¿Por qué una ley de Cupo Travesti/trans?

¿Por qué una ley de Cupo Travesti/trans?

6Jul21 0 Por Josefina Fernández

El distanciamiento temprano del hogar y el consecuente proceso educativo interrumpido, no puede sino afectar las posibilidades de acceso a un empleo; ello, por su parte, reduce las perspectivas de generación de ingresos al ejercicio de una actividad, la prostitución.

El punto de partida
En el año 2016, poco después de sanción de la Ley de Identidad de Género, la Secretaría Letrada de Género y Diversidad Sexual del Ministerio Público de la Defensa de CABA y el Bachillerato Popular Mocha Celis publican un libro, bajo el nombre de La Revolución de las Mariposas. A diez años de La Gesta del Nombre Propio, que presenta los resultados de una investigación sobre la situación de vida de la comunidad travesti/trans en la CABA.
Se dice allí que casi el 88% de las travestis y mujeres trans nunca tuvieron una actividad en el mercado laboral formal después de haber asumido la identidad de género autopercibido, aunque sea por un tiempo breve. No solo es alto el porcentaje de quienes nunca accedieron a un trabajo formal, también es alto el porcentaje de quienes, ni siquiera, accedieron a una entrevista laboral. Casi el 70% de quienes formaron del estudio referido, nunca tuvieron una con posterioridad a la asunción de la identidad de género.
Dicha asunción interviene, directamente, en el acceso a un empleo. Cómo es este proceso de asunción, cuándo sucede y cuál es su impacto?
El 90% de quienes participaron en la pesquisa aludida dijo haberse autopercibido íntimamente con una identidad de género distinta a la asignada al nacer antes de los 14 años y un 56% lo hizo antes de los 9 años. La asunción social, aquella que es compartida con pares, en la escuela o vecindario, se produce, en más de la mitad de los casos, entre los 14 y los 18 años.
Esa misma asunción se vincula a las posibilidades de permanener en el hogar de origen. Cuanto más pronta es más rápida es la expulsión del hogar, sea forzada o provocada. Casi el 70% de las mujeres travestis/trans dejan su hogar antes de ser mayores de edad, porcentaje que se separa de aquel referido al propio de los y las jóvenes menores de 25 años en CABA que no son travestis/trams: un 59% de elles vive con sus padres. La adolescencia se extendió, pero no para todes. Más del 73% de quienes asumen socialmente la identidad de género siendo menores de edad, comienzan a vivir solas antes de los 18 años.


Una cadena de desigualdades
Y si asumir una identidad de género contraria a la asignada al nacer deriva en el abandono de la familia, genera también la suspensión del ciclo escolar: el nivel de educación alcanzado por las mujeres trans/travestis está relacionado directamente al momento en que se asume una identidad de género autopercibida. En efecto, quienes asumieron su identidad a los 13 anos o antes tienen un nivel de estudios inferior a la secundaria completo en un 70%, porcentaje que sube al 74% entre quienes manifestaron su identidad de género a los 19 anos o más.
El distanciamiento temprano del hogar y el consecuente proceso educativo interrumpido, no puede sino afectar las posibilidades de acceso a un empleo; ello, por su parte, reduce las perspectivas de generación de ingresos al ejercicio de una actividad, la prostitución. El 70% de las mujeres trans/travestis que participaron en la investigación dijo tener como principal ocupación la prostitución y, a nivel nacional, según lo revela un trabajo de la Fundación Huésped y ATTA en 2014, 6 de cada 10 travestis y mujeres trans estaban vinculadas al trabajo sexual.
La edad de inicio en la prostitución coincide con la expulsión o el alejamiento del núcleo familiar de origen y, por su parte, este inicio se ve demorado cuanto mayor es el nivel educativo alcanzado.
¿Qué relación guarda el nivel educativo con el ejercicio de la prostitución como principal fuente de ingresos? El 76% de quienes no han alcanzado el nivel secundario vive de la prostitución, porcentaje que disminuye conforme éste es finalizado.
¿Qué relación hay entre prostitución y edad en que empieza a ejercerse como única fuente de ingresos? Casi el 30% vive de esta actividad desde entre los 11 y los 13 años; el 46% desde entre los 14 y los 18 años y un 24% luego de los 19 años. Esto significa que casi el 80% vive de la prostitución desde una edad inferior o igual a los 18 años. Ahora bien, cuanto más alto es el nivel educativo, más tardío es el ingreso a la prostitución. Así por ejemplo quienes cuentan con un nivel educativo inferior al nivel secundario se inician en la prostitución a una edad inferior a los 19 años.
En síntesis, la asunción temprana de la identidad de género, en el caso de las personas travestis/mujeres trans, deviene en una pronta expulsión del hogar familiar y en la interrupción del proceso educativo. Ambas situaciones intervienen, de manera directa y negativa, en las posibilidades de acceso a un empleo y en el precoz ingreso a la prostitución, actividad que, en la medida en que se constituye en la única alternativa de generación de ingresos y desde muy tempranamente es forzada y no elegida libremente.
Es por estas condiciones de vida (familiares, educativas, laborales) que el activismo y las organizaciones trans/travestis festejan hoy una ley de cupo laboral trans. Se trata de una medida que tiene por fin lograr que la igualdad de oportunidades se transforme en igualdad de resultados. Una medida sostenida en la idea según la cual la aplicación de normas igualitarias no es suficiente para conseguir la igualdad real porque la situación de partida del grupo sujeto de la acción es claramente desventajosa respecto de otros.

Los desafíos de la norma
El gran desafío al que se enfrenta la norma sancionada es que su implementación prevea que se está ante un colectivo que no sólo está afectado por la injusticia económica sino también por la injusticia cultural o simbólica, anclada en los modelos sociales de representación, interpretación y comunicación, expresados, por ejemplo, en la dominación cultural, la falta de reconocimiento y falta de respeto.
Si se trata de formular estrategias de acompañamiento deberá anotarse la necesidad de incorporar la voz y trayectoria de vida de las personas travestis/trans quienes no sólo han sido excluidas del mercado laboral, han sido perseguidas, violentadas por la misma sociedad y por el Estado, cuya aparición ha sido, históricamente, criminalizando, estigmatizando. Un acompañamiento efectivo será aquel que tenga una mirada integral sobre la problemática travesti/trans para que el umbral de amparo del Estado no desaparezca en esta interlocución que propone la norma.
Para que el piso del 1% no se convierta en su techo, ha considerarse en el proceso de implementación, ofertas educativas que contemplen las condiciones de vida de esta población y estrategias que favorezcan la permanencia en los lugares de trabajo. Todo mejoramiento en el acceso a la formación laboral o a la terminalidad educativa, si bien imprescindibles, han de ser acompañados de procesos de formación/sensibilización del sector empleador a efectos de remover prácticas discriminatorias y de hacer efectiva la inclusión prevista.
En definitiva, a fin de que la norma cumpla con su objetivo, se ha de tener en cuenta que si bien la estrategia de la igualdad permite avanzar en el reconocimiento, en este caso, de las personas travestis/trans como ciudadanas, es necesario considerar esa igualdad en el mismo contexto en que se construye. El mayor riesgo es aislar la construcción de las ciudadanías de los procesos que las conectan a las otras subordinaciones y exclusiones que tales personas viven, más allá del empleo, aunque agravadas por éste.

Josefina Fernández

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