Tapar el Sol con un dedo

Tapar el Sol con un dedo

23Jul21 0 Por Carlos Munevar

El regreso seguro a clases cacareado desde las altas esferas gubernamentales y repetido por toda una serie de funcionarios en el papel de autómatas, desde el ministerio hasta algunos directivos docentes de instituciones educativas, resulta una especie de carnaval de la locura.

La coyuntura actual trae a la memoria el día 19 de junio del año pasado, cuando Iván Duque en su afán de demostrar que Colombia tenía controlada la pandemia de Covid19 inauguró el “Dia sin IVA” que tuvo otras fechas en el calendario, llamado coloquialmente el “Covid Friday”. En su discurso televisivo pregonó jocosamente: “Necesitamos reactivarnos y recuperarnos, pero también demostrar que podemos mantener estos protocolos de lavado de manos, distanciamiento y el uso riguroso de máscaras” (República, 2020) incluso, la hoy cuestionada alcaldesa bogotana Claudia López trinó por Twitter:

No es solo un titular sarcástico. Es una realidad provocada por una decisión gubernamental #DiaSinIVA que no tiene sentido económico (distorsiona precios), social (contradice meses de pedagogía de cuidado) ni epidemiológico (provoca Concentraciones, Cercanas, en sitios Cerrados)”,

En ese momento Colombia contaba con algo más de 60 mil contagios confirmados y muy pocos fallecimientos, muchos medios y “opinadores” señalaron la medida como irresponsable y apresurada.

Hoy con 4.692.570 contagios confirmados y 117.836 (MinSalud, 2021) fallecidos, sin contar el subregistro de quienes no tienen acceso a las pruebas o mueren en sus casas, se escuchan frases como “es tiempo de volver a la escuela”, “los queremos en las escuelas”, “queremos ver a los maestros trabajando”, “ya fue suficiente” etc., basándose principalmente en los siguientes argumentos:

  1. Ya existen todas las condiciones de bioseguridad, infraestructura, conectividad, para tener el 100% de los estudiantes en los colegios y así evitar los daños sicológicos, garantizando la salud mental de los niños, niñas y jóvenes y evitar las consecuencias académicas que pueden derivar del no retorno a clases, arguyendo lo mal que les ha hecho estar encerrados.
  2. Los niños y jóvenes están en su mayoría en centros comerciales, parques, calles, la escuela es un lugar seguro y libre de contagios.
  3. Los maestros no han trabajado en pandemia y se han ganado el salario sin hacer nada desde sus casas.
  4. El proceso de vacunación ha avanzado mucho y ya no hay “excusas” para no volver a clases presenciales.

Llama la atención que el “Covid Friday” fuera rechazado por muchos y que hubiese un actitud de “asombro social” frente a una medida irresponsable en ese momento del 2020 que promovía el contagio pero que hoy con unas cifras abismalmente superiores y aterradoras que colocan al país como uno de los que peor han manejado la pandemia a nivel global, el regreso masivo a clases con todo lo que encierra (uso masivo del transporte público, ventas ambulantes en las afueras de los colegios, aglomeraciones permanentes en las instituciones educativas ) sea promovido, aplaudido e impulsado como si fuese una victoria y por el contrario se tilde de “excusas” para el no regreso presencial la exigencia por parte del sindicato FECODE de unas condiciones mínimas y verificables en los colegios.

En solo Bogotá a través del seguimiento realizado por el sindicato y la información de la comunidad se han reportado 70 casos en tres semanas de reapertura, situación que ha sido menospreciada por la Secretaria de Educación de Bogotá, además de que existe un clima de represión en contra de maestros y padres de familia por parte de la administración, obligando al regreso sin importar en absoluto el contagio y utilizando todo el laberinto jurídico posible para justificar la decisión del regreso a toda costa. En ese orden de ideas habría que señalar:

  1. La escuela presencial no puede ser reemplazada, pero en las condiciones actuales el gobierno debe garantizar todas las condiciones y protocolos que le permitan a los colegios garantizar la salud y la vida de todos sus integrantes; Es allí en donde existe el debate con la institucionalidad porque los discursos grandilocuentes de los tecnócratas y políticos chocan con la dura realidad de las instituciones educativas, allí el común denominador son las condiciones a medias o inexistentes, las cosas mal hechas, los tapabocas de mala calidad, la falta de conectividad, la falta de apoyo pedagógico, los protocolos difusos producto de una interpretación amañada de las normas para justificar su necropolítica educativa, en resumen para los hijos del pueblo solo existe discriminación, estigmatización, abandono, verdades a medias, no merecen que el Estado invierta en su cuidado y bioseguridad.
  2. Los niños y jóvenes están en los centros comerciales no porque ya se haya controlado el contagio, están allí porque hace rato el gobierno de Iván Duque en confabulación con los medios de comunicación abyectos y proclives al régimen instauraron la idea en la sociedad colombiana de que el contagio es responsabilidad individual y que no hay necesidad de ningún aislamiento porque cada quien es responsable de su propia vida, descargando la responsabilidad sobre cada persona y quitándole al gobierno su deber constitucional de garantizar la vida y la salud de la población. En esa medida las cifras de muertes y contagios no dependen de una política de Estado sino de la irresponsabilidad de cada individuo. Darwinismo social puro y crudo, por eso a nadie le sonrojan las cifras de fallecidos, la ausencia de protocolos y las aglomeraciones pues es el mismo Estado lo promovió con el cuento de “reactivación económica” de lo que se ha visto poco, porque en Colombia lo que se reactivó fue la venta ambulante, la venta de semáforo, el rebusque en todas sus formas, padres que deben dejar a sus hijos a la deriva mientras ellos “luchan” para llevar el pan diario a casa. Además, en esa lógica sinnúmero de niños de muchas familias se aglomeran en un solo espacio que ahora es el patio de la escuela, la puerta del colegio, el salón de clase, muchos contagiando a otros sin ningún control para que el virus siga mutando, evolucionando, difundiéndose, ante eso la respuesta ha sido el silencio, el ocultamiento de las cifras.
  3. El magisterio colombiano durante un año y medio sostuvo económicamente el sistema educativo nacional, las facturas de luz e internet para soportar la educación no presencial fueron pagadas con el salario de los y las educadoras, al ser uno de los países con graves problemas con respecto a la brecha digital pues solo un 14% de la población tiene acceso a la banda ancha (OCDE) sin entrar al tema de acceso a equipos y herramientas tecnológicas, los maestros debieron asumir el costo de actualizar sus equipos personales, capacitarse en manejo de TIC y muchas veces solventar fotocopias o enseñar por whats app. Esto sobrecargó laboralmente a muchos. En esa medida ese argumento se cae de su peso y solo es utilizado por sectores como el uribismo para seguir adelantando su guerra frontal contra la educación pública en beneficio de sus socios privados.
  4. El proceso de vacunación en Colombia ha venido avanzando muy lentamente y de manera desorganizada, de los más de 50 millones de colombianos solo 10´707.744 (MinSalud) tienen el esquema de vacunación completo, si bien el proceso ha sido priorizado con el magisterio nacional, la gran mayoría de familias no tienen el esquema de vacunación completo, en otras palabras aún no existen las condiciones para evitar que familias enteras se contagien y puedan resistir la embestida de un virus y sus diversas mutaciones como la Delta y la Andina que vienen en aumento.

En conclusión, vendrán semanas muy duras que auguran con la situación descrita una crisis de contagios escolar sin paralelo ya que en Colombia el Ministerio de Educación Nacional estipuló el regreso para la totalidad de estudiantes sin tener en cuenta la situación de hacinamiento en las aulas, situación atípica que no se ve en otros países de América Latina en donde se aplica la alternancia debido a las altas cifras de contagio. Por el contrario, se quiere imponer la idea de normalidad cómo si la pandemia no existiera, situación que han rechazado más de 140 organizaciones médicas y científicas del país, un ejemplo más de la política de la muerte adelantada por el gobierno de Iván Duque, ahora en la escuela pública, maquillada con el beneplácito de sectores políticos y económicos hostiles al magisterio y por esa misma vía del pueblo colombiano, siempre en busca de “tapar el sol con un dedo”.

Referencias

MinSalud. (s.f.). Recuperado el 21 de julio de 2021, de https://twitter.com/MinSaludCol/status/1418263990749249549

MinSalud. (22 de junio de 2021). Obtenido de https://twitter.com/MinSaludCol/status/1418329968136892423/photo/1

República, D. L. (19 de junio de 2020). Bloomberg dice que Colombia hizo el “covid-friday” en medio de la cuarentena. Obtenido de https://www.larepublica.co/economia/bloomberg-dice-que-colombia-hizo-black-friday-en-medio-de-la-cuarentena-3021028

Carlos Munevar – corresponsal en Colombia

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