Las vacunas de la infamia

Las vacunas de la infamia

4Jul21 0 Por Alfredo Grande

El virus es invisible, y no es enemigo. Los funcionarios son visibles, y son enemigos.

 “no digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta enmudeció la lira, podrá haber más vacunas, pero siempre habrá más virus” (aforismo implicado becqueriano. AG)

En “mpr21” la página web más censurada por Google, leemos: “en un comunicado, el secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Federación Rusa, Serguei Obujov, se posiciona sobre la pandemia y las vacunas, criticando el cambio en la política sanitaria del gobierno desde el 18 de junio, cuando se han comenzado a aplicar medidas coercitivas y segregacionistas para obligar a los trabajadores a vacunarse e imponer un certificado sanitario. La posición del Partido Comunista de la Federación Rusa, que es la segunda fuerza política dentro del Parlamento ruso, es de principios, porque se estableció en el XVIII Congreso: la vacunación es voluntaria y la discriminación entre los vacunados y los no vacunados es inadmisible.

Obujov constata que, como en el resto del mundo, la cuestión de la vacunación comenzó como un asunto médico para convertirse rápidamente en algo claramente político, que se describe como la transición de una “democracia sanitaria” a una “dictadura sanitaria”. La vida nos da sorpresas. En realidad, casi todas esas sorpresas son tristezas. Y muchas broncas. Es necesario decirlo. La pandemia no es el virus. La existencia del virus es un real que no admite prueba en contrario. Pero el reduccionismo que la pandemia es el virus es otro de los triunfos de la cultura represora. Hoy el plan de vacunación es una piñata de diferentes vacunas donde cada uno agarra la marca que mas le gusta o menos le disgusta. Góndolas sofisticadas donde hay primeras marcas, segundas y terceras.

Los papers legitiman de acuerdo a los sponsoreos de turno hacia donde conviene direccionar el mercado. Las plataformas digitales y la fabricación de vacunas es la mega-industria trasnacional de más alta rentabilidad. Descarto el turismo de capitales porque es difícil competir contra los piratas de las finanzas. Además, son parte de lo mismo. Las vacunas tienen 3 diferencias básicas. Las de virus inactivados (Sinopharm) las de adenovirus recombinante (Sputnik y AstraZeneca) y las de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) Todas en fase 3. Y todas lanzadas a un mercado en pánico, desesperado, donde el alucinatorio político social ha construido el fetiche vacuna. O sea: la parte (vacuna anti virus) por el todo (pandemia). Y con el bonus track de la mutación permanente, que ha reemplazado la profecía de la revolución permanente.

Espero que las crónicas de estas vacunas de la infamia totalitaria, donde recursos como el plasma con anticuerpos ha sido relegado e incluso desestimado, estén en los escritos que testimonien el genocidio capitalista y la producción subjetiva de muerte que es la cultura represora. El Dr. Ernesto Rosenberg insiste hace más de un año en la importancia de este recurso ya conocido en la Argentina desde la década de 1960. Las investigaciones del Dr. Julio Maiztegui, permitieron que la mortalidad de la enfermedad conocida como fiebre hemorrágica, disminuyera del 30% al 3%. La pandemia que legitima y legaliza el estado de sitio, llegó para quedarse. Para luchar contra el virus, la vacuna. Para luchar contra la pandemia, rebeldía insurreccional contra el capitalismo. Sin presente de lucha, solo habrá futuro de cautiverio.

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