Jujuy: espaldarazo a Gerardo Morales y oposición fragmentada

Jujuy: espaldarazo a Gerardo Morales y oposición fragmentada

29Jun21 0 Por Mauro Berengan

El día domingo 27 de junio se realizaron las elecciones de legisladores y legisladoras en la provincia de Jujuy. La tónica estuvo dada por un amplio triunfo de las y los candidatos del Frente Cambia Jujuy que responden a Gerardo Morales, la gran fragmentación del voto opositor, y el cuestionamiento tanto al adelantamiento de las elecciones en plena pandemia como a las maniobras proscriptivas de las leyes locales y sus usos.

Jujuy y el emperador

Gerardo Morales ha logrado construir un nada despreciable poder en una provincia que en toda su historia había sido esquiva al radicalismo. Las variables que lo explican son muchas, pero si lo pensamos desde el desafío que implica aunar las interpretaciones más de larga duración, económicas, estructurales, con aquellas de corta duración, políticas, de relato, obtenemos cierta claridad. Jujuy es una de las provincias más pobres del país, con una muy baja productividad y una alta concentración de la tierra y sus frutos. Tras el paso arrasador del neoliberalismo noventista, las pocas industrias locales perecieron en larga agonía, reduciendo el mundo económico a tres grandes sectores: la coparticipación federal destinada en buena medida a sostener las cuentas públicas, la producción extensiva y extractivista de la tierra con Ledesma a la cabeza, que fortaleció una casta política adepta que en la historia no ha sabido de colores partidarios, y el comercio informal que permite subsistir a las grandes mayorías populares de la mano de la ayuda estatal en evidentes condiciones clientelares. Tampoco puede menospreciarse en su condición estructural su ubicación geográfica limítrofe y su constitución cultural con una gran presencia indígena.

Morales supo leer estas condiciones y aprovecharlas para sí. Tras sostener durante los noventa y los dosmil un discurso más bien progresista, cuestionando incluso las privatizaciones, se sumó a la ola reaccionaria que llevaría a Macri a la presidencia y elaboró un discurso excluyente, confrontativo, de ruptura del tejido social sobre la cual sostenerse y construir poder en una provincia ciertamente caotizada e históricamente racista. Morales, sus allegados, los medios que lo siguen, utilizaron el racismo interno, la xenofobia especialmente hacia los y las bolivianas, la construcción del otro como “planeros”, “vagos” y demás elementos de la meritocracia, el odio hacia Milagro Sala y su accionar, la persecución a los opositores sean del signo que sean con causas judiciales y detenciones arbitrarias, contando para ello con una corte judicial reformada con la misma estrategia de ampliación de Menem; y un largo etcétera. A ello sumó un accionar económico no menos cuestionable, logrando el triste record de ser la provincia más endeudada de todo el país, con casos de corrupción que han saltado a las pantallas nacionales y un nepotismo descarado que llevó a su nueva esposa al directorio de YPF, a su hijo a controlar la plantación de marihuana para uso medicinal más grande del país y, nuevamente, un largo etcétera. Finalmente, apuntaló su poder  con un sistema de alianzas que incluyó a parte de los jerarcas del Partido Justicialista que como dijimos nunca supo distinguir colores (su vicegobernador proviene de dicho partido) y una buena relación, tras la derrota de Macri incluso en Jujuy, con Alberto Fernández.

No es entonces sorpresa para nadie que conozca la provincia este triunfo de sus candidatos y candidatas con más del 40% de los votos, lo que representa un espaldarazo para las pretensiones nacionales en su juego interno opositor en el que empuja por una candidatura presidencial radical: la suya.

La oposición y los resultados

Lo que caracterizó el desempeño de la oposición fue la enorme fragmentación en todas sus tendencias. El Partido Justiticialista fue desparramado en varios frentes electorales, si bien uno de ellos pertenece al oficialismo: el del vicegobernador Carlos Haquim “Primero Jujuy” que alcanzó un escaso 7% de los votos pero traccionó a la dispersión opositora desde el ejecutivo. El Frente de Todos nacional también fue dividido: si bien el frente homónimo, conducido por el siempre presente y cuestionado Rubén Rivarola, se alzó como segunda fuerza con el 13%, parte del armado se encontraba también en Unidad para la Victoria que alcanzó el 5,3% con el apoyo implícito de Alberto Fernández; y en el Frente Popular Por Vos con poco más del 2% en el que encontramos al Partido Comunista Revolucionario, Unidad Popular, y organizaciones de trabajadores como CTA Autónoma. También se presentaron el “Frente con Toda el Alma”, con apellidos peronistas de peso como el de Snopek, y “Jujuy Puede”, con otros apellidos tradicionalmente justicialistas como Martiarena. Como se ve, no es tarea sencilla reconstruir la dispersión siquiera para nominarla.

El panorama de la izquierda y el progresismo, más allá de los actores ya mencionados en frentes con el peronismo, encuentra como principal referencia al Frente de Izquierda y los Trabajadores Unidad. El Frente trotskista venía de dos elecciones totalmente contrapuestas: de superar el 15% en las legislativas de 2017 a apenas pasar el 3% en las de gobernador de 2019, por lo que predecir el desempeño no era sencillo, y menos mantener las bancas obtenidas en una elección histórica de medio término cuatro años atrás. El resultado finalmente se ubicó en torno al 7,5%, siendo primera fuerza en la ciudad de Palpalá, segunda en la capital y tercera en la provincia, colocando legisladores locales, y aún a la espera de alcanzar, con el escrutinio definitivo y las impugnaciones, una difícil banca provincial de las cuatro que tenía.

La Izquierda más vinculada a los movimientos sociales estuvo lejos, una vez más, de aparecer en las fotos de las elecciones. Carlos “el Perro” Santillán, histórico referente de las luchas provinciales, no presentó esta vez candidaturas, y desde su espacio llamaron a votar en blanco. Y el Frente Comunitario Pluricultural, entre los que se encuentra la organización “AJI 20” con presencia de hace muchos años en la militancia social, intentó una experiencia electoral de articulación político-social, pero se ubicó en torno al 1,3% de los votos.

Finalmente, valga mencionar la alianza VIA (Valores, Ideas y Acciones) liderada por el intendente de Perico Luciano Demarco y a la que pertenece Libres del Sur, que obtuvo más del 5% de los votos y logró el tercer lugar en la capital superando al peronismo, pero no alcanzó para obtener legisladores.

Esta descripción sin embargo no agota todas las opciones electorales, como se ve la fragmentación de la oposición a Gerardo Morales es tal que parece imposible disputarle el control de la provincia en ningún aspecto, no ya siquiera electoral.

Los cuestionamientos

A contramano de la elección nacional que se pospuso para superar el invierno y el consecuente recrudecimiento de la pandemia, Gerardo Morales decidió adelantar el cotejo, coincidiendo con el día más frío del año y el pico histórico de contagios. De hecho, al menos 130 personas que fueron a votar dieron positivo en los testeos según informó el COE local. Esto fue, valga decirlo, tibiamente denunciado por la oposición que rápidamente, quizás sin mucha alternativa, legitimó el llamado a las elecciones simplemente dedicando sus esfuerzos a la campaña. A su vez, desde el Frente de Izquierda, cuestionaron que el piso de 5% del padrón para acceder a una banca provincial es proscriptivo, pues genera que fuerzas que sí obtienen votos para una representación finalmente no logren acceder al cargo. Y es que el ausentismo en las elecciones fue muy alto, superando el 30%, lo que aumenta este piso. Finalmente se denunciaron los manejos cuestionables del ejecutivo con cambios de mesas improvistos incluso a grandes distancias, o la nula ayuda estatal para el acceso a los medios de comunicación como sucede en otras elecciones.

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