Chile: una Convención Constituyente boicoteada

Chile: una Convención Constituyente boicoteada

11Jul21 0 Por Luís Angio

El pasado domingo se eligieron autoridades de la Convención Constituyente y el comienzo tuvo algunos inconvenientes producto de la no acción por parte del gobierno del Presidente Piñera y el boicot de los partidos de derecha y los medios hegemónicos. Entrevista a “Kike” Ortega, periodista del medio alternativo www.agenciadenoticias.org

¿Como se llega a esta instancia de Convención Constituyente?

Es interesante mirar esto como un lente bastante amplio para entender que es fruto de un proceso de muchas luchas que se han venido dando en estos últimos 15 a 20 años, desde la dictadura. Hay una herencia que se recoge de poder profundizar la democracia, de darnos cuenta que el modelo no funciona. Que el modelo tan bueno de país y que el neoliberalismo ha implantado acá, deja secuelas que son mucho más profundas de lo que uno se puede imaginar y que se plasma en lo que fue la revuelta popular del 18 de octubre que trae en este camino sinuoso un acuerdo de la clase política que propone un proceso constituyente y ese proceso, después de un plebiscito de entrada, después de la elección de los constituyentes que también han sido hitos importantes, el domingo pasado inaugura el proceso de funcionamiento de la convención.

¿Como se desarrolló esta instancia donde se conformaron las autoridades?

Una vez que ya están elegidos y elegidas las 155 constituyentes se da inicio. Era un momento efectivamente bastante histórico para Chile, un país que tiene una historia bastante ligada a gobiernos de mano firme. Se viven momentos bastante interesantes porque hay un pueblo que sale a las calles para exigir el protagonismo del triunfo, la autoridad del triunfo. En el fondo este triunfo es producto de que no solamente de los estudiantes que el 18 de octubre pasaron los torniquetes del metro. Es producto de los movimientos sociales que vienen luchando por democratizar el acceso a la tierra, al aire. por trabajadores, por estudiantes secundarios por feministas, que han dado una lucha muy fuerte y han acelerado y catalizado mucho de estos procesos. Es justo y natural que los movimientos también sientan que el logro es de ellos y que tienen que estar constantemente vigilando este proceso. Todos sentimos que tenemos que estar vigilando para que no pase lo que ha pasado con los procesos políticos chilenos que se encapsulan, se transforman en poder institucional y esta rueda de la política tradicional. 

¿Cómo vive el pueblo chileno este proceso que se comienza a andar?

Nosotros estamos viviendo un momento de mucha sorpresa y de mucha esperanza, mucha alegría también, pero de muchas dudas porque este proceso se instala en una crisis de representatividad que también hoy existe en Chile con respecto a los partidos políticos que se viene profundizando desde hace muchos años. Chile fue marcado por un modelo bastante neoliberal que lo apretó y que lo constreñía.

Hay un desafío bastante interesante. Lo lindo del domingo, de esta Convención Constituyente es que por primera vez en Chile tenemos un cuerpo humano que se parece a Chile. Que realmente es lo que nosotros vivimos todos los días en nuestros territorios. Pueblos originarios, mujeres, diferentes edades, madres… Eso le ha hecho muy bien a Chile y es muy lindo de ver que, aunque el proceso fue impulsado desde la base y que la clase política generó una respuesta, somos capaces de desbordarlo y de estar ahí con nuestra representatividad más popular, más de base. 

¿Que rol juegan los partidos del régimen y la izquierda tradicional?

Chile es un país que tiene una tradición antes de la dictadura marcada por tres tercios de preferencia en los partidos políticos. Centro, izquierda y derecha. No había una supremacía efectivamente de la derecha que es lo que se constituyó después de la dictadura, basado en un modelo binominal de representación política. Es decir que privilegiaba a dos sectores que eran la Concertación, una social democracia, heredera de la lucha contra la dictadura, o al menos eso es lo que dice ser o dijeron ser en su momento y una derecha muy dura. La izquierda quedó relegada después del pacto de la democracia en 1990. El Partido Comunista no participó efectivamente de este proceso. En algún momento se sumó después de los 90 o 2000. pero se incubaba una gran cantidad de personas que se sienten más a la izquierda y que no se sentían representados por esta clase política y se habían dado diferentes procesos dentro de la izquierda. Uno fue el surgimiento del Frente Amplio, hace ya cuatro o cinco años que había presentado incluso la candidatura presidencial en la última elección, que no estuvo lejos de pasar a la segunda vuelta. Había una izquierda bullente que necesitaba encontrar un camino político. El problema es que las opciones que había, el Partido Socialista, y el Partido Comunista no levantaban de una forma completa. El Frente Amplio vino a poner un cierto grado de movilización de la izquierda, más ligado a la clase media, con cierta participación popular. No obstante, el 2019 vemos que de esta revuelta popular vuelve el segmento de base. Siempre estuvo en el fondo, lo que pasa es que ahora vuelve a tomar el protagonismo. Y a decir “ojo, no los queremos a ustedes, ni a ustedes y a estos tampoco los queremos mucho, a esta nueva izquierda, esta nueva representatividad”.

¿El surgimiento de nuevos sectores políticos, como los pueblos originarios, y otros que hoy están representados en la Convención y que siempre han sido marginados y directamente negados como se refleja en la vida cotidiana?

Se conforman hoy día nuevas identidades que también no sabemos cuánto puede durar. Una de ellas es la Lista del Pueblo, que es una lista electoral que se conforma para generar un pacto para abordar la elección de constituyentes donde convergen muchas identidades de izquierda. Gente que viene de luchas callejeras, de los movimientos sociales, que viene del mundo de la cultura, que es una de las grandes articulaciones que hoy día se han topado los grandes medios y está dando que hablar. Porque la clase política no entiende cómo funciona esto. ¿Son un partido, no son un partido, hay dirigentes, no hay dirigencia? Y eso habla de nuevas claves, de una nueva alfabetización política que nos estamos haciendo permanentemente nosotros en Chile.

Además de la Lista del Pueblo que sacó bastantes escaños en la última elección, están los escaños reservados para los pueblos indígenas, que son 17, donde hay bastante participación y un enfoque respecto a la madre tierra, de respetar los territorios y me parece muy importante que haya una voz dentro de la convención Constituyente. 

Otro bloque que no está articulado como partido pero que va a ser muy importante son las acturías feministas que viniendo de diferentes lados, algunas herederas del Frente Amplio, otras de movimientos sociales y otras de lugares de lucha más radicales, si se van a poder poner de acuerdo con un espíritu de respeto que nosotros esperamos que así sea, de identidad de género, de condena efectivamente a la violencia del patriarcado y eso va a estar muy interesante y se va a evidenciar en la Convención Constituyente.

¿Elisa Loncón, la electa Presidenta de la Convención, en una parte de discurso de asunción, habla de transformar a Chile en un país plurinacional, intercultural. Como se ve esa perspectiva, porque es cambiar radicalmente toda una concepción que esté no solo reconocida de hecho, sino que esté institucionalizada en una nueva Constitución?

Una de las grandes luchas y los temas que van a poner los constituyentes de los pueblos indígenas es la lucha por un concepto de plurinacionalidad y como eso se plasma en el texto que propongan en la nueva Convención. ese texto se propone y después pasa nuevamente a un plebiscito. Nos quedan todavía varias estaciones. Porque eso cambiaría completamente la dimensión de la Constitución y de la construcción de estado y de país también. Los mismos compañeres de movimientos indígenas van contando a los medios que hay posibilidades efectivamente que esto sea una demanda que transversalice no solamente a los pueblos indígenas  sino a otros muchos constituyentes de izquierda, ligados a sectores progresistas, ligados a la Lista del Pueblo, etc. Tal vez se logre la mayoría y se logre efectivamente imponer eso. El desafío es como vamos construyendo no solamente las palabras que vamos a poner en el texto final, sino que como vamos imaginando el nuevo estado que se configura. El nuevo país que se configura. La estructura de funcionamiento, el marco legal es un desafío que ni siquiera está todavía proyectado. Una cosa es lo que se puede poner de los grandes logros en la constitución, los grandes paraguas de defensa de derechos humanos, pero las leyes constitucionales, las leyes orgánicas que se construyan después van a ser un gran debate. Yo particularmente creo que es posible que se logre. Sería un golazo y otra muestra más de la profunda revolución que está viviendo la política en Chile. 

¿Como ves el proceso cotidiano, en el día a día, los medios hegemónicos y los partidos tradicionales como están viendo y actuando frente a este proceso de transformación?

Va a ser un período bastante álgido, con bastante movimiento. Va a ser en el fondo una gran batalla simbólica de relatos. La derecha ya está construyendo un relato. Vimos que el inicio de este relato parte con el boicot. Hay un boicot. Nunca lo va a reconocer el gobierno, pero por ejemplo no estaba instalada la sala de computación en el Palacio Pereira, (al inicio de la sesión de apertura) no estaban instalados los televisores, no estaban instalados los micrófonos para funcionar. No había un protocolo COVIDpara que funcionaran. Eso paso el domingo, pasó el lunes y el rector de la Universidad de Chile ofrece la casa central, y les dice: “vengan que acá tienen internet, estufas, salas y sillas”. Ese es el nivel de boicot que está ocurriendo. La derecha, los medios hegemónicos, los partidos van a lentamente tratar de desmarcarse del proceso y de criticarlo, y mostrar que era efectivamente un circo. Dicen “como se va a poner de acuerdo esta gente”. Deslegitimar y bajarle el perfil al proceso.

¿En este período de Convención se puede aplacar esa efervescencia de estos últimos años al llegar a este momento que ya está la Constituyente establecida y empezar a debatir y redactarla?

El desafío que nos toca a nosotros, los que estamos del otro lado ya sea desde los medios desde la construcción de un rasgo distinto es tener la fuerza necesaria para poder sostener otro relato no solo de defensa del proceso democrático y del logro popular, sino también de contraloría de este proceso. Eso va a obligar revisar, cuando traten el tema del lago, cuando traten el tema de la educación. Entonces se viene un proceso muy rico de debate que va a obligar a los actores sociales, a los movimientos, los medios alternativos, los partidos políticos, a estar monitoreando y estando constantemente a entrar en los debates. Puede que en septiembre estemos hablando del debate por los recursos forestales, y otros temas, y eso va a ser muy interesante, le va a dar una velocidad muy desafiante al proceso.

¿Ya están conformadas las comisiones temáticas en la que van a trabajar?

Creo que todavía no porque lo que estaba planificado se ha ido posponiendo porque tanto Elisa Loncón como Jaime Bassa, que es el Vice Presidente, han tenido que estar resolviendo los problemas de juntarse con el Rector de la Universidad para ver si les dan las salas. El boicot no es solo físico, sino a entender que este es un poder soberano y hacerlo parecer como que en el fondo es una reunioncita que no funciona.

¿Cuál es el planteo de que la Convención pase a ser Asamblea Constituyente?

La demanda del pueblo siempre fue Asamblea Constituyente. Que se levantó hace más de 10 años, desde que había un grupo que llamaba a marcar AC, Asamblea Constituyente, en las elecciones. La propuesta del pacto político del 15 de noviembre de 2019 donde hay partidos de izquierda, de derecha fue una Convención Constitucional que en el derecho constitucional tiene una diferencia. Porque la Asamblea Constituyente constituye, valga la redundancia, un órgano soberano y puede proponer y actuar sobre ese poder soberano. La Convención Constitucional no lo tiene.  El acto soberano de ratificación sería el plebiscito de salida que tendríamos en un año más, si se cumplen los plazos. Entonces muchos constituyentes de la Lista del Pueblo, y otra gente está diciendo que la convención, los constituyentes, pueden cambiar el carácter ahora que van a empezar a escribir el reglamento de su funcionamiento. En el fondo luchar para que se le cambie el carácter a Asamblea Constituyente, que es lo que ha tenido Bolivia, por ejemplo, donde la Asamblea efectivamente tuvo un rol soberano profundo.

Luis Angio

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