Perdió el gobierno, el pueblo castiga, la oposición festeja

Perdió el gobierno, el pueblo castiga, la oposición festeja

13Sep21 3 Por Guillermo Cieza

Después de una campaña electoral que se caracterizó por la despolitización y donde se advirtió una gran apatía del conjunto de la población por las propuestas y lxs candidatxs que se presentaron, los resultados electorales muestran como datos más salientes el crecimiento de la derecha y de la abstención electoral. El gran derrotado es el Frente de Todos.

Tratando de buscar una explicación de estos resultados, conviene recordar la prevención que una disputa electoral en tiempos en que la sociedad viene de una continuada caída de los niveles de empleo y del crecimiento de los niveles de pobreza e indigencia, ponía al gobierno en una situación difícil. Más allá de las responsabilidades indiscutibles de quien gobernó en el período anterior, lo cierto es que quien hoy está al frente del gobierno es Alberto Fernández y el Frente de Todos y la despolitización contribuye a la desmemoria.
También es cierto que en la medida que el gobierno encontró mayores posibilidades de iniciativa, al atenuarse los efectos de la pandemia, su mayor preocupación fue ocuparse de “tranquilizar la macroeconomia”, que es un eufemismo que encubre la decisión de arreglar con el FMI y los acreedores extranjeros y armonizar decisiones con los grupos concentrados de la economía local. Y en ese sentido hubo avances. La gran incógnita era si el conjunto de la sociedad iba a estar de acuerdo en que se plantearan este tipo de prioridades, postergando la atención ugente de las deudas sociales. Como mencioné en mi artículo “A dos semanas de las PASO “: “La apuesta del Frente de Todos es riesgosa. Las bolsas de valores de Nueva York y Buenos Aires ya votaron a su favor, veremos qué sucede cuando millones de habitantes de este país voten en las PASO”.
En una primera mirada, ya habrá tiempo de hacer análisis más profundos, los votos que se le escaparon al Frente de Todos fueron mayoritariamente hacia la abstención electoral, y en menor medida hacia la derecha y hacia la izquierda.
Sobre el crecimiento de la derecha, resulta más que preocupante la perfomance de Milei en CABA, por su contenido, pero además porque ha convocado a una parte del electorado joven, demostrando una continuidad de las concepciones políticas más nefastas.
Hubo un crecimiento del voto a la izquierda, pero cabe la reflexión de por qué en una coyuntura electoral donde importante franjas de la población deciden castigar al gobierno por su falta de iniciativa para aliviar las situaciones de pobreza e indigencia, no es la izquierda la que más capitaliza y la mayoría de esos votos se van a la abstención, o incluso a la derecha.
El gran perdedor de esta jornada fue sin lugar a dudas el Presidente Alberto Fernández. Es cierto que el Frente de Todos lo acompañó en su decisión política, incluso Cristina Fernández, de “virar al centro” y apostar a candidaturas como la de Tolosa Paz, que promovieron la desmovilización y la despolitización electoral. Pero este posicionamiento no fue una mera táctica electoral equivocada, tiene que ver con sus íntimas convicciones. Y como ya quedó demostrado, termina pavimentándole el retorno a la derecha.
Con respecto a las caracterizaciones de la sociedad, tratando de ser coherente con lo escrito en el sentido que grandes rebeliones populares como las de diciembre de 2001, o masivas movilizaciones como las de la ola verde, no significaban necesariamente las vísperas de tiempos revolucionarios, tampoco creo ahora que esta votación sea la antesala del fascismo. Identifico sí que quienes caen en estas exageraciones son siempre los mismos y las mismas. Nuestro pueblo seguirá en su búsqueda de un destino mejor, castigando a los manotazos al que tiene más cerca o le parece el responsable más inmediato, hasta que encuentre un proyecto político que lo identifique, lo enamore y le permita apostar con entusiasmo.

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