Asesinando por un sueño…colonial

Asesinando por un sueño…colonial

7Jul21 1 Por Alfredo Grande

El que no renuncia por las buenas, renunciará por las muy malas.

el pueblo no roba ni asesina sino a través de sus representantes” (aforismo implicado AG)

La bestia debe morir es una película argentina estrenada en 1952. El título de la novela que inspiró la versión fílmica, siempre me pareció impactante. “La bestia” es una adjetivación que no permite dudas ni ambigüedades, ni el cómodo refugio del “como si” y menos del remanido “no lo saquen de contexto”.

En toda escritura implicada, el contexto es texto. De la misma forma que son las circunstancias las que construyen al Yo. Cualquier cuestionamiento a la bestialidad de la bestia, por razones / excusas del amplio campo de varias ciencias sociales, tiene el apestoso aroma de las complicidades apenas disimuladas.

“Trujillo es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” palabras del secretario de los Estados Unidos, hablando del dictador de la República Dominicana. En términos actuales, podemos decir que se viralizó y también lo dijo Roosevelt para referirse a Anastasio Somoza. Ninguno cuestionó lo que Trujillo o Somoza eran. Lo importante fue marcar la propiedad que de ellos tenía el Imperio.

Si en un ensayo de álgebra política reemplazamos “hijo de puta” por “bestia”, la bestialidad de la bestia está certificada por sus creadores. Primera marca. El segundo hallazgo del título es: “debe morir”. Imperativo categórico. Ninguna coartada cobarde del orden de la pregunta: ¿debe morir? Y menos del condicional que todo lo pone en el reino de lo abstracto: “debería morir”. El título es asertivo. La bestia debe morir. Una bestia murió. Lo mataron o lo asesinaron, que no es lo mismo. Aunque con resultados similares.

Jovenel Moise, presidente de Haití hoy en retiro efectivo, era una bestia que debía morir. Personalmente, hubiera preferido una muerte realizada por una insurrección triunfante de un pueblo que sobrevivió a masacres varias organizadas por la bestia. Pero nada es tan perfecto como deseamos. Y si fue asesinado por otras bestias, nos queda como humilde epitafio decir: el que como bestia vive, como bestia muere.

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