Nuevo Hombre al año de La Masacre de Trelew

Nuevo Hombre al año de La Masacre de Trelew

24Ago21 0 Por Nilda Redondo

“Nuevo Hombre” fue una revista que expresó el FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo) entre 1971 y 1976. Confluían en ella el PRT-hegemónico-, el peronismo revolucionario y sectores maoístas (VC ML). En agosto de 1973, a un año de la masacre de Trelew se la rememora en un contexto de ascenso de la lucha revolucionaria.

                                                                                                                  

La masacre de Trelew y el arte actuando: lo político y la belleza ética*

En el primer aniversario de la Masacre de Trelew en Nuevo Hombre N° 46 se despliega una interrelación entre militancia política y sindical con arte y literatura porque en “Proceso popular a la masacre de Trelew”, de agosto de 1973, la selección de los entrevistados es significativa; expresa además la política amplia del FAS dadas las distintas vertientes de la nueva izquierda de las que provienen los entrevistados. Nos encontramos con [René] Salamanca, “dirigente clasista de SMATA cordobés”; Cambell (CGT –Córdoba); [Alfredo] Curuchet, abogado de SITRAC-SITRAM, preso por esa razón en la cárcel de Rawson; Tomás Eloy Martínez, autor de La pasión según Trelew; Francisco Urondo, de las FAR, autor de La Patria Fusilada. Una pequeña nota final pertenece a Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña, abogados defensores de presos políticos del campo revolucionario; ellos relacionan la masacre con los asesinatos de Dorrego y el Chacho Peñaloza en el siglo XIX.

 Ante la pregunta respecto de cuál es el propósito político de La pasión según Trelew, Tomás Eloy Martínez responde:

“(…) Entonces decidí contar la historia con dos fines primordiales: uno, demostrar cómo a lo largo de la historia argentina, éste es un episodio más del enfrentamiento del poder popular y el poder militar. El libro tendería, también, en ese sentido, a demostrar cómo el poder popular puede ser burlado por el poder militar, que se las ingenia para que sus acciones resulten impunes, como ocurrió en la matanza de Villaflores, en la semana Trágica, en los fusilamientos de la Patagonia, en la matanza de los hacheros por parte de la Forestal en 1921.Todas esas historias tienen una especie de estribillo que se va repitiendo a lo largo de la vida de mi país. Mi misión, en tanto escritor, en tanto periodista, es irlas narrando para que el pueblo conserve memoria, para que no queden impunes en la memoria del pueblo. Esa sería la primera propuesta del libro. La segunda es mostrar cómo el pueblo es siempre invencible, y sus proyectos y decisiones son irreversibles cuando está decidido a movilizarse para ir en defensa de aquello que cree. Que a lo único que teme el poder militar es a la movilización popular, y la única arma que cuenta el poder popular es la movilización. El libro tiende a probar eso.” (NH Ed. facs. TII, 2015: 200)

Hay en estas palabras dos concepciones centrales: “ir narrandolas para que el pueblo conserve memoria” y “la única arma que cuenta el poder popular es la movilización”. Es decir, concibe al escritor como el que relata para el pueblo en virtud de la memoria; destaca la movilización, por lo que puede entenderse, en contraste con la lucha armada. Otro elemento: considera que para el esclarecimiento de “los hechos del 22”, como le pregunta NH, es necesario que se produzca la movilización popular, se publicite el hecho y que “el pueblo tenga la mayor injerencia posible en cada una de las fases del juicio.”

“Nuevo Hombre” presenta a Francisco Urondo como “poeta y militante revolucionario detenido bajo la dictadura militar”. Paco se encuadra en el triunfo de Héctor Cámpora el 11 de marzo de 1973. Cuando le preguntan qué hay que hacer para que se investigue responde que confía en el pueblo y en sus representantes reales; no considera que la justicia burguesa continúe vigente y afirma que los tribunales revolucionarios ya no tienen por qué actuar. Dice: “En este momento hay un gobierno popular que ha elegido sus jueces a través de sus representantes en el ejecutivo, así como ha elegido a los legisladores, que pienso que están plenamente habilitados para ejercer esa justicia popular: Si así no lo hicieran, habría que pensar de otro modo”.

 Manifiesta, además, su concepción respecto de la caída de los combatientes y el carácter colectivo que tiene la vida y la muerte; cómo los compañeros son del pueblo y cada uno representa a todos y todas. Ante la pregunta de qué manera recuerda a los compañeros caídos el 22 de agosto de 1972 en Trelew, responde:

“A todos los militantes, a toda la gente de nuestro pueblo nos produce un dolor inmenso y también una enorme rabia, porque un compañero caído es una riqueza enorme que el pueblo pierde y que nadie tiene derecho a arrancarle. Los compañeros caídos en Trelew, como los compañeros caídos el 16 de junio, como los compañeros caídos en José León Suárez, han cumplido un acto de generosidad inmenso, porque han brindado lo único que tienen, que es su vida, a la causa del pueblo. Algunos de esos compañeros se recuerdan más que otros, porque uno podía o no conocerlos. Pero cuando uno recuerda particularmente a un compañero, también de alguna manera está recordando a todos los compañeros caídos en esta lucha. Se recuerdan, sí. Se recuerdan con dolor y rabia.” (NH Ed. facs. TII, 2015: 201)

El Suplemento Especial A un año de la masacre de Trelew ni olvido ni perdón, Nuevo Hombre N° 46, 2ª quincena agosto de 1973, indica en la primera página que se trata de un homenaje realizado por el Movimiento Nacional de Solidaridad y Nuevo Hombre “a los 16 patriotas asesinados el 22 de agosto de 1972 en la base aeronaval de Trelew”. Se detallan todos los colaboradores, buena parte de los cuales son artistas plásticos, poetas, novelistas, periodistas, críticos literarios, gente de cine, a la vez que militantes de un amplio espectro de la nueva izquierda. Ellos son: “Carpani, Smoje, Suárez, Gelman, Bustos, Jitrik, Conti, Noé, Ferrari, Margarita Paksa, el Grupo de Cine de La Plata y el Foro de Buenos Aires por los Derechos Humanos”.

Hay un editorial titulado “A un año de la masacre de Trelew” que concluye con este saludo:

“HEROES DE TRELEW:

Por alegría fuisteis al combate.

Por alegría enfrentaste la muerte.

Que nunca la tristeza sea unida a vuestro nombre.

            HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.” (NH Ed. facs. TII, 2015: 211)

Se publican dos cartas desde la cárcel: una de los presos del Chaco, otra de Agustín Tosco desde Rawson. Tosco concluye diciendo que “hay una desesperación en las clases reaccionarias por conservar este sistema ante la elevación de la conciencia del pueblo en general, y particularmente de la clase obrera, de los sectores estudiantiles y los sectores medios”, por eso Trelew, antes León Suárez, después Ezeiza; sin embargo, está convencido de que el proceso de avance del pueblo es irreversible.

En otro artículo se reproducen fragmentos de la conferencia de prensa dada por Pedro Bonet (ERP) y Mariano Pujadas (Montoneros) el 15 de agosto de 1972 en el aeropuerto de Trelew, ocupado durante cuatro horas por las organizaciones revolucionarias. Aquí es donde Bonet dice: “nuestra violencia es la respuesta a esa violencia, es la respuesta a la violencia del capitalismo; somos el pueblo en armas, somos el proletariado en armas”. Pujadas expresa la voluntad de unión de ERP, FAR y Montoneros: “estamos juntos en esto y vamos a luchar juntos por la liberación de nuestro pueblo”. Bonet señala las condiciones para la entrega de las armas: no ser asesinados; no “caer bajo la tortura a la cual permanentemente las fuerzas represivas son adictas”. Se interrumpe la transcripción y la nota concluye: “Todos conocemos el curso posterior de los acontecimientos” incluyendo de esta manera al colectivo, al pueblo, en la noticia de homenaje.

En este Suplemento hay una galería de fotos elocuentes que representa a los asesinos, los asesinados; las víctimas; los oprimidos y los hambreados; la lucha, la rendición; el Che muerto con la leyenda: “Un hombre despierta de su muerte y comienza a amar tanto la vida que arriesga su vida a fin de poderla vivir” CHE. Son fotos del capitán Sosa reiteradas con los nombres de algunos de los asesinados; del presidente dictador Alejandro Agustín Lanusse y la plana mayor del Ejército; la de la rendición de los prisioneros en el aeropuerto de Rawson, fragmentada: los fusiles en el suelo por un lado, los guerrilleros prisioneros por otro con un primer plano de perfil de Sayo -Ana María Villarreal de Santucho- embarazada, con un tapadito. Del Che Guevara muerto, su rostro como un Cristo; y en la parte superior niños y una anciana pobre, indígena tal vez; otra, niños en un comedor popular y el pueblo en armas.

 En las páginas siguientes tenemos un texto político evocativo y apelativo: “No basta sólo el recuerdo”, de Haroldo Conti; “Relato de Manfredo Sabelli” padre de María Angélica; el poema “Glorias” de Juan Gelman, uno de los dos que aparece en La patria fusilada. Luego el poema “Sangre de agosto” de Miguel Ángel Bustos -con su letra- y el rostro de Sayo dibujado por Smoje.

El texto de Haroldo dice: “Entiendo que no es ésta oportunidad para hacer literatura”; a ella le contrapone la acción y la elección que consiste estar en la lucha y no sólo rememorando o celebrando mártires. En cambio Juan Gelman y Miguel Ángel Bustos homenajean con dos preciosos poemas. Gelman construye la utopía redentora a partir de esa sangre derramada:

“oh amores 16 que todavía volarán aromando

la justicia por fin conseguida el trabajo furioso de la felicidad

oh sangre así caída condúcenos al triunfo

como calandria de sus pechos caía y

como sangre para apagar la muerte y

como sangre para apagar la noche y

como sol como día” (217)

El momento de la masacre es traído al presente por la memoria poética de Bustos y disparada al porvenir en un final así:

“Hermanos míos

muertos para que nosotros alcancemos la vida

oculta en días no nacidos

corazones abiertos hacia el mar “(218)

Al inicio y antes de culminar el Suplemento, se nombra a cada una de las víctimas y la agrupación a la que pertenecen – de los 16, 11 eran del ERP, tres de FAR y dos de Montoneros- con una breve referencia biográfica y la precisión respecto de cuándo han sido detenidos. Luego se menciona a los tres sobrevivientes, María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y Ricardo René Haidar Al pie en ambas páginas, la imagen redundante del momento de la rendición en el aeropuerto, que también está en la tapa.

Finalmente hay una nota, con su firma, del dramaturgo Roberto Cossa, dirigida a los compañeros del Movimiento Nacional de Solidaridad que concluye así:

“Hoy atravesamos un proceso político muy especial. Hay quienes proponen el diálogo, la negociación, la pacificación. Algunos lo hacen honestamente. Pero en las negociaciones no puede estar la sangre de los mártires, no debe figurar la sangre de Trelew. O habremos traicionado a nuestra vanguardia, habremos entregado a nuestros muertos.

Los mártires de Trelew ya han sido llorados. El ciclo del lamento quedó cerrado.

Ahora se abre el de la justicia.” (220)

Este Suplemento de homenaje a los mártires de Trelew muestra, entonces, el despliegue artístico, literario, intelectual hecho acción a favor de la lucha revolucionaria. No se teoriza acerca de cómo debe ser sino que se plasma en acto. Este acto político es uno de belleza ética.

  • Del libro Genocidio y Sobrevivencia. Literatura de la revolución y resistencia a la barbarie. Argentina 1970-1980. Redondo, Nilda (Ed.). Santa Rosa La Pampa: Amerindia, 2018.

Nilda Redondo

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