El legado de León Trotsky sigue vigente

El legado de León Trotsky sigue vigente

21Ago21 0 Por Luís Angio

A 81 años del asesinato del Gran revolucionario, una parte de su historia contada por su nieto Esteban Volkov.

Hace cuatro años, un 17 de agosto, estaba visitando el Museo Casa León Trotsky, en ciudad de México con mi compañera. Una visita que realizamos a los pocos días de llegar a México y una vez llegado a esa casa me dije: “mañana me puedo volver a Argentina porque el viaje cumplió su objetivo”.

Al llegar nos recibieron con mucha cordialidad y un guía voluntario inició el recorrido por la casa explicando cada lugar que recorríamos con anécdotas que tenía muy bien estudiadas y muy bien relatadas. Al finalizar esta y comentar que venía de Argentina y que además era trotskista me comentan que estaba por llegar a la Casa Esteban Volkov, el nieto del “viejo” y nos invitan a quedarnos para poder conocerlo. Obviamente nuestra respuesta fue decir que nos quedábamos y esperábamos el tiempo que sea con tan de estar al lado del único ser viviente directamente relacionado familiarmente con Trotsky. Al rato llega Esteban y nos invita a participar de la recorrida que haría con la directora del Museo junto a autoridades de otros museos de México. Tuvimos el privilegio de tener de guía en esa nueva recorrida al mismo Esteban, quien convivió con su abuelo y Sedova, su abuela, solamente un año, ya que había llegado a México en agosto de 1939 acompañado por Alfred Rosmer y su esposa, con los 13 años de edad. Llegaron desde Francia y para el fue un cambio muy importante, porque en París vivía con la viuda del hijo de Trotsky, León Sedov, que según cuenta era una mujer con mucha depresión y siempre estaba triste y no era un ambiente agradable. Llegar a México fue un cambio en su vida de adolescente, ya que además de estar con “una familia llena de vida, de color”  en México se respiraba otra atmósfera mucho más transparente, donde podía ver los volcanes desde su casa.

Cuenta Esteban que “Cuando llegó Trotsky y Natalia a México desde Noruega, por Tampico, inicialmente se alojaron en la casa de Frida, en la Casa Azul. Había una buena amistad. De hecho, en esa época Diego (Rivera) era trotskista. Después dio cambios y bandazos. Políticamente no era muy estable. Como pintor era extraordinario. Hubo distanciamientos por razones políticas. Se molestó porque no lo nombraron director de una revista que fundaron los trotskistas mexicanos que se llamaba Clave. Pensó que había sido indicación de Trotsky. Trotsky no intervino para nada en eso. Posteriormente a Diego le dio por apoyar a un candidato presidencial extremadamente reaccionario, de derecha, pro norteamericano. Ya no había nexos (entre ellos).”  Ese distanciamiento hizo que la familia tuviera que buscar otro lugar para vivir y encuentran una casa abandonada, de una familia italiana. Con algunas reparaciones y adaptaciones se mudan en mayo de 1939.

Interior de la vivienda – foto: Luis Angió

Recorriendo la casa

Comenzamos la recorrida por el jardín de la casa donde Trotsky tenía un gallinero y criaba conejos. Esto además de proveerle de algunos alimentos, le servía para distenderse después de estar muchas horas sentado en su escritorio, y hacer alguna actividad física. Volkov cuenta la técnica que tenía su abuelo para cazar las palomas que se posaban en los techos de la casa. “Les daba pan con vino, y además le daba buen sabor a la carne”. La casa en forma de T tiene una torre y dos dormitorios antiguos que es de la casa original. Cuenta que vivió muchos años más en esa casa junto con su esposa, una española de Madrid llamada Palmira y que tuvo cuatro hijas, dos de ellas mellizas. En una de las habitaciones que dan al patio tenía armado su laboratorio fotográfico y el cuarto oscuro para revelar sus fotos.  Además de fotógrafo era químico y allí hacía sus experimentos.

Pasamos a una gran sala de exposiciones de fotos, donde antiguamente se usaba como parte de la vivienda familiar. Allí se pueden ver parte de la historia, no solo del Trotsky ya dirigente en la Revolución Bolchevique sino en su infancia y adolescencia. Algunas fotos lo muestran con un pelo negro y a medida que pasan los años dice Esteban “van aumentando las canas”. El no conocía la imagen de su padre, Platón Volkov y lo pudo hacer gracias a una foto que le mandó un historiador francés. Platon fue el segundo esposo de su madre, Zianida Vólkova, quien afectada por la tuberculosis y una profunda depresión se suicidó en Berlín en 1933. Entre las fotos que muestran a Lenin y Trotsky en pleno desarrollo de los momentos más importantes de la revolución, hay una histórica donde queda plasmada la falsificación de Stalin en donde mandó borrar a Trotsky . Lenin está en la tribuna y Trotsky está un poco más abajo esperando su turno para tomar la palabra. Esa foto original se conserva en el Museo. Señala varias fotos y dice: Todas esas fotos Stalin las mandó falsificar. Le borró la imagen de Trotsky en todas y en algunas se puso el mismo.” 

Llegamos al comedor de la casa donde se ven algunos muebles originales que fueron pintados por un secretario que su oficio era de pintor . En ese lugar de la casa es donde “alcance a ver por última vez al abuelo, cuando estaba recostado en el piso que lo estaban atendiendo”, recuerda su nieto. Una radio de onda corta apoyada sobre una mesa les permitía sintonizar y escuchar las noticias de Europa, además de escuchar música y los conciertos de la sinfónica de México, fundada por el músico, compositor y director de orquesta Carlos Chávez. En la biblioteca trabajaba la secretaria junto con otros compañeros y amigos. Allí se encuentra un cuadro que es del pintor ruso Vladimir Kibálchich, hijo del escritor y revolucionario Víctor Serge. El baño es otro de los lugares donde se muestra que las condiciones de habitabilidad eran precarias y en la penuria en que vivían.

Habitación de Esteban Volkov con marca de las balas – foto: Luis Angió

En la recámara donde Esteban dormía ahora hay una cama que no es la original. Era un catre bastante más chico. Había una puerta con banderola que luego del primer atentado que sufrió a León Trotsky a manos de David Alfaro Siqueiros fue reemplazada por una más baja y retirando la banderola. El atentado fue el 24 de mayo de 1940 . Allí con veinte hombres atacaron las habitaciones a balazos. Cuenta que “cuando entró uno de los primeros asaltantes rechinó la puerta porque rozaba con el piso y eso me despertó. Ví una silueta y pensé que era alguien de la casa. No me imaginaba que pudieran entrar extraños. Al rato empezamos a escuchar disparos, ráfagas de balas. Fue entonces donde me tiré al suelo en un rincón y eso me salvó la vida. Sino no estaría platicando acá con ustedes. Vaciaron toda la pistola automática a mitad de la cama a matar. Al final de la balacera tiraron unas bombas incendiarias. La idea y lo que ellos pensaron era que aquí estaban los archivos de Trotsky, que querían quemarlos”. Se puede ver todavía en la pared una marca de un balazo en el marco de una puerta. Este ataque se pudo realizar por la complicidad de Shelton Harte, guardaespaldas de Trotsky, que según el propio Volkov comentó pasados los años en los archivos de la GPU, (el servicio secreto soviético), se conoció que era un agente que no estaba muy fanatizado. Luego del atentado le reclamó a sus compañeros que el no estaba de acuerdo en que quisieran matar al nieto de Trotsky y que de haber sabido que también iban por él no hubiera participado en ese atentado. ”Eso fue su sentencia de muerte. Lo consideraron como un traidor y lo asesinaron en el desierto de los leones, un parque nacional en la Ciudad de México. ´No era tan mala gente´”. concluye irónicamente Esteban. Asimismo, dice que todo lo que se ha escrito sobre esa casa, que era una “fortaleza” cometen un gran error. Todas las modificaciones se hicieron luego de ese asalto de la banda de Siqueiros. Allí se instalaron persianas de acero, se achicaron las puertas, y se taparon las banderolas con mampostería.

Trotsky visto por su nieto

Mientras vamos recorriendo las distintas habitaciones de la casa, Esteban Volkov va haciendo una semblanza de su abuelo y el rol que cumplió junto a Lenin en la Revolución Rusa. “Lenin tuvo un papel fundamental porque organizó la dirección de la revolución, la vanguardia revolucionaria, el partido bolchevique. Que fue el que dirigió la revolución. Y Trotsky desarrolló la dinámica de esa revolución como fue la teoría de la revolución permanente que se basó toda la revolución bolchevique en contraposición a la idea de Bugarín y de Stalin de que la revolución había que hacerla por varias etapas. primero había que apoyar a la burguesía. llegar al estado burgués y cuando ya se estableciera un país burgués, capitalista entonces había que pelear por el socialismo. Y con esa teoría en China llegaron a apoyar a un sanguinario, un general Ching-Kai- Shek, un nacionalista que masacró a todos los comunistas de China. Los grandes expertos militares totalmente enemigos de la revolución rusa reconocen el papel de Trotsky en la organización del Ejército rojo y haber salvado la Unión Soviética por el embate, el ataque. la invasión de veintidós ejércitos enemigos. Y el Ejército rojo logró rechazar esa ofensiva múltiple y salvar la Unión Soviética, sino se hubiera balcanizado, se hubiera desecho. El famoso tren militar, que recorría todo el frente de batalla arengando a los soldados y apoyando y repartiendo literatura.”

Esteban Volkov, nieto de León Trotsky – foto: Luis Angió

El exilio de León Trotsky

Trotsky es desterrado en Alma-Ata, un pueblo que está en el límite con China. Posteriormente cuando Stalin expulsa a Trotsky de la Unión Soviética en 1929, inicia su periplo de destierro en Turquía, en la isla de Prinkipo. Allí cuenta su nieto que se dedicaba a pescar sobre el Mar de Mármara, que en esos tiempos era una preciosidad el agua, con mucha claridad y la gran cantidad de peces que había. “Llegaba con la lancha llena de pescados gigantescos. Regalaba a escuelas, internados, hospitales de Prinkipo de tanto pez que traía. Todas las mañanas salían a las cuatro o cinco de pesca.”  Posteriormente viaja a Francia. Allí el gobierno francés había redactado un decreto al principio de la primera guerra que le prohibía la entrada, pero entre abogados y amigos logran derogarlo. Allí viven un tiempo mientras había un gobierno “liberalón” como lo caracteriza Volkov, hasta que asume un nuevo gobierno mucho más reaccionario y se dicta su expulsión. Ningún gobierno lo quiere recibir, por lo que estuvo con vigilancia en el sur de Francia hasta que Noruega le otorga el visado y se dirigen  hacia ese país donde había un gobierno de tinte socialista.

Dice el nieto de Trotsky que “luego sucedieron los famosos procesos de Moscú cuando asesinaron a todos los bolcheviques compañeros de Lenin y sucedía que Noruega tenía una gran dependencia comercial con Rusia, que era el principal cliente, comprador de arenques, de puercos, de pesca. Entonces estaba muy dependiente de los rusos y en un momento dado el embajador ruso les exige a los noruegos que traigan callado a Trotsky, que lo tengan bajo arresto, que no pueda contestar ni escribir ni tener ninguna actividad periodística ni política. Y el gobierno obedece ciegamente. Lo tiene bajo un rígido arresto domiciliario en un edificio de una vieja casa perdida entre los fiordos y abajo con diez o quince policías vigilando. Aparte existía otro peligro, otro riesgo, que el gobierno noruego dado el caso llegara a entregar a Trotsky y Natalia al gobierno ruso, lo cual hubiera significado su asesinato.” 

Los amigos y simpatizantes americanos le comienzan a buscar un lugar donde poder ir a vivir e inicialmente piensan en EEUU. Un amigo estadounidense trotskista que su vez era amigo del presidente Roosevelt en una reunión que tuvo con este al finalizar una amigable la cena, le pregunta que le quería solicitar, a lo que el amigo trotskista le dice, “pues quiero ver si usted le puede dar asilo a un amigo nuestro. el Señor León Trotsky. Dicen que Roosevelt estaba fumando una boquilla y por poco se la traga del susto . Obviamente no se dio. Tan así que tras el asesinato los americanos trotskistas querían llevar el cuerpo de Trotsky para hacer la ceremonia y enterrarlo allí. Ni muerto lo admitieron los americanos.” Cuenta irónicamente su nieto.

El último lugar donde Trotsky pasa sus últimos años de vida es en México, producto de las gestiones que hacen Diego Rivera y Octavio González Vilchis, un seguidor de sus ideas. Fueron con una carta a ver a Lázaro Cárdenas, presidente de ese país y luego de unos minutos de conversación este le concede el asilo. Le envía el tren presidencial para que él y Natalia sean llevados hasta Ciudad de México, con esa distinción se alojan en la Casa Azul de Frida Khalo.

Su asesinato

Foto con Ramón Mercader llevado preso desde la casa – foto: Luis Angió

Al llegar al despacho donde Trotsky trabajaba, Esteban comenta como fue atacado por el catalán Ramón Mercader, su asesino. Había llenado de favores a todos los guardias, y a los secretarios los invitaba a comer. Mercader también se hacía llamar “Jacques Mornard” o “Frank Jacson”.  Hijo de Caridad, “una comunista catalana quien luego de separarse de su matrimonio con un burgués conservador mucho mayor que ella, conoce a un militante estalinista que se convirtió en su amante y que la arrastró al comunismo y al trabajo clandestino al servicio de la CPU” (1) entabla una relación de amistad y luego sentimental con Sylvia Ageloff, una militante trotskista estadounidense que conoce en París y es a través de ella que comienza a frecuentar posteriormente esa casa. La relación y confianza que había llegado a tener en el círculo íntimo de la familia y sus allegados llegó a que “personalmente acompañara al matrimonio Rosmer a Veracruz, que está a 400 kilómetros, cuando regresaron a Francia, acompañados también por Natalia.”

En una oportunidad “Jacson” le pide a Trotsky si le podía revisar unos escritos que había hecho, cosa que “el viejo”· era imposible que se negara. Su nieto comenta que realmente esos escritos “ ni siquiera fueran de él sino por la GPU. Más allá que Trotsky haya comentado que eran escritos muy pobres de ideas, que no tenían gran valor. Eso no lo escribió Mercader, sino sus jefes que lo manejaban. La carta que llevaba en la bolsa con la confesión también se la escribieron sus jefes en caso que cayera, como sucedió, que él era un trotskista decepcionado y que Trotsky lo había querido mandar a Rusia para asesinar a Stalin. Eran todos los discos rayados de los procesos de Moscú.”

León Trotsky fue atacado y golpeado por un piolet, especie de pico minero o bastón alpino que llevaba Ramón Mercader oculta entre su ropa. En forma artera y estando de espaldas le clavó el arma en su cabeza. Trotsky alcanzó a dar unos gritos antes de caer al piso. Los primeros en llegar fueron su secretario, Joseph Hansen y su compañera Natalia. En el hospital, momentos antes de perder el conocimiento, llamó a Hansen a su lado, preguntándole si tenía una libreta de notas para tomar la siguiente declaración: “Estoy cerca de la muerte a causa de un golpe de un asesino político que me atacó en mi casa. Luché contra él. Haga el favor de comunicarlo a nuestros amigos. Estoy seguro de la victoria de la IV Internacional. ¡Adelante! (2)   Sobrevivió pocas horas y en la madrugada del 21 de agosto de 1940 falleció.

Su testamento

Mi presión arterial alta (que sigue aumentando) engaña los que me rodean sobre mi estado de salud real. Me siento activo y en condiciones de trabajar, pero evidentemente se acerca el desenlace. Estas líneas se publicarán después de mi muerte.

No necesito refutar una vez más las calumnias estúpidas y viles de Stalin y sus agentes; en mi honor revolucionario no hay una sola mancha. Nunca entré, directa ni indirectamente, en acuerdos ni negociaciones ocultas con los enemigos de la clase obrera. Miles de adversarios de Stalin fueron víctimas de acusaciones igualmente falsas. Las nuevas generaciones revolucionarias rehabilitarán su honor político y tratarán como se lo merecen a los verdugos del Kremlin.

Agradezco calurosamente a los amigos que me siguieron siendo leales en las horas más difíciles de mi vida. No nombro a ninguno en especial porque no puedo nombrarlos a todos. Sin embargo, creo que se justifica hacer una excepción con mi compañera, Natalia Ivanovna Sedova. El destino me otorgó, además de la felicidad de ser un luchador de causa del socialismo, la felicidad de ser su esposo. Durante los casi cuarenta años que vivimos juntos ella fue siempre una fuente inextinguible de amor, bondad y ternura. Soportó grandes sufrimientos, especialmente en la última etapa de nuestras vidas. Pero en algo me reconforta el hecho de que también conoció días felices.

Fui revolucionario durante mis cuarenta y tres años de vida consciente y durante cuarenta y dos luché bajo las banderas del marxismo. Si tuviera que comenzar todo de nuevo trataría, por supuesto, de evitar tal o cual error, pero en lo fundamental mi vida sería la misma. Moriré siendo un revolucionario proletario, un marxista, un materialista dialéctico y, en consecuencia, un ateo irreconciliable. Mi fe en el futuro comunista de la humanidad no es hoy menos ardiente, aunque sí más firme, que en mi juventud.

Natasha se acerca a la ventana y la abre desde el patio para que entre más aire en mi habitación. Puedo ver la brillante franja de césped verde que se extiende tras el muro, arriba el cielo claro y azul y el sol que brilla en todas partes. La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente.

Luis Angió

Facebook. Luis angió

(1) Trotsky en México. Y la vida política en tiempos de Lázaro Cárdenas (1937/1940) Olivia Gall

(2) Diario El Universal. México 22/08/1940

Foto Portada: Luis Angió

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