Se viene el zurdaje

Se viene el zurdaje

16Ago21 0 Por Eduardo Lucita

Zurdos somos todas aquellas personas que desde nuestro nacimiento tenemos una tendencia natural a utilizar preferentemente el lado izquierdo de nuestro cuerpo. Especialmente nuestras extremidades superiores e inferiores. Claro está que también se les dice zurdos (no pocas veces en forma despectiva) a todos quienes profesamos ideas de izquierda anticapitalista, pero no es eso lo que se referencia el 13 de agosto

El 13 de agosto, como todos los años desde 1976, se conmemora el Día Internacional del Zurdo, a iniciativa de un Club de Zurdos (Lefthanders International). Se lo estableció con el objetivo de dar a conocer y ayudar a reducir las dificultades con que nos encontramos los zurdos en una sociedad en que los diestros son amplia mayoría. Se estima que somos un 10% de la población mundial con representantes destacados como Albert Einstein; Hugo Chávez, Marylin Monroe, Charlie Chaplin o Paul Mc Cartney y nuestros  Diego Maradona y Mesié Messí. Digamos una minoría intensa.

Que se haya instituido este día no es ocioso. Sirve para recordar que todo está  preparado para los diestros, desde una guitarra hasta un bandoneón; desde diversas herramientas hasta los principales dispositivos para manejar un vehículo. Cuando comencé mi escolaridad, en un tiempo ya muy lejano, los primeros garabatos eran con lápiz (y goma de borrar) y luego ya avanzado el conocimiento del abecedario y la articulación de las letras, con tinta (la famosa pluma cucharita, para peor no había liquid paper en ese entonces). Recuerdo que los pupitres de esa época contaban con un orificio o una muesca para encastrar el tintero y que este no se deslizara y volcara. Obvio el orificio estaba a la derecha. Según mi compañera de siempre en su ciudad natal, Villa María, Córdoba, asistió a un colegio de los más avanzados de la época, que contaba con un porcentaje de pupitres con orificio en el lado izquierdo.  Pero esto era una rareza.

Si ser zurdo plantea serias dificultades para el funcionamiento cotidiano, imaginen para quienes somos zurdos contrariados. Esto es obligados o forzados a usar la derecha, lo que nos presenta serios problemas con las lateralidades. En mi caso manejando el auto tengo dificultades cuando me dicen hay que doblar para tal lado, dudo siempre; más aún habiendo trabajado bastante tiempo como mozo de restaurante cuando preparaba las mesas (incluso ahora en mi casa) no tengo problemas para distribuir los platos, los vasos o las servilletas sin embargo la duda aparece siempre con los cubiertos, ¿cuales van a derecha y cuales a izquierda? Hasta donde he podido leer y comprender la causa (o causas) de la lateralidad no son totalmente comprendidas hasta el momento, no obstante “se piensa que el hemisferio cerebral izquierdo, que es el predominante, controla el lado derecho del cuerpo” (sería así en un 87-92 % de los seres humanos). Adicionalmente  se ha comprobado que en la mayoría de los casos el hemisferio cerebral izquierdo es el encargado del lenguaje.


Desde hace años trato de utilizar más la mano o pierna derecha, o usarla alternativamente con la izquierda, lo hago como un desafío personal pero también porque dicen mejora el funcionamiento del cerebro. Por ejemplo cebar mate (me he quemado más de una vez), utilizar ciertas herramientas como serrucho o martillo (me he martillado más de un dedo y raspado la otea mano); al jugar al fútbol con el nieto busco patear más con la derecha (la pelota no siempre va en la dirección buscada). Pero hay algo en que he fracasado una y otra vez: usar el cepillo de dientes con la derecha, no hay caso se me cae la pasta, me he lastimado las encías y raspado la parte interior de los labios. Finalmente me di por vencido y abandoné lastimosamente el desafío.

Así que como es conocido a los zurdos no se nos facilitan las cosas, que se complican aún más para quiénes somos zurdos contrariados.

En este nuevo “Día Internacional del Zurdo” un abrazo fraterno a todos/as los que integramos esta minoría intensa y muy especialmente a los que tenemos la doble condición de ser zurdos físicamente e ideológicamente. A no bajar los brazos, especialmente el izquierdo.

Lado izquierdo

Saliendo de una neumonía que me tiene a mal traer desde hace dos largas semanas, y todo indica me tendrá inactivo una más, una joven médica me explica que la infección se instaló en el pulmón derecho, que es lo más común ya que por disposición del organismo este es más vulnerable a los gérmenes que el izquierdo.

Fuera de la clínica camino a casa pienso que hace tres años por un tumor que crecía aceleradamente me extirparon un riñón, el derecho. Antes por un carcinoma me hicieron una escisión en la parte superior de la oreja… derecha. Varias décadas atrás la operación de apéndice fue obviamente por la derecha,  luego una mala praxis me cortó el espinal… derecho, perdí siete centímetros de nervio. Hace un año y medio me sometí a un tratamiento radioactivo por dos células tumorales que se instalaron en el costado derecho de mi aparato genital.

Debo agregar que soy zurdo de nacimiento, como no podía ser de otra manera en mi caso, zurdo contrariado. Por lo tanto obligado a usar la diestra a como sea. Desde entonces escribo con esa mano pero si tengo que trazar una línea lo hago con la izquierda porque es más firme. Para usar los cubiertos corto con la derecha, pero la cuchara la uso con la izquierda con la que tengo mejor pulso. Para el fútbol –bastante malo- izquierda neta, y para boxear me paro como un derecho pero punteo y pego con la izquierda, lo que da una gran ventaja en los primeros golpes hasta que el contrario se da cuenta que la derecha está de adorno, a partir de ahí siempre fueron más las piñas que venían que las que iban.

Por lo demás como todos los humanos tengo un cerebro con dos hemisferios y un cerebelo que alberga la materia gris que permite la acción consciente, claro que en mi caso todo es relativo.

Como es fácil comprobar mi lado débil es el derecho, por ahí vienen todos los golpes y sinsabores. Por el contrario el perfil izquierdo está impecable y ha resistido indemne las largas décadas ya transcurridas y los distintos momentos y circunstancias de mi vida personal -que acumula éxitos familiares- y política -donde son más las derrotas que los triunfos, más las penas que las alegrías, y donde pesan las ausencias. Pero tengo confianza en que mi lado izquierdo resista bastantes años más, aunque lleve como lastre al derecho.

En medio de estas afiebradas reflexiones ratifico entonces, por propia experiencia, que es el lado izquierdo el que resiste y el que puede cambiar el mundo.

Eduardo Lucita

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