Se fue Carlos Reutemann, el piloto que se quedó sin nafta

Se fue Carlos Reutemann, el piloto que se quedó sin nafta

7Jul21 0 Por Guillermo Cieza

El fallecido político y senador de Santa Fe fue casi campeón, casi presidente y casi ídolo popular.



Carlos “Lole” Reutemann obtuvo en su carrera como piloto de Formula 1, la bonita suma de 12 victorias, 45 podios y seis pole positions en 144 carreras puntuables. Pero muchos de los argentinos recordarán de su trayectoria que el 13 de enero de 1974, cuando punteaba con comodidad el Gran Premio de Formula 1 de la Argentina, se quedó sin nafta cuando faltaba media vuelta para ganar la carrera. También recordarán que en 1981 y conduciendo un Williams, llegó a la última carrera punteando el campeonato. Iba por detrás el brasileño Nelson Piquet que conducía un Brabham. La propia escudería de Reutemann le pasó una factura entregándole un auto usado y salió octavo. Piquet, que salió quinto acumuló los puntos suficientes para quedarse con el campeonato de conductores. Y el piloto santafecino se quedó con las ganas de ser campeón.
Reutemann ingresó a la política de la mano de Carlos Menem. Y en política también obtuvo altos puestos. Fue dos veces Gobernador de Santa Fe y tres veces senador nacional. Pero también será recordado por lo que no pudo ser: presidente de la República.
En 2002, Reutemann era candidato puesto para ganar las elecciones. Contaba con el apoyo del presidente Duhalde, del Partido Justicialista, de todo el establishment económico y mediático de la Argentina. Se comentó por aquel tiempo que una travesura de Menem, que era su competidor directo en las elecciones, lo dejó fuera de carrera. El riojano le mandó un sobrino para entrevistarlo y en esa reunión, quién estaba de visita, le mostró un video inquietante. Y el Lole, decidió abandonar.
Mucho se habló del contenido de ese video que generó tal impacto político. Hubo todo tipo de versiones, algunas muy coloridas como la que afirmaba que mostraba al candidato en una fiesta non santa con personajes como el Arzobispo de Santa Fe, Edgardo Storni. Es muy probable que esto no sea más que un chisme político. Lo que es seguro es que por aquellos años el Arzobispo era alguien muy cercano a la gobernación, y que años después el religioso fue procesado por abusos sexuales denunciados por el testimonio de 74 seminaristas. También está registrado que Reutemann, justificando por qué abandonaba su candidatura, declaró: “Vi algo no me gustó “.
Reutemann ingresó tarde al automovilismo de élite, llegó a la F 1 a los 30 años, una edad en que muchos de sus pilotos de esa categoría son veteranos. También ingresó tarde a la política. Quizás por eso, por falta de experiencia y mañas, no pudo coronarse en esas actividades donde se juega sucio.
Lo que es seguro es que en su actividad política Reutemann fue un defensor de sus intereses como gran propietario rural, y una figura conciliadora con los grandes poderes económicos. Por eso fue amado por el diario La Nación que lo convirtió en un eterno presidenciable y un conductor tenido en cuenta cada vez que se producía una crisis política en el país.
Sin embargo, enfrentado a situaciones límites como las inundaciones de 2003 en Santa Fe su actuación no fue muy exitosa.
Su gobierno contaba con informes técnicos que alertaban sobre la subida de las aguas del Río Salado, que no fueron escuchados y en consecuencia no se tomaron precauciones. Reutemann declaró: “Que yo sepa, en lo personal no he tenido ninguna información de este tipo, a mi absolutamente nadie me ha avisado”. Esa conducta que reflejaba una escasa preocupación por los problemas populares, se reiteró cuando aseguró que las víctimas fatales eran 23, cuando organizaciones no gubernamentales y familiares elevan la cifra a 160 muertos. Su administración afirmó, además, que las personas evacuadas eran 62.500 personas, mientras la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) daba cuenta que los afectados sumaban más de 130.000 personas. En 2004 Reutemann fue denunciado penalmente por su actuación al frente del gobierno de la provincia de Santa Fe durante las inundaciones. La acusación comprendió los delitos de homicidio por medio catastrófico y desvío de fondos, entre otros.
Entre el 19 y 20 de diciembre de 2001, una Comisión Investigadora, pudo constatar que fueron nueve las personas “asesinadas” en la Provincia de Santa Fe. Se trata de Gianina García (18), Graciela Acosta (18), Juan Alberto Delgado (24), Rubén Pereyra (20), Walter Campos (15), Ricardo Villalba (16), Graciela Machado (35), Claudio “Pocho” Lepratti (36) y Marcelo Passini (35), este último muerto en la ciudad de Santa Fe. Quienes han investigado estos hechos responsabilizan al poder político provincial de ese momento por estas muertes. Afirman que “hubo decisión política de reprimir usando armas de plomo y no de disuasión”. Por estos hechos sólo fue condenado un policía, el resto fue absuelto. Los responsables políticos hoy siguen impunes. Carlos Reutemann quien era por aquellos años Gobernador de Santa Fe, acaba de fallecer impune; sin que ningún tribunal le haya pedido cuenta por esos hechos.
La pasión por los fierros tiene un gran arraigo popular y ha generado ídolos muy queridos como Juan Manuel Fangio, los hermanos Galvez, los tanos Emiliozzi. No le sucedió eso a Reutemann, ni como deportista ni como político, a pesar de haber contado desde los inicios de su carrera con un gran blindaje mediático. Hay un olfato popular, que trasciende a las pasiones deportivas o políticas que identifica a los que son “del palo”, y relega a los que no lo son. Tampoco le alcanzó la nafta para ser ídolo popular.
En un reportaje publicado por Clarín el 30 de marzo de 2017, Reutemann se refirió a los motivos de su renuncia a la candidatura a presidente afirmando: “No vi un fantasma, nadie me amenazó, ni me sacó en paños menores. Alguien dijo que me mostraron una foto en una posición incómoda en los hangares del aeropuerto de Sauce Viejo. Si hay algo que tengo sano, es el culo.”
Al hacer un balance de su vida, esas aclaraciones no tienen ninguna importancia. Lo que es seguro, es que se murió con el culo sucio.

Guillermo Cieza

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