Argentina. Una historia de conflictos y violencias

Argentina. Una historia de conflictos y violencias

10Jul21 0 Por Daniel Campione

Un abordaje integral de la historia argentina desde sus comienzos hasta ayer nomás, escrita por un investigador de vasta trayectoria. Alejado de las miradas convencionales, Ezequiel Adamovsky presta privilegiada atención al itinerario de los conflictos irresueltos.

Ezequiel Adamovsky.

Historia de la Argentina-Biografía de un país. Desde la conquista española hasta nuestros días.

Buenos Aires. Crítica.

392 páginas.

Escribir una síntesis de la historia argentina desde los tiempos precoloniales hasta la actualidad en menos de 400 páginas es de por sí un desafío. El cumplimiento de esa tarea sin incurrir  en atroces simplificaciones configura una dificultad adicional. No abundan por estas latitudes textos de esas características. Menos aún con una mirada crítica, distante del didactismo escolar o de una divulgación chirle, apuntada al éxito de ventas.

Adamovsky sale airoso de esos obstáculos. Estructuró la obra como una narración en estricto orden cronólógico, modalidad que sólo se altera en las páginas del epilogo, en las que inserta algunas reflexiones generales desplegadas sobre el largo plazo. Ese ordenamiento facilita la lectura al público no especializado. Se accede al relato de los hechos en una continuidad que no pierde fluidez cuando introduce elementos analíticos, que por cierto no escasean.

E.A. se ha caracterizado por producir en sus libros anteriores algunas miradas de conjunto sobre la historia social de nuestro país. Entre ellas destacan dos signadas por un enfoque de clase: Historia de la clase media argentina e Historia de las clases populares en Argentina.  Tales obras constituyen ejemplos de superación de los recortes monográficos a los que muchas veces induce la producción académica. El autor amplía de modo radical esos horizontes. Se plantea a amplios sectores de la sociedad nacional como objeto y toma períodos de larga duración.

Esta “biografía de un país” no hace sino ensanchar aún más esas miradas. Y ratifica algunos rasgos de los otros libros. En particular la mirada muy atenta a la evolución de las clases subalternas y los conflictos que han atravesado, algunos de ellos prolongados hasta el presente en su irresolución. Y su contraposición a unas clases dominantes que han recurrido una y otra vez a la concentración de poder y a la violencia para imponer sus orientaciones económicas, políticas y culturales a las mayorías populares.

El eje de clase tiene esa presencia predominante, sin una mirada reduccionista que lo defina sólo en el plano de la estructura económica. La configuración étnica de nuestra sociedad recibe también una mirada inquisidora a lo largo del texto. La perspectiva de géneros ocupa asimismo un lugar destacado. Y los avatares del proceso de fragilidad y crisis reiterada en la conformación  de la nación merecen una dedicación atenta.

El tratamiento del tema por Adamovsky no asume una pretensión de neutralidad. Sin blasonar de ninguna adscripción ideológica, el conjunto de la obra trasunta una toma de partido. Posicionamiento que está presente, por ejemplo, en el título de los capítulos.

El que toma el período colonial se denomina con una palabra elocuente: “Violencia”. La alusión es a la construcción de un orden basado en la imposición por la fuerza de un sometimiento. La que condenó a la esclavitud o la servidumbre a las poblaciones indígenas y a los esclavos africanos.

La sección que se ocupa del período que va de 1983 hasta el presente lleva por título “La democracia devaluada”, toda una apreciación sobre el escaso valor que tiene en la práctica de nuestro país la teórica instauración de la soberanía popular.

Esta historia de la Argentina es también un recorrido por un conflicto perenne. El de una sociedad que ha conocido predominios, incluso prolongados, pero no hegemonías propiamente dichas. El sostenimiento o la recuperación de esos predominios ha sido  fuente del ejercicio de la coerción sobre las mayorías populares. Y en los momentos de crisis aguda, la defensa de las desigualdades y privilegios llevó a la instauración del terror. El Estado ha sido un terreno ajeno para lxs argentinxs “de a pie”. Todo eso está en el texto, sin altisonancias, sí  con señalamientos claros.

A la hora de dar una valoración, en las páginas finales, sobre el rumbo de nuestra sociedad en los años recientes y en el futuro cercano, E.A hace referencia a que “…la sociedad argentina ha sostenido, incluso en las peores adversidades, valores solidarios e igualitaristas que en otros sitios apenas se perciben”. Y cifra en ese rasgo la posibilidad de una apuesta colectiva por un futuro diferente.

Este libro tiene sin duda entre sus méritos el de transitar la sencillez en la escritura y la claridad interpretativa sin sacrificar rigor. Puede constituir una lectura enriquecedora para todxs los que quieran acercarse a una visión de conjunto sobre nuestra historia.  Sin respuestas simples, relatos coloridos ni interpretaciones conspirativas.

Daniel Campione.

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