4 razones para no instalar un reactor nuclear Hualong One en Zárate

4 razones para no instalar un reactor nuclear Hualong One en Zárate

17Ago21 1 Por Cristian Basualdo

China se unió recientemente al selecto grupo de países con diseño propio de reactores nucleares de potencia, con su modelo Hualong One (HPR-1000), un diseño derivado principalmente de los reactores que el gigante asiático importó de Francia a finales del siglo pasado.

El desarrollo del HPR-1000 se hizo pensando en el mercado local, pero también en el internacional, se dijo en China que la venta a otro país de un solo reactor podría aportar tanto como la venta de un millón de coches. Pero las ventas del HPR-1000 no vienen bien, por el momento, sólo Pakistán adquirió la flamante tecnología. Para China, la única manera de amortizar los elevados costos del desarrollo del nuevo reactor es aumentar el número de unidades vendidas, por eso otorga crédito a los países que compren su modelo.

“La oferta de China de financiar centrales nucleares a la Argentina puso la disponibilidad de un producto antes de que se determine su necesidad”, señaló Alfredo Caro, ex director del Instituto Balseiro.

A partir de 2010 se firmaron varias cartas de intención y memorandums de entendimiento entre diversos organismos públicos argentinos y chinos, que desembocaron en el acuerdo firmado en julio de 2014. Desde entonces, fueron tantas las idas y vueltas que nos limitaremos a la información reciente.

El 23 de junio de 2021, fue aprobado el denominado Plan de Acción para Nucleoeléctrica Argentina, por parte de la Asamblea General Ordinaria de Accionistas, que tiene como objetivo estratégico prioritario la construcción de la cuarta central tipo Hualong.

El principal lobista es el diplomático argentino Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). A fines de 2019, durante una entrevista para La Nación+, dijo que “China tiene una política muy activa de promover sus centrales nucleares en el mundo (…) y es interesante un cliente como la Argentina porque es un cliente maduro”.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, fue uno de los expositores del acto por el centenario del Partido Comunista chino, que se realizó de manera online, durante el cual remarcó que “la República Popular China es nuestro socio estratégico integral”.

El presidente de Nucleoeléctrica, José Luis Antúnez, durante una entrevista para Econojournal dijo: “Lo que ya estamos adelantando es la preparación del predio para entregárselo a la China National Nuclear Corporation (CNNC) tan pronto como esté habilitado el contrato”.

A continuación, el lector encontrará cuatro razones contundentes para oponerse a este proyecto:

1. Débil argumento económico

Nucleoeléctrica es una sociedad anónima cuyo capital accionario es del Estado Nacional, 79 % del Ministerio de Economía, 20 % de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), y 1 % de la empresa estatal Emprendimientos Energéticos Binacionales SA.

Nucleoeléctrica no fue pensada para ganar dinero, recibe una remuneración en base a la potencia neta disponible, a la potencia neta en mantenimiento acordado y a la energía generada, a los efectos de cubrir los costos de operación y mantenimiento. La mayor parte de los proyectos de inversión se hacen con transferencias de capital no reintegrables por parte del Estado Nacional.

Veamos ahora la economía del reactor Hualong One, con datos basados en el estudio “El futuro de la Energía Nuclear en Argentina y el Mundo – Segunda Revisión”, de Alfredo Caro. Utilizando un costo promedio de la generación eléctrica de 62 USD/MWh, un costo de generación nuclear de 45/50 USD/MWh dependiendo del tipo de combustible nuclear, y un monto del crédito para la compra del reactor Hualong de 8000 MUSD a 20 años con 7 % de interés y 8 años de gracia, el cálculo indica que por 12 años la energía eléctrica producida por el Hualong va a costar unas 3,5 veces más que el promedio, generando un déficit de 1300 MUSD/año. A partir de 2042 el costo va a ser similar a las centrales actuales. El análisis precedente no considera los costos de la disposición final de los residuos radiactivos, ni del desmantelamiento de las centrales al final de su vida útil.

La energía nuclear es mucho más costosa que las renovables. El costo de capital de la nuclear es casi cuatro veces mayor al de la eólica. Por lo tanto, podemos reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mucho más rápido y más barato con las energías renovables.

2. Acumulación de residuos nucleares

Cuando Carolina Atucha Ocampo de Urquiza Anchorena y Florencio Atucha y Ocampo, donaron el terreno donde se instaló la primera central nuclear de Argentina, hace 54 años, estaban orgullosos que fuera designada con el apellido de su padre. No sabían que el predio se convertiría en el mayor basurero nuclear del país.

Las piletas donde se almacenan los elementos combustibles gastados en el sitio Atucha están repletas. Nucleoeléctrica se encuentra a las apuradas terminando un edificio para el almacenamiento en seco de los combustibles gastados. Se trata de una solución provisoria, los edificios tienen una vida útil que se mide en décadas, mientras que la duración de la radiactividad del combustible gastado se mide en milenios.

En Estados Unidos, España, Francia, Alemania, y otros países con industria nuclear, los operadores aportan un fondo para la gestión de los residuos radiactivos. Se habla de equidad intergeneracional, que las generaciones futuras no deban cargar con los costos de la energía que consumimos nosotros.

En Argentina no guardamos ni un peso. A las generaciones futuras les dejamos deudas (económicas, ambientales y radiactivas). Si Nucleoeléctrica cumpliera las leyes, debería aportar a un Fondo para la gestión y disposición final de los residuos radiactivos y a un Fondo para retiro de servicio de centrales nucleares (Ley 25.018, Artículo 13; Ley 24.804, Artículo 9, Inciso ciii).

3. Riesgo de una descarga no planificada de material radiactivo

En sus comienzos, en la década de 1950, la industria nuclear calculó que un accidente severo, con fusión del núcleo y descarga de material radiactivo al exterior, se produciría cada 100.000 años-reactor. Dicho de otra manera, para una flota de reactores como la actual, 1 accidente severo cada 240 años. Pero las cosas no sucedieron como estaban previstas, actualmente la industria nuclear acumula 19.028 años-reactor y 5 fusiones de núcleo (1 en Three Mile Island, 1 en Chernóbil, y 3 en Fukushima).

La tecnología Hualong One tiene muy poca experiencia operativa, hay solo 2 unidades funcionando, Fuqing-5 en China (se conectó el 27 de noviembre de 2020), y Karachi-2 en Pakistán (se conectó el 18 de marzo de 2021). Para Nucleoeléctrica, Fuqing-5 es la “unidad de referencia para el proyecto en territorio argentino” (ver Reporte Pacto Mundial, pg. 79). Este reactor sufrió un bloqueo en los sistemas de seguridad de las tuberías de vapor, durante una prueba en el proceso de puesta en marcha. Los expertos chinos determinaron que el operador carecía de conocimientos y experiencia suficiente para gestionar una situación como esa. Entre las recomendaciones, hubo menciones a prevenir los efectos de los conocidos como golpes de ariete, que pueden causar graves daños en las tuberías.

4. Emisión de radionucleidos en funcionamiento normal

Las centrales nucleares en funcionamiento normal descargan radionucleidos al ambiente. En el sitio Atucha el más significativo es el tritio, el isótopo radiactivo del hidrógeno, que está presente en las descargas líquidas y gaseosas de los reactores, y es detectado tanto por Nucleoeléctrica como por la Autoridad Regulatoria Nuclear, en muestras de condensado de humedad, en agua del río Paraná de las Palmas y en alimentos (verduras, frutas y leche).

En la medida que se agreguen más reactores (Hualong One, CAREM) aumentarán las descargas radiactivas al ambiente y las dosis recibidas por la población circundante.

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