Los pueblos seguimos desbordando el proceso constituyente

Los pueblos seguimos desbordando el proceso constituyente

10Jul21 0 Por Javier Pineda Olcay

La instalación de la Convención Constitucional abre un nuevo ciclo en el periodo político abierto por la Rebelión Popular iniciada en octubre de 2019. El primer ciclo estuvo marcado por la amplia y masiva movilización popular a lo largo de todo el país, con la expresión máxima de la Huelga General del 12 de noviembre de 2019, la cual marcó un punto de inflexión.

El segundo ciclo se inició con el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, firmado el 15 de noviembre de 2019, por el cual el Partido del Orden pretendió contener la movilización a través de la construcción de un itinerario de cambio constitucional, con reglas del juego que limitaban al poder constituyente y que usaba las mismas reglas electorales que les han permitido ganar las elecciones. Si bien las masivas movilizaciones populares continuaron, con una potente demostración de fuerzas el 8 de marzo de 2020, la pandemia frenaría esa alzada popular. No fuimos capaces de echar abajo el Acuerdo, pero sí logramos desbordarlo garantizando la paridad, escaños reservados para pueblos indígenas y la participación de listas de independientes, mecanismo que permitiría la participación popular sin el tutelaje de los partidos políticos tradicionales. La pandemia obligó a posponer el plebiscito de cambio de la Constitución hasta octubre de 2020.

El tercer ciclo se inicia con los resultados del plebiscito, donde una abrumadora mayoría popular cercana al 80% de quienes votaron, se inclinó por la opción del Apruebo y la Convención Constitucional. Este entusiasmo provocó que las fuerzas político-sociales decidieran disputar las elecciones. La mayoría lo hizo a través de la constitución de listas de independientes de Movimientos Sociales y Lista del Pueblo, mientras que algunxs dirigentes sociales también lo hicieron en las listas de Apruebo Dignidad (Partido Comunista más Frente Amplio). Este tiempo se caracterizaría por una baja movilización de masas – motivada principalmente por la situación sanitaria – pero por un alto proceso de articulación territorial y social para disputar las elecciones de mayo de 2021 (serían prorrogadas un mes).

Las elecciones de convencionales constituyentes demostraron que el desborde era posible. La derecha quedó reducida a su mínima expresión, logrando 37 de 155 convencionales constituyentes. De controlar casi la mitad del Congreso, pasaron a representar menos de un cuarto. La debacle de la Concertación sería similar: sólo alcanzaron 25 constituyentes, de los cuales 15 son del Partido Socialista. Mientras que lo demás partidos solo alcanzaron de 1 a 3.

El Partido Comunista y el Frente Amplio lograron mantener su nivel de escaños actual (28), mientras que la gran sorpresa fueron los independientes: 48 escaños. De estos, 24 compitieron como Lista del Pueblo; y 9 fueron como parte de listas de Movimientos Sociales. A estos hay que sumar los 17 escaños de los pueblos indígenas, quienes en su mayoría están comprometides con las transformaciones que los pueblos han exigido en las calles. Un análisis detallado pueden encontrarlo aquí: https://www.convergenciamedios.cl/2021/05/analisis-de-las-elecciones-de-convencionales-constituyentes-en-chile/

Rápidamente comenzaron las conversaciones entre aquellas candidaturas de los movimientos sociales y de organizaciones populares con escaños de pueblos indígenas también, conformando la “Vocería de los Pueblos”, espacio de articulación de candidaturas populares no tuteladas por los partidos políticos, superando la dispersión electoral. Una primera declaración, suscrita por 34 constituyentes, hizo un llamado a la liberación de los presos políticos de la Rebelión Popular y Mapuche; verdad y justicia respecto a las violaciones a los DDHH cometidos durante la Rebelión Popular; reparación a los luchadores sociales torturados, mutilados y encarcelados durante la Rebelión Popular; desmilitarización del Wallmapu; fin a las expulsiones ilegales de personas migrantes y un llamado a la soberanía del poder constituyente, anunciando que no nos subordinaremos al Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución.

Esta declaración generó alarmas en el Partido del Orden, quienes a través de medios de comunicación y personeros políticos salieron a afirmar la necesidad de que se “respeten los acuerdos”. ¿Qué acuerdo teníamos que respetar si nuestros pueblos no firmaron ninguno de ellos?

A pesar de los intentos del Partido del Orden por marginalizar a la Vocería de los Pueblos, esta logró acrecentar su apoyo popular, sumándose a su declaración más de 600 organizaciones sociales de todo el país. Asimismo, la segunda declaración sería suscrita por 45 constituyentes.

Próximos a la instalación de la Convención, la Vocería de los Pueblos convocó a una reunión de Constituyentes previa a la instalación, con el objetivo de disputarle al gobierno la elección del proceso. Esto permitió garantizar que la instalación de la Convención estuviera presidida por una funcionaria de carrera del Tribunal Electoral y no por una figura que representara a otros poderes del Estado. Además, garantizó que la elección de la Presidencia y Vicepresidencia fuera a través de un sistema completamente transparente.

En definitiva, la instalación de la Convención Constitucional abre un nuevo ciclo, donde una mayoría social y popular se expresa también en el plano institucional. Esta mayoría permitió elegir en la presidencia a Elisa Loncon, mujer mapuche elegida por un escaño reservado para pueblos indígenas, transformándose en una potente figura simbólica para liderar este proceso institucionalmente. Además, la vicepresidencia quedó en manos de un abogado constitucionalista del Frente Amplio. Antes de la elección de constituyentes esto hubiese sido impensado, pues las reglas del juego estaban pensadas para que esto no ocurriera y que la Convención fuera dirigida por la Concertación o Apruebo Dignidad en el mejor de los casos. A pesar de ello, los pueblos seguimos saltando torniquetes y no solo en el plano institucional, pues nuevamente convocamos a miles de personas para asediar la Convención Constitucional presencialmente el día de su instalación.

Esta amplia mayoría se volvió a expresar este jueves, con una votación a favor de una declaración que reconoce la prisión política en Chile y en el Wallmapu, y que exige al poder constituido aprobar con urgencia el proyecto de ley de Indulto General a todos los presos políticos de la Rebelión Popular, como también ordena hacer efectiva la desmilitarización de Wallmapu. Esta votación alcanzó incluso los dos tercios (105 de 155 votos).

Los desafíos serán gigantescos. No podemos descansar en la composición aritmética al interior de la Convención Constitucional. Cada nueva conquista será de la mano de nuestros pueblos movilizados, tanto aquellas que se den dentro de la Convención, como aquellas que ganemos fuera de ella. Después de tantas luchas, el futuro para avanzar hacia un Chile democrático, plurinacional, feminista, ecologista y garante de derechos está en nuestras manos.

El proceso constituyente no se agota en la redacción de una Nueva Constitución. Esta es una condición necesaria, pero no suficiente. El camino hacia la emancipación de nuestros pueblos aún es larga y la lucha continúa.

Javier Pineda desde Chile.

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