Boca: escándalo, privilegios y mezquindad

Boca: escándalo, privilegios y mezquindad

24Jul21 1 Por Matías Gianfelice

Una semana que roza el bochorno y la ficción. Boca fue robado en la Copa. Su dirigencia quiso privilegios sanitarios y Tinelli jugó su carta de nene rico y poderoso.

Agosto de 2019, un anciano roba algo de comida en Coto. La custodia del imperio privado lo asesina de una golpiza. En este mundo robar gallinas te mete en cana, pero robar millones te hace empresario exitoso. El fútbol, quizás el juego más apasionante del mundo, es justamente uno de los deportes que mejor refleja las contradicciones, tensiones y miserias de la sociedad. Más aun si hablamos de este fútbol-negocio que mueve millones y que poco tiene que ver con el potrero de barrio.

Esta semana al poderoso Boca Juniors, ese gigante que junto a River Plate llevan una vida de acomodo y privilegios siempre cercanos al poder de turno, le metieron la mano en el bolsillo. Los dirigidos por Miguel Russo fueron indiscutiblemente estafados en los dos partidos de los octavos de final de la Copa Libertadores contra Atlético Mineiro. Una vez consumada e injusta eliminación, en los vestuarios del estadio barsilero, se vivió un escándalo gigante: la dirigencia del Mineiro agredió a Boca y su delegación entera (jugadores, cuerpo técnico, auxiliares y dirigentes) terminaron a las piñas contra medio Brasil. La imagen final fue la represión policial y el micro de Boca demorado 12hs en la puerta de la comisaría. El embajador Scioli intervino con rapidez para liberar a los hombres de Boca implicados, misma rapidez que cuesta imaginar si le pasaría algo similar a un humilde trabajador argentino en tierras cariocas.

Al regreso de ese robo que no se pone en duda, Boca comenzó a mover los resortes de poder, para gozar de los privilegios que los poderosos gozan. Por un lado intentaron (y casi logran) que el gobierno argentino les habilitara un “corredor sanitario” para que el plantel se entrene y pueda jugar contra Banfield y San Lorenzo. Las buenas migas del poder, esa que hacen de Donofrio un casi candidato (y que hicieron de Macri un presidente), estuvieron a nada de lograr la excepción sanitaria para Boca. Lo que hubiese sumado un escándalo a otro escándalo. ¿Cómo iba a justificar ese privilegio el gobierno? ¿La catarata de llanto opositor por los “varados” en el extranjero cuánto iba a durar? Con buenos reflejos electorales, el gobierno le negó a Boca el privilegio, que carecía de argumentos sólidos: y lo obligaba a un aislamiento sanitario luego de haber roto la burbuja en Brasil.

Al mismo tiempo la dirigencia de Boca presionaba a la Liga para que le postergue los dos partidos que le caían en el aislamiento: contra Banfield y San Lorenzo. El presidente de la Liga es ni más ni menos que el millonario conductor de TV, Marcelo Tinelli. El pope de la Liga, licenciado de su cargo como presidente de San Lorenzo en medio de un pésimo manejo institucional y económico, decidió marcar la cancha. Se negó a postergar los partidos, obligando a Boca a presentarse con juveniles; medida que a su vez beneficia a su club ya que será uno de los dos rivales de los partidos en cuestión. Además uso su programa de TV y sus redes sociales, para hacer alarde del lugar de poder que ocupa. Si bien la decisión no está fuera del reglamento, puede discutirse si cabía o no una postergación habida cuenta del drama sufrido por el club argentino en Brasil. Aun así, Boca debió saber que estaba pidiendo una excepción y que la negativa era un posible respuesta. Quizás confiados o queriendo hacer mayor presión, ayer viernes Boca decide que la reserva ponga sus titulares en el partido contra Banfield; dejando a esos jugadores casi sin chances de jugar hoy contra el Taladro. Por lo cual se ve ahora obligado a jugar con un mix de juveniles sin ninguna experiencia en primera; o bien no presentarse y asumir los castigos que estipula el reglamento.

Ameal y Riquelme, presidente y vice del club (que no viajaron a Brasil con la delegación), cometen un serio error al adoptar estrategias equivocadas. Expuesto como está Boca, comienza la segunda mitad del año eliminado de la Copa Libertadores y con conflictos dirigenciales con medio mundo del fútbol-negocio del continente. A Román nadie le quita la magia y las conquistas dentro de la cancha, pero pareciera que su cerebro estratega no funciona de la misma manera del otro lado de la línea. En un fútbol cada vez más desvirtuado, en torneos donde todos buscan sacar ventaja, con poderes fuertes entrecruzados, vivimos días que parecían sacados de alguna serie de Netflix. Bianchi alguna vez dijo “una victoria llama a otra victoria”, acá sabemos de sobra que los poderosos llaman a los poderosos…aunque a veces les da ocupado.

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