Venezuela y las elecciones primarias del PSUV: protagonismo político, participación democrática y disputas internas

Venezuela y las elecciones primarias del PSUV: protagonismo político, participación democrática y disputas internas

9Ago21 0 Por Mauro Berengan

En el día de ayer, sin cobertura alguna a nivel regional como sucede con cada acto democrático en el país caribeño, se realizaron las elecciones primarias del Partido Socialista Unido de Venezuela, movilizando a más de 3,5 millones de electores y electoras y convirtiendo al partido en uno de los más grandes del continente. No sin dificultades y disputas internas, las elecciones contrastan con el relato que los medios hegemónicos construyen sobre la realidad del chavismo y de Venezuela en general.

El chavismo y la hegemonía

La hegemonía, en tanto forma de ejercicio del poder de las clases dominantes que busca el consenso y el convencimiento de los oprimidos para serlo -más allá de la coerción-, intenta presentar como “normal” y “natural” una forma de vida y un sistema construido socialmente y como tal transformable y reemplazable. Así, el término “régimen” se utiliza para mostrar que un gobierno no es “normal”, no es aceptable, está fuera de los parámetros de dominio de las élites, básicamente la democracia indirecta neoliberal. Estados Unidos, los países europeos y en general todo gobernante que siga sus dictámenes, son simplemente “gobiernos”, mientras que Venezuela, Cuba, Irán, Bolivia, China, Vietnam, Rusia, cualquier país de cualquier signo que se salga de ellos caerá en el mote de “régimen”. Este ejemplo pueda aplicarse a una gran cantidad de giros del lenguaje de la dominación.

Lo “normal” en Venezuela por varias décadas fue el llamado “Pacto de Punto Fijo”, una forma de gobierno en que dos partidos mayoritarios se alternaron en el poder siempre acordando sobre lo más importante, el modelo económico rentista-petrolero dependiente de los Estados Unidos, la importación masiva de productos, y la exclusión real, más allá de los discursos, de las grandes mayorías populares venezolanas. El neoliberalismo implementado en los 80 vino a acrecentar las desigualdades a niveles intolerables, llevando al país a un estallido social con miles de muertos por parte de la represión estatal en lo que se conoció como “El Caracazo” de 1989. De esta descomposición sistémica, del vacío que dejó, del descreimiento de las grandes mayorías hacia los partidos tradicionales y hacia una democracia que no era tal, surgió Hugo Chávez para disputar la hegemonía y construir una alternativa, mostrando que lo “natural” no lo era, que se podía crear un sistema más justo, equitativo, y con protagonismo del pueblo.

Durante más de una década desde su llegada al poder en 1998, Venezuela vivió una transformación profunda en todos los niveles: la educación, el acceso a la salud, las más de 3.5 millones de viviendas construidas y un largo etcétera que “convenientemente” hoy se ignora a diestra y siniestra, mejoraron todos los índices sociales y dieron vida política a aquellos sobre los que debía recaer la soberanía de un sistema democrático pero que, en muchos casos, ni documentos tenían para votar. Así, los Comités de Tierra, los Círculos Bolivarianos, las Misiones Sociales, los Consejos Comunales y las Comunas lograron organizar, como en casi ningún otro país, a los verdaderos protagonistas de la vida política. Y es que el Estado y el Mercado no completan las posibilidades de ordenación social, es en el tercer sector, en el social, en la comunidad, donde debe buscarse la materia prima para construir un sistema superador del capitalismo extremo que hoy vivimos. Y el chavismo, o buena parte de él, buscó desde un primer momento dar poder y protagonismo al pueblo organizado.

Cierto es que en el último lustro, producto de sanciones y bloqueos pero también de ineficacias y burocracias gubernamentales, y de no haber logrado cambiar la matriz petrolera, el país caribeño atraviesa una profunda crisis económica que nadie puede ocultar ni desmerecer, causando grandes dificultades justamente a quienes sostuvieron el proyecto. Y eso buscan las sanciones, socavar la base social de un proyecto transformador, basta ver que hasta la propia ONU denunció los efectos desbastadores de las sanciones en la población. Pero ignorar las transformaciones producidas, el empoderamiento popular, la situación que precedía a la aparición de Hugo Chávez, y la justa ponderación de las causas de la crisis es faltar a la verdad, se haga por “izquierda” o por “derecha”.

La elecciones

 Para sorpresa del lector desprevenido, formado en los grandes medios, y a excepción del caso que veremos al final, las elecciones transcurrieron con normalidad, con una afluencia muy significativa, en ejercicio de los derechos de las grandes mayorías a la participación política, y logrando dirimir las internas de un partido de un modo más ordenado de lo que se produce en muchos de los países vecinos. La participación fue tal que la elección debió extenderse por varias horas para que todos y todas las interesadas pudiesen votar, debido también a un bajo número de mesas instaladas tratándose de internas para un solo partido pues la ley electoral venezolana no establece la obligatoriedad de participar de primarias como sucede en Argentina. Para el mediodía del día lunes ya se han oficializado las candidaturas a gobernadores del partido, pero falta aún definir resultados a nivel distrital. Algunos de los futuros candidatos y candidatas son:

-Caracas: Carmen Meléndez 52.69%,

-Anzoátegui: Luis José Marcano 69.07%

-Barinas: Argenis Chávez 56.43%

-Carabobo: Rafael Lacava 65.48%

-Falcón: Víctor Clark 53.81%

-Guárico: José Vásquez 54.05%

-Lara: Adolfo Pereira 62.17%

-Mérida: Jehyson Guzmán 50.54%

-Miranda: Héctor Rodríguez 64.05%

-Portuguesa: Antonio Cedeño 54.38%

-Táchira: Freddy Bernal 66.4%

-Yaracuy: Julio León

-Delta Amacuro: Lizeta Hernández 80.2%

-La Guaira: José Terán 45.25%

El PSUV se medirá con la oposición el 21 de noviembre de este año en lo que será la elección número 27 desde que asumió Hugo Chávez, en promedio el triple de elecciones de las que se llevaban adelante en el puntofijismo. Se espera una participación casi plena de la oposición en medio de las negociaciones con el gobierno que, formalmente, tendrán lugar en México en las próximas semanas.

El caso de Simón Planas: las disputas internas y el sueño comunal

“Nicolás, te encomiendo esto como te encomendaría mi vida: las comunas”, con estas palabras Hugo Chávez marcaba el rumbo a seguir en uno de sus últimos discursos conocido como “El golpe de timón”: derribar el Estado Liberal y construir uno nuevo, popular, democrático y socialista, el Estado Comunal. En resumidas cuentas, se trata de dar autonomía, poder decisional, y recursos a los propios pobladores para administrar su destino.  Constituir una comuna implica conformar un grupo de personas (en el ámbito urbano o rural) que se darán su propia organización en el marco de la Ley de Comunas, con vocerías y representaciones propias, pero que también han de producir, en propiedad comunitaria, sus recursos mediante las Empresas de Propiedad Social. En definitiva dar poder a aquella tercera esfera, la comunal, para que se constituya como el ordenador social por sobre el mercado y el Estado. Un proyecto atravesado claro por grandes dificultades. Una de las disputas internas del chavismo radica entonces en la prioridad que se concede a estas esferas. Los hay chavistas pro mercado que han pugnado incluso por devolver tierras recuperadas a sus viejos dueños, en la mayoría de los casos empresas y tierras ociosas. Los hay –quizás mayoritariamente en el caso del funcionariado- chavistas que buscan el control estatal de los resortes de la economía, desconfiando de la capacidad decisoria y de administración de las grandes mayorías, y manteniendo con un sesgo conservador (o en beneficio propio) viejas desigualdades estructurales. Y finalmente existe aquel chavismo comunal que sostiene aún, en buena medida contra las propias estructuras partidarias y gubernamentales (además claro de los dueños privados), el proyecto de una sociedad comunal.

En este marco la comuna el Maizal, ubicada entre los Estados (provincias) de Lara y Portuguesa, es quizás la más avanzada y estructurada de todas las comunas, cuenta (según datos de de 2019) con 2200 hectáreas con aproximadamente 6300 habitantes, 22 consejos comunales, 6 Empresas de Propiedad Social (gas, ganadería, mecanización, porcinos, cultivo protegido) y distintas organizaciones políticas, proyectos y unidades productivas como la Distribuidora de Alimentos Armando Bonilla, el Movimiento de Mujeres Simón Planes, el Movimiento de la Juventud Comunera, y la Universidad Productiva Comunal, entre otras. Ángel Prado se ha constituido en los últimos años como su más importante vocero, pero además como uno de los representantes fundamentales del proyecto comunal en todo el país. El avance del Maizal es tal que en 2017 se propusieron disputar también el “viejo Estado”, presentando su candidatura a la alcaldía de Simón Planas, en el Estado Lara. En aquella ocasión debió sortear varios obstáculos puestos por el propio gobierno que en algunos casos fueron insalvables, terminó abriéndose del partido, armando otra estructura y ganando las elecciones, pero con ardides varios no le permitieron asumir. Y es que los choques más graves entre estos proyectos, entre lo comunal y lo estatal, recrudecen en los espacios más de base del sistema estatal, en alcaldías que disputan recursos con aquellos que van hacia las comunas, o viceversa.

Este escenario se repitió en el día de ayer. Según denuncian desde la comuna, la estrategia del actual alcalde Jean Ortiz, que en tanto alcalde cuenta con buena parte del partido y la burocracia a su favor, fue impedir la votación a las mayorías que, se sabía o al menos presuponía por la última elección, podrían inclinarse por Ángel Prado. Se registraron enfrentamientos, pedradas y corridas en varios lugares del municipio, mientras unos podían votar y otros no. Finalmente, y con intervención de la dirigencia nacional, la situación pudo controlarse y los centros de votación debieron permanecer abiertos hasta la 1 de la mañana, permitiendo la votación a los partidarios comunales que habían encontrado grandes dificultades para ejercer el sufragio. Esta elección, pequeña y de escasa incidencia en términos cuantitativos, posee como puede verse una gran importancia cualitativa. De confirmarse el triunfo de Ángel Prado sería una experiencia novedosa en que los comuneros y comuneras no solo logran estructurar y organizar su comuna, sino también extender su influencia y su proyecto hacia la estructura estatal. El desafío es sin duda enorme, pero la humanidad necesita de estrategias de superación de este sistema que nos lleva a un abismo de pobreza y depredación ambiental; y quizás las comunas venezolanas tengan mucho para aportarnos.  

Foto: Angel Prado, Twitter.

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