Sin justicia. A 45 años del asesinato de los padres palotinos

Sin justicia. A 45 años del asesinato de los padres palotinos

4Jul21 0 Por Tramas

Los asesinados en la Iglesia San Patricio son parte de la lista de 114 religiosos asesinados por la dictadura militar.


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El 4 de julio de 1976 fueron asesinados los sacerdotes Pedro Eduardo Dufau, Alfredo Leaden, Alfredo José Kelly, y los seminaristas Emilio José Barletti y Salvador Barbeito Doval.
Los asesinados en la Iglesia San Patricio son parte de la lista de 114 religiosos asesinados por la dictadura militar. Quienes fueron víctimas de este crimen desempeñaban su tarea pastoral en la villa de Bajo Belgrano y en sus sermones denunciaban la situación de pobreza y desamparo en que vivían los vecinos. El asesinato de los palotinos fue un mensaje dirigido al sector de la Iglesia que no acompañaba la decisión de la jerarquía católica de apoyar a la dictadura.
Los cuerpos acribillados de los cinco religiosos fueron encontrados por la mañana, boca abajo y alineados, en un enorme charco de sangre sobre una alfombra roja. En esa alfombra estaba escrito : “Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son M.S.T.M”. La sigla corresponde al Movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo.
Sobre el cuerpo de Salvador Barbeito los asesinos pusieron un dibujo de Quino, tomado de una de las habitaciones, en el que Mafalda aparece señalando el bastón de un policía diciendo: “Este es el palito de abollar ideologías”.
Testigos presenciales afirmaron que esa madrugada dos automóviles sospechosos fueron denunciados por vecinos en las inmediaciones de la iglesia de San Patricio, por lo que se presentó un móvil policial. El oficial Miguel Angel Romano conversó con los sospechosos y se retiró. Esos mismos testigos relatan que desde esos mismos automóviles bajaron personas no identificadas portando armas largas y que ingresaron a la iglesia por la fuerza.
La responsabilidad de las fuerzas de seguridad en la llamado “masacre de la Iglesia de San Patricio”, fue intentada ocultar desde el primer momento. Al día siguiente el diario La Nación publicó la versión de los hechos del Comando de la Zona I del Ejército, que en un comunicado afirmaba lo siguiente: “Elementos subversivos asesinaron cobárdemente a los sacerdotes y seminaristas. El vandálico hecho fue cometido en dependencias de la iglesia San Patricio, lo cual demuestra que sus autores, además de no tener Patria, tampoco tienen Dios”.
Las primeras acciones judiciales por esta causa a cargo del juez Guillermo Rivarola, no ofrecieron resultados de verdad y justicia.
En 1989 el periodista Eduardo Kimel publicó el libro “La masacre de San Patricio “. Esta publicación reunió decenas de testimonios directos, documentos periodísticos de la época y elementos de prueba que permitieron identificar a los autores materiales e intelectuales del crimen. El crimen fue cometido por un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada integrado por el teniente de navío Antonio Pernías, el teniente de fragata Aristegui, el suboficial Cubalo y Claudio Vallejos.
La investigación de Kimel también aportó a desenmascarar el papel jugado por el Poder Judicial y las jerarquías de la Iglesia Católica para encubrir el crimen.
A 45 años de la masacre, el crimen cometido en la Iglesia de Santa Cruz aún no tiene fallo judicial y la congregación palotina sigue actuando como querellante y exigiendo justicia.

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