Impenetrable Chaqueño: denuncian faltantes de alimentos para comedores escolares

Impenetrable Chaqueño: denuncian faltantes de alimentos para comedores escolares

6Jul21 0 Por Matías Gianfelice

En Misión Nueva Pompeya hace meses que no llegan alimentos a los comedores escolares.

Luego de que docentes, estudiantes y la comunidad en general, se organizara y diera a conocer la grave situación que pasan muchas familias en la zona, se supo que el Estado llevaba meses sin entregar alimentos a los comedores escolares de la zona. Con un promedio del 66% de las niñeces debajo de la línea de la pobreza en el Chaco, el municipio, la gobernación y el Estado nacional juegan a la burocracia administrativa y a pasarse la pelota.

Desde Tramas entrevistamos al docente Julio Zanuttini del colegio pluricultural “Cacique Francisco Supaz”. Es una escuela fundada en 1994 por la comunidad Wichi, con el acompañamiento de la comunidad Marista. Los Maristas son una congregación religiosa de Hermanos y laicos que están en Argentina y el mundo. La escuela es Wichi, no se da catequesis sino “espiritualidad indígena”, hace 9 años sus directores son Wichis y están en un proceso de traspaso de la gestión, para que la comunidad se haga cargo totalmente de la escuela.

¿Cuántos estudiantes van a las escuelas de Misión Nueva Pompeya y cómo es la situación  socioeconómica de la mayoría del estudiantado?

Somos parte de la regional educativa N°1, con 42 escuelas a cargo. Hay aproximadamente 4600 estudiantes entre los tres niveles, donde se nota la caída en el acceso al nivel secundario y donde más cuesta garantizar el derecho a la educación. Nuestra escuela, “Cacique Francisco Supaz”, está  a 5km del centro de Misión Nueva Pompeya, en un paraje dentro de las 20 mil hectáreas que la comunidad Wichi tiene en forma comunitaria. Nuestra escuela tiene los tres niveles y una matrícula de un poco más de 400 estudiantes.

Las realidades socioeconómicas no son iguales en todas las familias, en las escuelas del centro del pueblo, hay estudiantes con familias que tienen un poder adquisitivo un “poco mejor”, porque en su mayoría son hijos de profesionales de salud, educación o de fuerzas policiales, o bien de comerciantes. No así de las familias de empleados municipales, quienes cobran salarios muy pero muy bajos. Cuando nos alejamos del centro y nos adentramos en los parajes, la situación económica se torna cada vez más grave y precaria, donde los criollos tienen algunos pequeños recursos más, pero en las comunidades originarias la situación es crítica.

¿Por qué en las comunidades originarias es más crítica?

Porque han quedado relegadas únicamente a esas 20 mil hectáreas, en barrios concentrados periféricos del centro, donde no tienen acceso a tierra o animales, donde solamente acceden a lo necesario mediante el dinero. Y el dinero lo reciben por changas o artesanías y realmente es muy poco lo que reciben.

¿Cómo es el costo de vida allá?

Ese es otro gran problema. Acá 10 mil pesos valen mucho menos que en la ciudad, los alimentos salen cada vez más caros, no todas las familias tienen los recursos para garantizar verduras o frutas en sus casas.

¿Cómo afecta eso a los comedores?

Hay mucha falta de escrúpulos de políticos y comerciantes. Le quieren sacar cada vez más a los pocos recursos que tenemos los comedores escolares. Se termina haciendo un “guiso guacho”, como dicen acá, con poca verdura, poco color, poca carne y mucha grasa. Es una situación delicada. Que encima se asocia a prácticas marcadas a fuego con el miedo, las cuales hacen que nadie se queje ni hable. Y no solamente en el tema alimentación; acá hace 40 años que se vienen llevando la madera, los “rollizos”, los recursos naturales. Están empobreciendo el monte y nadie dice nada. Se llevan las posibilidades de trabajo que acá escasean.

¿Qué sucedió en tu escuela?

Nosotros acá en el Chaco, aun siendo maristas, somos presencia de Estado, algo así como “el Estado terciarizado”. Es el propio Estado el que paga los sueldos docentes, manda el dinero al comedor y algunos recursos para algunos programas. Para otros quedamos excluidos por ser de gestión privada (NdR: por ejemplo el Conectar Igualdad) y que esperamos solucionar cuando hagamos el traspaso definitivo de la escuela a la comunidad.

Actualmente Nación manda el dinero a las provincias y Desarrollo Social en el Chaco se encarga de los comedores escolares. En algunos casos Desarrollo hace la compra directa y en otros hace convenios con las instituciones o municipalidades. En nuestro caso lo hacen con la Municipalidad de Misión Nueva Pompeya. La Municipalidad distribuye los comercios entre las escuelas y eso genera prácticas de favoritismos o amiguismos.

¿Cómo venían sosteniendo el comedor de la escuela?

A las escuelas nos dan vales (nunca dinero) que cambiamos por mercadería en esos comercios que nos asignan. Nosotros con esa mercadería que nos llevamos cocinamos. Así veníamos hasta octubre del año pasado. En octubre el Estado dejó de pagarle a los comercios (el retraso es algo habitual en los pagos) y los dos comercios que nos proveen no recibieron más dinero. Nosotros seguimos cocinando en noviembre y diciembre. Uno de los dos comercios en noviembre nos dijo que la Municipalidad no le autorizaba a darnos más mercadería. Por lo cual quedamos con un solo comercio. Pero seguíamos cocinando. En marzo la Municipalidad avisa que llega la plata para los comercios. Seguimos cocinando, es decir marzo, abril, mayo y comenzó junio; nosotros seguíamos cocinando igual y pasamos a deberle esa plata al comercio.

Comunidad escolar “Cacique Francisco Supaz” de Misión Nueva Pompeya (Foto: Julio Zanuttini)

¿Qué respuestas les dieron las autoridades?

Ahí dijimos basta después de una reunión en la escuela, ya que no podíamos seguir acumulando esa deuda. La Municipalidad nos daba sus argumentos, sacándose de encima sus responsabilidades. Cuando ese día vinieron funcionarios provinciales empezaron a cuestionarnos a nosotros por seguir cocinando “sin autorización” y le echaban la culpa al municipio.

Nos sentimos maltratados por esos funcionarios provinciales, entre ellos una ministra. En la reunión estábamos varios directores y directoras de escuelas. Recién cuando les dijimos si Nación sabía que ellos no estaban mandando la comida a los comedores del impenetrable, empezaron a aparecer los fondos. Allí también tuvimos otro punto de discusión, ya que nos decían que iban a empezar a pagar desde junio, obviando todos los meses que estuvimos cocinando (por convenio firmado, no por capricho) y la deuda que se generó.

Al día siguiente tuvimos un entredicho con el municipio, ya que apareció un vale solamente por marzo y que no permitía pagarle al comercio que nos venía dando la mercadería. Eso generó mi bronca y salí con la cámara en mano a filmar el video que salió el lunes 28 de junio por las redes y volvió viral esta grave situación. Se generó un gran revuelo e incluso corriendo rumores de un sumario a mi persona e intimidaciones para el resto de los docentes y directivos que participen de la reunión que habíamos convocado desde la escuela con una abogada.

¿Cómo pudieron destrabar la situación?

Nos asesoramos y convocamos a una reunión de todas las escuelas. Pero el subsecretario de Desarrollo Social se adelantó y confirmó que venía a reunirse con las escuelas, directivos y docentes. Los directivos fueron muy claros en sus reclamos y dijeron todas las dificultades que atravesamos socialmente en Misión Nueva Pompeya. Al final el dinero apareció, el funcionario dijo que “fue un remanente que había quedado” y que como “soy nuevo en la gestión, no sabía de qué era”.

Además de lograr la promesa de que se pueda cancelar la deuda, conseguimos que nos dejen elegir a las escuelas quienes van a ser los comercios proveedores, precios, etc.

Sabemos que hay más tranquilidad, pero tenemos que estar más atentos que nunca a que se cumpla lo acordado. Tenemos miedo, hace 18 años a nosotros nos quemaron la escuela, pero no podemos seguir callándonos estas injusticias.

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