Por la soberanía del río Paraná y de nuestras vías navegables

Por la soberanía del río Paraná y de nuestras vías navegables

8Jul21 0 Por Leo Santa María

El Gobierno Nacional firmó un nuevo Decreto postergando la licitación de las vías navegables por un año. En ese lapso, la Administración General de Puertos se hará cargo el tema. Este año vencía la concesión del dragado y balizamiento del Paraná, que desde 1995 maneja la empresa Jan de Nul.

El Decreto 427/21 profundiza el debate

La lucha contra el Decreto 949/20 y por la recuperación de la soberanía fluvial y portuaria viene avanzando en los últimos meses. El 1° de Julio, el Gobierno nacional publicó un nuevo Decreto sobre el tema, el 427/21 (https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/246303/20210701).

¿Qué cambia el nuevo Decreto? ¿Qué va a pasar con nuestro río Paraná, con nuestros recursos estratégicos y con el ambiente en las zonas ribereñas?

El decreto 949/20, que firmó el Gobierno del Frente de Todos para reprivatizar el Paraná el día que murió Maradona, en un intento fallido para que pase desapercibido, generó la sana reacción de sectores populares y de distintas organizaciones políticas, sindicales y sociales. Desde el MULCS, junto a las organizaciones del Movimiento de los Pueblos, nos integramos a trabajar en el Frente por la Soberanía Nacional, un espacio amplio de organizaciones y referentes populares organizado en base a dos ideas básicas: la derogación del Decreto 949, y la recuperación de una empresa estatal de dragado y balizamiento, como primer paso hacia la plena recuperación de nuestra soberanía fluvial, portuaria y marítima. Al mismo tiempo, se conformaron otros espacios con objetivos similares, como el Foro por la Soberanía Nacional surgido en Rosario, que ayudaron a promover el debate en la sociedad sobre esta nueva entrega a las exportadoras multinacionales.

Distintas voces se alzaron contra esta renovada entrega de la soberanía nacional, que implica una mayor profundización del modelo extractivista al servicio de las multinacionales exportadoras y del imperialismo. El reclamo se multiplicó a lo largo y a lo ancho de nuestro país, buscando poner en el centro de la agenda política la importancia estratégica de una de las más importantes vías navegables del planeta. Por el Paraná se exporta el 50% de las proteínas del mundo, más de 100 millones de toneladas de soja, trigo, maíz, carne, biodiesel, minerales, automóviles, etcétera.

La privatización de la inmensa mayoría de los puertos ubicados sobre el río complementa, junto a la empresa privada que maneja el dragado y balizamiento, el modelo agroexportador dominante en la economía argentina. Se calcula que estas exportaciones tienen un valor anual de 70.000 millones de dólares, y que el 40% no se declara, es decir hay subfacturación y contrabando en forma estructural.

Esta agenda no sólo se instaló en la clase política dirigente, sino que se arraigó en los sectores populares y de trabajadores que están tomando en sus manos la lucha por conquistar una verdadera soberanía popular. El intento fallido del Gobierno nacional de avanzar con la reprivatización de nuestro río Paraná agudizó las contradicciones y disputas al interior de la coalición gobernante del Frente de Todos. Ese frente sirvió para derrotar al macrismo, pero claramente no está orientado a romper con la continuidad del modelo extractivista y pro imperialista que domina nuestro país desde hace décadas.

La postergación de la licitación: Triunfo popular parcial, oportunidad de negocios para las grandes empresas

El 30 de abril de este año venció la licitación de nuestras vías navegables, que luego fue prorrogada por noventa días. El 1° de julio se postergó por un año, a través del Decreto 427/21 por un año más. Esto habla por un lado de una victoria parcial de la lucha popular que no se resigna a la entrega de soberanía que implica el decreto 949/20, y por el otro de la imposibilidad del Gobierno de pagar el costo político que implica la reprivatización en un año electoral.

El nuevo Decreto pone por un año el control de actividades de dragado, balizamiento y cobro de peaje a la Administración General de Puertos (AGP). Seguirá pagándole a Jun de Nul, la empresa belga (Hidrovía S.A, donde también participa EMEPA, empresa de origen nacional) para que siga dragando, porque sino la bajante histórica del río no les va a permitir mantener la ecuación económica de la cual tanto se jactan. En la defensa de estos intereses empresarios actúan en común los Gobernadores más vinculados al agronegocio (Schiaretti en Córdoba y Perotti en Santa Fe), el Ministro de Transporte (vinculado a Sergio Massa) y la Bolsa de Cereales de Rosario (CEOS de las multinacionales agroexportadoras). La AGP cobrará los peajes…para entregarle la recaudación a Hidrovía S.A.La mal llamada “Hidrovía” es un elemento central del modelo agroexportador y extractivista, que prevalece en nuestro país desde la década de 1990.

El decreto 427/21 sólo patea la pelota y gana tiempo para preparar una nueva licitación (privatización) por 20 años como lo dice textualmente, acorde con lo establecido en el Decreto 949/20 que fue diseñado y planificado por ellos mismos para favorecer las necesidades y los intereses de las multinacionales extractivistas. En sus fundamentos, el 427 se basa en leyes y decretos de las dictaduras, mostrando la enorme fragilidad de esa “seguridad jurídica” que siempre favorece a los que mandan y perjudica a las y los de abajo.

Desde la perspectiva popular, la postergación también es una oportunidad para seguir organizándonos y peleando por este tema, para seguir acumulando fuerza de nuestra clase trabajadora y nuestro pueblo por un país muy diferente.

Al mismo tiempo, se está abriendo una disputa entre empresas que se pelean por este negocio estratégico. Como es un gran negocio global de comercio de proteínas, agua y minerales, se inscribe en el conflicto internacional entre las grandes potencias y las empresas vinculadas a esos países. Además de Jan de Nul, aparecerán otros conglomerados empresarios europeos y chinos, que no quieren perderse la participación en esta actividad (https://www.lanacion.com.ar/politica/hidrovia-empresas-siguen-interesadas-pero-la-reestatizacion-enrarecio-el-clima-de-negocios-nid04072021/). Como siempre, La Nación expresa los intereses de la gran burguesía transnacional y local, y de los grandes dueños de tierras agropecuarias.

La empresa china, Shanghai Dredging, asociada con la empresa local Electroingeniería, anuncia desde hace tiempo su interés en las vías navegables (https://dialogochino.net/es/infraestructura-es/37072/). Recordemos que a partir de la compra de Nidera, la empresa china Cofco se posicionó como una de las mayores exportadoras de aceites y granos de nuestro país.

El modelo agroexportador: Un negocio para pocos, un desastre para las mayorías

Recordemos que el Decreto 949/20 prevé la profundización del dragado a 42 pies para que puedan ingresar buques Pánamax que cargan 90.000 toneladas, ya que los barcos que entrar ahora sólo les permiten cargar 40.000 toneladas. En este esquema, los costos de la logística prevalecen sobre la cuestión ambiental. El objetivo económico de la Bolsa de Cereales (un verdadero centro del poder económico exportador en nuestro país) es llevar la producción y exportación de soja a 200 millones de toneladas. Es decir, ¡quieren duplicar sus negocios!

Lograr ese objetivo conlleva la expansión de la frontera sojera, y la profundización del modelo extractivista que depreda cada día más nuestros recursos naturales y bienes comunes, y generará un daño socio-ambiental sin precedentes. El modelo de agronegocios ha tenido grandes ganancias para los monopolios que manejan la mayor parte de las exportaciones, pero para las mayorías populares ha significado enormes perjuicios: expulsión de las comunidades rurales, empobrecimiento generalizado de nuestro pueblo y nuestra clase, destrucción progresiva de nuestros suelos.

Las agroexportadoras, estrechamente ligadas al capital financiero y a la especulación inmobiliaria con el precio de la tierra, tienen un enorme poder de fuego con la liquidación de dólares de sus cosechas, y condicionan con ese poder a los distintos gobiernos con el manejo del valor del dólar. Si no se modifica de fondo este modelo extractivista, que incluye como un elemento central a la deuda externa como condicionante de la política económica nacional, las multinacionales tendrán cada vez más ganancias, y en nuestro país habrá cada vez más pobreza y explotación.

En nuestra opinión, la discusión por la soberanía del río Paraná es estratégica para el desarrollo nacional, y es el primer paso hacia la ruptura con un modelo de entrega neoliberal que nos somete a la miseria, la desocupación, y a la destrucción de nuestros territorios. Para cambiar este modelo de hambre, hay que construir fuerza política colectiva, y hay que disputarles el poder a los enemigos de nuestro pueblo de adentro y de afuera de la Argentina.

Leo Santa María

Integrante del MULCS Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social

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