa, Darío como semilla de una apoyo escolar, el Darío que viaja de la bloquera al productivo de unas compañeras en el barrio. Hay un presente que se nutre de retazos compañeros que llegan del camino transitado. Cerramos la entrevista con Noelia Santillán reflexionando en la presencia constante de su hermano:

– Hay una frase que muchas personas repetimos pensando en Darío y es “multiplicar su ejemplo, continuar su lucha”. ¿Dónde o en qué cosas ves florecer a Darío Santillán?

Sabés dónde lo veo…en aquellas personas que se indignan en cualquier mínimo acto de injusticia. En esas personas que sienten bien adentro el dolor ajeno y con actos quieren ser parte del cambio. Aun sabiendo que serán acompañados por pocos y que tendrán la mirada indiferente, despectiva de muchos. Pero sobre tantas cosas, lo veo florecer a Darío en mis sobrinos, que crecen y con gran orgullo nombran a un tío que les arrebataron. Que no pudieron conocer y sin embargo sé que lo aman. En ellos cuando nos llenan de preguntas acerca de Darío, cuando lo dibujan. Cuando leen y tienen esa sed de conocimiento; cuando escucho sus opiniones y los veo leer y formarse. Ahí lo veo a Darío renacer y florecer, en ese lugar es donde encontramos muchas veces la valentía para seguir en esta vida…sobreviviendo.

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