Just: aceite corporal con aroma a despidos

Just: aceite corporal con aroma a despidos

13Ago21 0 Por Matías Gianfelice

Desde febrero de 2021, SwissJust dejó en la calle a 51 familias de un día para el otro. La empresa no paró de facturar y vender en pandemia. La tercerización como método y las ganancias capitalistas como objetivo.

Bienestar emocional y mental, aceites corporales, aromaterapia, liberando el poder de la naturaleza. Just enumera sus beneficios y las supuestas bondades que propone, avala su discurso en una era donde decir y aparentar con palabras bellas y tiernas, importa mucho más que la realidad concreta. Una mega empresa que se empeña en sostener una imagen respetuosa, de trato amable y con mucha conciencia espiritual y ambiental. Pero a esta multinacional de capitales suizos, parece que se le termina el respeto y las virtudes cuando le toca tratar con sus trabajadores: en especial si son de países periféricos como Argentina y si tienen la insolente costumbre de organizarse y hacer respetar los derechos que les corresponden. Allí aparece su verdadera cara, la que se esconde detrás de mantras y buenas vibras, del marketing y las frases hechas: condiciones laborales y prácticas empresarias que emanan un aroma muy diferente a su aceite de menta.  

Desde Tramas – Periodismo en Movimiento entrevistamos a Iván y Mardonio, trabajadores de la fábrica de Just en Lomas del Mirador; quienes junto a sus compañerxs sostienen desde febrero de este año una asamblea pacífica y democrática dentro del predio, exigiendo que les devuelvan sus puestos de trabajo.

Nos encontramos en la fábrica de Swiss Just Argentina en Lomas del Mirador (Cavia 832) ¿Cuál es el conflicto y que sucede con ustedes como trabajadores?

Nosotros venimos en conflicto por el vaciamiento y lockout patronal, que la empresa realizó el 16 de febrero de este año, en los feriados de carnaval cuando estábamos de descanso. Ese martes 16, nos convocan vía Zoom y nos avisan que la producción ya no estaba acá disponible. Que si queríamos continuar trabajando debíamos renunciar y aceptar la indemnización que nos proponían y eso nos iba a permitir acceder a una entrevista de trabajo para entrar a TRF, la tercerizada de Escobar (a 60km de la ubicación actual de la fábrica), que de ahora en más se iba a encargar de hacer nuestro trabajo. Nos dimos cuenta que no era un ofrecimiento para todos, y a los que accedieran les tocaría entrar a una nueva empresa, perdiendo antigüedad y en nuevas condiciones.

El miércoles 17 nos juntamos acá con uno de los directores de la compañía, Gustavo Jerez, donde ratificó que el lugar no era para todos. Allí se tomó la decisión en asamblea de resguardar el lugar para que no sigan vaciando la empresa, ya que la mayoría de lo esencial se lo fueron llevando en el fin de semana de carnaval.

Hasta ese viernes anterior a los feriados de carnaval ¿Cómo venía siendo el trabajo?

Veníamos trabajando sin problemas, incluso charlando mejoras y negociaciones con la empresa; en especial un bono de compensación por trabajadores esenciales, ya que casi no paramos. Ellos habían aceptado el pago de ese bono. Nos sonó raro que nos den todos los feriados para descansar, ya que nunca hacía eso la empresa. Incluso les planteamos que no íbamos a llegar con los tiempos para entregar el trabajo y la respuesta fue “los clientes se van a tener que acostumbrar”. Sin embargo ese “buen gesto” de la patronal era una mentira para dejarnos en la calle.

¿Cuál era el trabajo que hacían en esta fábrica?

En Argentina Just Latam comienza su cadena de producción en la planta de General Rodríguez, con mayoría de materias primas importadas (NdR: en el país se produce para Argentina y gran parte de Latinoamérica). De la planta de Rodríguez venían los productos ya elaborados y empaquetados. Acá organizamos los pedidos de cada consultora/revendedora por la línea de producción con el cerrado de cajas. De ahí pasábamos la mercadería para el playón de donde salían los pedidos a todo el país. La empresa tenía la logística de camiones y camionetas tercerizadas. Mayormente siempre trabajamos un solo turno, hasta que en 2018 y hasta que llegó la pandemia, en la planta se organizó con doble turno.

¿Cómo fue trabajar en pandemia?

Hicimos un gran esfuerzo, cumplimos todos los protocolos e incluso le exigimos a la empresa que los cumpla cuando no lo garantizaban. El año pasado no había vacunas y teníamos mucho miedo por nuestras familias. Además la empresa creció en sus ventas y facturación por el antibacterial. Es más el “argumento” para explicar porque se van de acá y nos dejan en la calle, es que el lugar les quedaba chico y se mudaban, pero se olvidaron de una parte esencial…los trabajadores.

Mural en la fábrica de Just en Lomas del Mirador (Foto: Tramas)

¿Cómo actuó el sindicato?

Al principio hubo una intervención de Empleados del SEOCA, pero consideramos que fue una intervención muy insuficiente para lo que necesitábamos nosotros, es decir para defender nuestros puestos de trabajo. En el camino nos encontramos con el CIS (NdR: Sindicato Joven CTA, afiliados directos a CTA agrupados en 23 actividades del sector privado argentino) y empezamos un camino legal con ellos, el cual nos permite reconocer y reclamar que nuestro verdadero empleador es Just Latam de Suiza, ya que es el dueño de la marca y todo el circuito productivo. Nosotros desde acá nosotros hacíamos la distribución de toda esa mercadería. Desde lo legal vamos por ese reconocimiento. Al día de hoy todavía no hay una sentencia o resolución judicial.

¿Cómo se organizaron?

A nosotros lo que más nos dolió no fue la mudanza sino que no nos tuvieran en cuenta para nada, algunos trabajadores llevan 25 o 30 años trabajando para la empresa. Por eso lo primero que hicimos fue intentar hablar con la dirección de Just en el país pero fue imposible. Por eso en asamblea decidimos realizar un acampe de 18 días en General Rodríguez (NdR: allí queda la planta de producción), gracias al cual llegamos a una mesa de negociaciones en el municipio de Rodríguez con autoridades de la empresa y de los municipios. Allí logramos garantizar el traspaso, lo que se llama cesión de trabajo, de todos los trabajadores a la fábrica de Escobar, garantizando nuestras funciones, la movilidad, bajando la jornada laboral por las horas de viaje; es decir preservar el trabajo y todos nuestros derechos. Lamentablemente levantamos el corte y en las negociaciones finales por la letra chica del acuerdo nos cambiaron todas las condiciones. Incluso nos prohibían la afiliación sindical. Cuando empezaron las reuniones individuales en Escobar, nos exigían renunciar y aceptar un nuevo contrato laboral para TRF. O bien aceptar la indemnización que la empresa ofrecía. Claramente rechazamos y una semana después la empresa echa a 8 compañeros por ocupar la planta, protestar en Rodríguez y por uso “negativo” de la marca.

Como esos motivos figuran como “justificados” estos compañeros se quedan sin salario ni seguro de desempleo, por lo cual el resto de los compañeros en asamblea tomó la decisión de sostener colectivamente sus salarios. El resto estamos dispensados. Ambas cosas están fuera de la ley por los decretos presidenciales contrarios a los despidos en pandemia. Pero nadie les exige lamentablemente que cumplan con el decreto.

Y después de estos meses y en este contexto social y económico tan difícil ¿Cómo está en general, la situación de ustedes?

Estamos muy unidos pero golpeados. Hubo un pequeño grupo de compañeros que decidieron aceptar la indemnización y unos 10 compañeros que aceptaron ir a Escobar. Lamentablemente es tanto el destrato y la persecución, que un par ya renunciaron por no tolerar trabajar así. El resto estamos firmes en la lucha, aunque sabemos que Just está esperando que bajemos los brazos. Sabemos que empezaron por acá porque éramos el sector de trabajadores más dinámico y que mejor defendía sus derechos.

¿Y por qué creen que lo hacen?

Esto es un recambio tecnológico, lo que nos está pasando seguro le sucede a otros sectores de trabajadores. Ellos apuestan a tercerizar y al comercio virtual. Eso deja por afuera a muchos trabajadores. Pero no les importa, ya que lo que buscan es maximizar sus ganancias.

Mural sobre el paredón de la fábrica en la calle Paso (Foto: Tramas)

¿Qué es TRF y que significan estos cambios para ustedes?

Acá éramos 51 trabajadores organizados en asambleas que los hacíamos valer en forma democrática. Sabíamos que esta organización a la empresa le afectaba y decidió buscar mano de obra más barata. Ahí entre TRF, que es una empresa que terciariza y nos ofrece ser trabajadores eventuales, ya que a los 6 meses se termina el contrato. En ese predio de Escobar, incluso TRF tiene empleados de agencias, es decir que la propia TRF terciariza y puede pedir que le cambien un trabajador de un día para el otro. Just pasó de reivindicar trabajadores estables como parte núcleo del proceso de desarrollo, a fomentar trabajadores casi semi esclavos, con ritmos de producción imposibles de sostener.

Incluso logramos contactar y conseguir el apoyo del sindicato UNIA de Suiza, ya que por convenio ellos mismos le exigen a Just Latam que respete los mismos derechos laborales en toda su cadena de valor.

El avance tecnológico facilita nuestro trabajo pero nos explotan cada vez más. Antes en una hora hacíamos 5 pedidos y ahora, gracias a la tecnología, hacemos 10 por hora. El tema es que seguimos trabajando 8hs, pero por el mismo salario y la empresa factura cada vez más. Por eso en nuestra asamblea hace tiempo que venimos discutiendo la jornada laboral de 6hs.

¿Cómo era el funcionamiento interno de sus asambleas de trabajadores?

Nosotros una vez por mes o cada quince días, hacíamos asambleas en la que participaban todos. Era una forma de democracia directa, ya que todos podíamos opinar y todos podíamos votar. Eso era beneficioso para la empresa también, ya que debatíamos que era lo mejor para nosotros pero también lo mejor para la empresa. Porque nosotros si bien defendemos nuestros derechos; nuestra dignidad de trabajadores nunca la perdimos, sabíamos que había que cumplir con el trabajo y nuestras obligaciones, pero que nos respeten nuestros derechos. Incluso participábamos de acciones solidarias que la propia empresa promovía.

Nosotros siempre impulsamos y estuvimos atentos a ayudar a la comunidad. Incluso en el 2020 en el contexto de pandemia, ayudamos a comedores populares con los cuales nos seguimos vinculando hasta el día de hoy.

Hoy nuestra asamblea sigue viva, ya no somos 50, pero más de la mitad está acá. Ponemos en valor que ningún trabajador sobraba en asamblea ni sobra ahora. Siempre defendimos ser primero autocríticos antes de criticar a otros o hacia afuera. Nos servía y sirve mucho para limar asperezas entre nosotros mismos o con la empresa. Impulsábamos el buen entendimiento, siempre entendiendo que la empresa igual tenía su camino y que nosotros como trabajadores en relación de dependencia manteníamos nuestra independencia. Creíamos que teníamos una convivencia pacífica, pero se ve que no. Ellos nunca pudieron tolerar esta forma de organización.  

Y hacia afuera ¿Cómo son vistos? ¿Qué tipo de relaciones han logrado construir?

Hemos construido nuestras miradas y posicionamientos y eso se lo hacemos saber a todos los sectores que se han acercado. Eso nos permite trabajar con mucho respeto con la gente de la CTA Autónoma y de los partidos y organizaciones sociales de izquierda. Nosotros creemos y entendemos que más allá de las diferentes miradas partidarias, los trabajadores tenemos que apoyarnos entre nosotros. Por eso siempre acompañamos diferentes luchas y apoyamos incluso a las familias trabajadores que están luchando por su pedacito de tierra.

Acá lo que vemos es que la clase obrera está siendo golpeada en toda su dimensión y eso amerita que nos defendamos con todo. Toda familia trabajadora busca tener su vivienda digna, un trabajo con derechos y un salario digno que te permita vivir bien. Hoy eso está cada vez menos garantizado para nuestra clase. Ellos con su mirada capitalista, lo único que buscan es su beneficio económico y el resto no les importa.

Como trabajadores tenemos que madurar que hay intereses concretos que debemos defender más allá de las diferencias partidarias. Nosotros no hacemos política partidaria, pero si tenemos planteos políticos de solidaridad con todos los trabajadores y esos problemas que tenemos todos como clase. Ninguno de nosotros estamos exentos estamos en la misma incluso si tenemos trabajo. El otro lado, el verdadero lado, tiene que ver con el escalón social estás; porque nosotros podemos demostrar que ellos sí, cuando quieren, te borran de un día para el otro.

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