El río Atuel también es pampeano

El río Atuel también es pampeano

9Ago21 0 Por Claudio Acosta

En La Pampa la cuestión hídrica no escapa a la lógica del mercado y constituye un tema muy crítico desde hace años, conmemorándose cada 8 de agosto el “Día de la lucha por el río Atuel”.

No hace mucho escuchar que las próximas guerras serian por el agua parecía ciencia ficción. En el mundo más de 2 mil millones de personas no acceden al agua potable y cuesta creer que algo tan natural y vital para la vida, hoy cotice en la Bolsa de Wall Street. El agua representa un derecho humano fundamental, sobre el que avanza el proceso de mercantilización del capitalismo. Misma suerte corre el resto de los bienes comunes de la naturaleza.

Resulta que antes que seamos Provincia, siendo aún Territorio Nacional, comenzó el despojo del rio Atuel por parte de la provincia de Mendoza. Rio que nace en la Cordillera de los Andes y atraviesa ambas provincias como parte de la cuenca Desaguadero-Salado-Chadileuvu-Curaco, una de las más grandes del país. Su uso desde aquel entonces entraña una disputa entre las dos provincias, debido a que la provincia cuyana en forma unilateral cortó el paso del rio aguas abajo iniciando un conflicto político y socioambiental hasta la actualidad. Fue en el año 1918 que comenzó a cerrar el paso al agua hacia La Pampa, canalizando el rio, y utilizándolo para el riego frutícola y vitivinícola de San Rafael y General Alvear. Más tarde, entre 1947 y 1948 construyó el complejo hidroeléctrico Los Nihuiles impidiendo el ingreso en forma permanente del Atuel a nuestro territorio, provocando daños ambientales, económicos, sociales y culturales en el noroeste de La Pampa.

De esa manera fue afectando las condiciones de vida de los puesteros/as en la región, donde se desarrollaban la agricultura y la cría de ganado lanar a orillas del rio y sobre todo en los casi 4.000 km 2 de humedales. La falta de agua produjo la migración de la población que allí se desarrollaba y también un enorme impacto ambiental a partir de la desertificación de la zona. Un dato que nos permite dimensionar el impacto por la falta de agua lo aporta el censo de 1905, donde la población de los pueblos de San Rafael (Mendoza) y Santa Isabel (La Pampa) era casi idéntica, alrededor de 3.000 habitantes. Cien años después, la ciudad mendocina tiene 120.000 residentes. Santa Isabel, en cambio, sigue con 3.000.

Es tanta la crueldad de este despojo y tan devastadores sus efectos, que la lucha por recuperar el cauce del rio Atuel aúna a todas y todos los pampeanos, independientemente de la  pertenencia política. Los reclamos han sido muchos y de las más diversas formas a lo largo del tiempo. Acciones políticas, sociales y judiciales fueron llevadas adelante por pueblos originarios, puesteros, organizaciones sociales y ambientales a las que se sumaron los gobiernos pampeanos, al calor de las asambleas populares, recién a partir del año 2014.

En 1987 la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictaminó que el Atuel es un rio interprovincial, hecho negado por Mendoza, y exhortó a las partes a un comportamiento “razonable y equitativo en los usos de sus aguas”. Recientemente se cumplió un año de una nueva sentencia de la Corte, estableciendo “como meta interina un caudal mínimo permanente del río Atuel de 3,2 metros cúbicos por segundo en el límite interprovincial” (artículo 40 de la Ley 25.675), que garantice la recomposición del ecosistema afectado en el noroeste pampeano. A pesar de este contundente fallo, Mendoza continúa incumpliendo, e impidiendo que el agua llegue a La Pampa.

Todos los gobiernos nacionales desde el inicio del conflicto hídrico han favorecido de una u otra manera los intereses de los gobiernos mendocinos. Este despojo tiene responsables políticos que representan los intereses de grandes grupos económicos fundamentalmente de Mendoza. Sobran argumentos técnicos y fallos judiciales favorables a La Pampa. Sin embargo aún no hemos podido torcer el rumbo político a este antiguo conflicto socioambiental entre provincias hermanas.

Decir que los “mendocinos robaron un rio a los pampeanos” es una generalización errada e injusta. Abundan ejemplos de las diversas iniciativas populares contra el modelo de desarrollo basado en el extractivismo y el agronegocio en la Argentina. Por ese camino de la organización y la movilización popular hermanada de pampeanos y mendocinos junto a las demás provincias que conforman la cuenca, lograremos que pronto se haga justicia. Para que el rio Atuel vuelva a ser parte de nuestro paisaje luego de tantos años de despojo generado por intereses de los diferentes gobiernos a lo largo de todo este tiempo.

Claudio Acosta

Integrante de la Coordinadora Pampeana por la Defensa de los Ríos Interprovinciales y el Ambiente (COPADERIA) 

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