CABA: la salud no es prioridad, pero la presencialidad, sí

CABA: la salud no es prioridad, pero la presencialidad, sí

9Ago21 0 Por Darío Balvidares

Nunca se trató de un debate, porque el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires tiene como estrategia la imposición de sus decisiones por decreto, resoluciones, disposiciones o cualquier forma de “mandato” a la que pueda apelar.

Hoy vuelven las clases presenciales para les estudiantes de 1°, 2° y 3° años de secundaria y 1°, 2°, 3° y 4° de las técnicas, según el cronograma gubernamental. Lo que implica que las escuelas secundarias y técnicas ya estarán con la matrícula completa de acuerdo con el esquema de la presencialidad.

Los dos sindicatos con mayor peso específico, Ademys y la UTE, decidieron medidas  para enfrentar lo que consideran un nuevo atropello hacia la docencia en su conjunto y por lógica consecuencia a la comunidad educativa en su totalidad con las última normativas que fija el protocolo en las que se establece que la burbuja es el curso completo, que se debe respetar el distanciamiento de 1,5 metros por estudiante dentro del aula y también remarca que les docentes que participen o impartan clases en más de un grupo burbuja, deberán mantener mayor distanciamiento de los estudiantes y evitar la circulación por el aula/espacio. A esto ya nos habíamos referido en un artículo anterior, respecto de que es parte de la dinámica de la docencia secundaria intervenir en diferentes cursos, es decir, burbujas.

Y, justamente, respecto de les trabajadores, la información dada por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta en el comunicado  de prensa titulado, “Volvió la presencialidad plena para los alumnos de secundaria en la Ciudad”, solo le dedica dos líneas en las que dice textualmente: “La totalidad del personal educativo que manifestó voluntad de vacunarse pudo hacerlo. Durante agosto la mayoría de los docentes de la Ciudad van a acceder a su segunda dosis”.  Un comentario que parece muy adecuado como información a la prensa e incluso muy democrático en las maneras de enunciarlo.

Otra cosa es lo que dice el protocolo sobre el mismo tema y es importante ver como de la “libertad” se pasa a: “Las/os docentes y no docentes con comorbilidades definidas oportunamente por la autoridad sanitaria, convocados a trabajar conforme la normativa vigente, que aún no hayan recibido la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19, serán convocados en forma urgente a completar el esquema de vacunación. En caso que el personal no tome los turnos que se le disponen, deberá continuar con sus labores frente al aula o en la escuela”.  

Es muy interesante el uso de la palabra “convocados”, puesto que para el ministerio de educación de la Ciudad, la “convocatoria” no es una “invitación”, es una imposición, entonces cabe la pregunta, a propósito de este apartado que se refiere a los grupos en riesgo y enfermedades prexistentes: ¿Acaso tienen la posibilidad de optar, por la segunda dosis de la vacuna, en el sentido de la “libertad” de decidir por la que correspondería? Por ejemplo, como aquellos que tenemos una dosis de la Sputnik V y podemos decidir si esperamos la segunda dosis, que ya debería haber estado, según los propios cronogramas de vacunación, o darnos alguna de las alternativas que el mercado ofrece.

Les docentes con comorbilidades si no toman los turnos, que el gobierno les impone, deberán continuar con la presencialidad. Extraña forma de “cuidar la vida”, sobre todo cuando al mismo tiempo, el ministro de salud, Fernán Quirós, reconoce el avance de la variante Delta y aún con las dos dosis, todos, desde el gobierno nacional y los provinciales, confluyen en que hay que continuar con las medidas de seguridad.

No hay duda que la confrontación y el conflicto con los trabajadores de la educación pública, son una constante política del grupo que gobierna la ciudad, lo que quedó claramente expresado por la que hasta hoy continúa como titular del ministerio, Soledad Acuña con su célebre enunciado: “cada vez más grandes de edad, que eligen la carrera docente como tercera o cuarta opción luego de haber fracasado en otras carreras” y que como en su mayoría son de nivel socioeconómico bajo, tienen escaso capital cultural, agregaba en esa entrevista realizada por su compañero de “valores”; el, por lo menos, misógino, Fernando Iglesias.

Frente a la decisión gubernamental de presencialidad completa, sin el equipamiento, ni la infraestructura adecuada, el sindicato Ademys resolvió un paro durante la jornada de hoy en respuesta a la compulsiva protocolar que además descarga toda la responsabilidad en los comportamientos individuales de les integrantes de la comunidad educativa.

La Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) es el otro sindicato, que expresó su disconformidad con lo actuado por el gobierno, convocando a actividades durante toda la semana desde hoy 9, hasta el viernes 13 de agosto, con clases públicas, semaforazos y abrazos a las escuelas.

Es evidente que las expectativas por las elecciones son las que llevan al PRO a tener estas decisiones de exponer las vidas con medidas que claramente se anulan a sí mismas, tal como pretender la burbuja con el curso completo y que al mismo tiempo se mantenga el distanciamiento recomendado. Además, porque les docentes trabajan de burbuja en burbuja, no sólo en una misma escuela; sino en  distintas escuelas a lo largo del día y de la semana.

Si es necesario un protocolo de 30 páginas, que arriesga más de lo que “cuida”, es solamente para decir, frente a lo previsible, “¡Yo no fui!”.

@dario_balvi

Darío Balvidares/Facebook

Foto: sercocaricaturas.blospot.com

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