Elecciones y capitalismo

Elecciones y capitalismo

8Ago21 0 Por Damián Ravenna

Estamos muy cerca de unas nuevas elecciones y es por ello que debemos tratar de pensar y dilucidar qué pasa en estas elecciones y en su primera etapa las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

Es de resaltar que el bipartidismo de frentes electorales que existe en la Argentina es una forma de sujetar, de tutelar una democracia carente de una real participación, por ello la función de las PASO es ser la interna entre los frentes capitalistas que pretenden gestionar el Estado.

Hay que observar por ello que ambos frentes electorales, tanto Juntos por el Cambio como el Frente de Todos, aunque mucho no les guste admitirlo, tienen muchísimo en común. Primero ambos son variantes del capitalismo, es decir pretenden gestionar el capitalismo y su democracia liberal sin generar cambios estructurales. Lo que significa que sostienen una democracia delegativa, una democracia que es para el espectáculo y para hacer “carrera” en el Estado. Y de esta manera acceder a los cargos con el fin de gestionar lo existente. Además ambos frentes basan parte de su modelo económico en el extractivismo, la especulación financiera y principalmente en la subordinación del trabajo y la naturaleza al capital.

Pero mediante la enunciación de la “grieta” (que según mi parecer no se trata si quiera de una forma de nombrar las lucha de clases, sino más bien darle nuevos bríos y espectáculo a las peleas interburguesas) parecieran ser antagonistas, pues así se nos presentan. Si observamos con mayor detenimiento, ¿qué antagonismo puede haber entre capitalistas más que la disputa por el poder estatal para gestionar los medios con los cuales se obtiene la ganancia, finalidad primigenia del capital?

Es así que en un intento de que no veamos esto, que no hay antagonismo posible entre ambos más que la disputa por el poder estatal y que son más bien distintas variantes para sostener el orden imperante, es que se intenta nombrar un frente como de izquierda (¿popular?).  Que es también de centro, progresista-populista. Y al otro frente como si fuera la única derecha, neoliberal para mayor caracterización. Esta forma discursiva tiene un aspecto que funciona como una idea fuerza, muy presente en los considerandos sociales, que es el eje neoliberalismo- posneoliberalismo.

Bajo esta égida discursiva se presentan fundando una idea normativa que adolece de materialidad, ya que en realidad si analizamos sus gobiernos, ambos sostienen los mecanismos de la opresión social intactos. La economía con sus variantes sigue siendo en ambos una dictadura, pero además de ello debemos hacer énfasis en que los gobiernos posneoliberales en muchos aspectos funcionan enraizados en el neoliberalismo. Sostuvieron, alimentaron y fomentaron su existencia, el ya mencionado extractivismo, la fumigación y privatización de las semillas para el fomento del agronegocio, la especulación financiera (unos con cierto orden, los otros más caótica). Leyes que continúan y que implican en sí una forma de orden opresor, de hacer y generar un orden desde el Estado, represión (es de resaltar que Patricia Bullrich y Sergio Berni podrían ser funcionarios de ambos frentes indistintamente). Y el Estado como árbitro, aunque los posneoliberales dicen que lo usan para el beneficio popular y los neoliberales para el negocio. Negocio hacen todos, pues por ello son capitalistas.

Ahora bien ¿se puede ser posneoliberal sin ser anticapitalista? Si posneoliberal es otro forma de gestionar el capital, formulando otra etapa de valorización del mismo, si el posneoliberalismo es una forma en que el capital se da cuenta que para mantenerse o va hacia una dictadura abierta o da un poco de comida para que no haya caos social, pues sí se podría ser posneoliberal sin ser anticapitalista.

Pero lo que es realmente perturbador es que nos vendan esto como un antagonismo societal cuando sólo es la manifestación de la necesidad del capital de distintas etapas. Para mantenerse y difuminar de esta manera las formas de dominación y explotación que ejerce. Por ello el posneoliberalismo o el antineoliberalismo es en sí una ideación del capital para perpetuar su hegemonía, mediante la alternancia de modelos-etapas capitalistas que son en sí mismas continuidades una de la otra.

De esta manera me gustaría hacer hincapié en que neo significa nuevo, entonces neoliberal sería nuevo liberal, el peronismo siempre se ha presentando como antiliberal, pero nunca ha cuestionado o reformado las bases de liberalismo. Que no es sólo una forma de economía, el liberalismo tiene un contrato social, leyes, Estado y una forma de democracia que el peronismo no cuestiona, más bien se propuso gestionarlo con una mirada social. Llegando a Alberto Fernández podemos observar que él, dentro del peronismo y sus permitidos, es un liberal social, de ahí su constante nombrar al ex presidente Raúl Alfonsín en clave socialdemócrata.

 Entonces ¿No sería el nuevo progresismo conservador que encarna el Frente de Todos una forma de neo-neoliberalismo que mejor entiende los mecanismos en los cuales la opresión se debe ejercer para no generar cimientos disruptivos en la sociedad?  Pues claramente, ya que esa ha sido su función histórica desde sus distintas variantes capitalistas, tanto se nombré como peronismo con Perón, como  populismo con los Kirchner o ahora como progresismo con Alberto Fernández.

Ahora bien, si analizamos los bloques sociales e históricos que son ambos frentes. Uno apoyado en la oligarquía y en los modos culturales antiperonistas hace de la clase media ese excremento fascistoide pequeñoburgués que le da masa crítica a su proyecto.  El otro bloque, alimentado por un ideario de lo popular subordinado a un proyecto de alianza de clases, hace a la clase burguesa su eje a través del discurso progresista con identidad de izquierda, y a lo popular y plebeyo  enlazado y bien sujetado peronísticamente.

Podemos con ello concluir que no es lo mismo comer que no comer y con este gobierno además pocos acceden al alimento. Pero sí es muy claro que la regulación a través de distintas etapas del capital no es igual a la emancipación. Porque regulación y emancipación son antagonistas, como lo son la izquierda y el capital.

Para todos, todo

Damián Ravenna

Presidente Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Zona Norte  Provincia de Buenos Aires

APDH Zona Norte.

Compartí esta entrada en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter