Los que siguen, los que llegan y los que se van ¿Quién es quién?

Los que siguen, los que llegan y los que se van ¿Quién es quién?

18Sep21 2 Por Daniel Campione

La vicepresidenta parece haber salido airosa después de su patada al tablero por vía de las mediáticas renuncias ministeriales del miércoles 15 y la muy crítica nota del jueves 16. La orientación de algunos de los cambios en el gabinete disipa ilusiones acerca de un carácter progresivo de los reemplazos.

Logró un objetivo central, apartar al jefe de gabinete Santiago Cafiero, hostigado desde hace tiempo no por un hecho particular, sino por el tono general de su gestión, percibido como ineficaz. Y si bien no pudo sacar a otros ministros muy cuestionados como Matías Kulfas y Claudio Moroni, sí quedaron afuera Sabina Frederic, Nicolás Trotta y Luis Basterra, también objetados por CFK y sindicados como integrantes del conjunto de “ministros que no funcionan”.

Y se mantuvo en la cartera de Interior, Wado de Pedro, gravitante dirigente de “La Cámpora” a quien los observadores suponían afuera del gabinete por haber encabezado la ola de dimisiones por vía mediática desatada el miércoles.

Entre los miembros del gabinete afines a la presidenta del Senado que renunciaron el miércoles el único a la postre desplazado es Roberto Salvarezza, titular de una cartera que no está entre las más expectables, como es Ciencia y Tecnología.

Continúa Martín Guzmán, ministro de Economía que ha estado encargado de promover restricciones a las jubilaciones y las prestaciones sociales y al gasto público en general,  en nombre del equilibrio fiscal, adaptándose al paladar del Fondo Monetario Internacional. Su permanencia constituye uno de los signos de que quienes esperaban modificaciones en un sentido de “radicalización” del gobierno deberán al menos morigerar sus expectativas.

Tampoco es alentadora la permanencia de Claudio Moroni en la cartera de Trabajo, ministro asociado a la negociación de convenciones paritarias a la baja, las que convalidaron que 2021 pueda ser un año más de deterioro del salario real. Asimismo no  se le conocen iniciativas fructíferas en materia de empleo, en un contexto de desocupación de dos dígitos.

Algo parecido se podría afirmar de la continuidad de Matías Kulfas, responsable último de los controles de precios, que se ha “lucido” a través de elevados índices de inflación que se cebaron en particular con los alimentos y otros bienes esenciales.

Pasos hacia atrás

A la hora de ocuparse de los cambios a los que a priori se les puede atribuir un sentido regresivo se destaca nada menos que el más saliente, el reemplazo de Cafiero en la Jefatura de Gabinete.

Ha sido designado Juan Manzur, caudillo provincial, “especializado” en encarnizadas reyertas con sus competidores por el manejo partidario en Tucumán. Primero su antecesor, José Alperovich y ahora su vice, Osvaldo Jaldo, han experimentado el estilo despiadado del gobernador.

Parece que el mandatario tucumano es millonario. Por lo menos en su momento fue el ministro de Cristina Kirchner que declaró un patrimonio más elevado. Médico sanitarista, se atribuyen al ex ministro de Salud vínculos estrechos con laboratorios y otros “mercaderes de la salud”, en especial con el empresario del rubro Hugo Sigman.

De todos modos durante su gestión al frente del ministerio respaldó una ley orientada a imponer algunas obligaciones a las empresas de medicina prepaga. Es público que Manzur es un firme objetor de la ley de interrupción voluntaria de embarazo, en línea similar a la que suele cultivarse en el noroeste argentino.

Otro ingreso al gabinete es el de Aníbal Fernández, puesto a cargo del ministerio de Seguridad, Que alguien con responsabilidades sobre “las fuerzas” en el momento del asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki y que emitió declaraciones despectivas acerca de la desaparición de Jorge Julio López mientras insegraba el gabinete nacional, sea nombrado a cargo de esa cartera, resulta muy desagradable, para decirlo de un modo suave.

Aníbal Fernández (@FernandezAnibal) | Twitter

En Agricultura abandona su cargo Luis Basterra, de buen trato con las patronales del agro y lo sustituye Julián Domínguez, que algunos consideran como algo más autónomo de esos intereses. El dirigente bonaerense está muy relacionado con la Iglesia Católica.

En Educación alguien podría encontrar un signo alentador en que un funcionario proveniente de la educación privada, como el ex ministro Nicolás Trotta, deje su lugar al ex rector de una universidad pública, la de Hurlingham. Jaime Perczik, que era hasta el momento secretario de Políticas Universitarias.

Daniel Filmus, siempre a caballo entre su rol de dirigente político y el de funcionario “técnico” con experiencia en institutos de investigación y organismos internacionales, va a Ciencia y Tecnología.

El resto de los ministros siguen, tanto los considerados “albertistas” como Gabriel Katopodis (Obras Públicas), Juan Zabaleta (Desarrollo Social) y Carla Vizzotti (Salud), entre otros, como “kirchneristas puros”: Juan Cabandié (Medio Ambiente) Jorge Ferraresi (Vivienda y Hábitat, Tristán Bauer (Cultura) y el más importante, el ya mencionado ministro del Interior.

Del conjunto de funcionarios con dependencia directa de Presidencia y estrecha confianza del jefe de Estado, sólo se corrió a  Juan Pablo Biondi, secretario de Comunicación que fue objeto de la iracundia de la vicepresidenta en la carta del pasado jueves.

¿Cómo quedará todo?

Se abre a partir de hoy el juego de las expectativas respecto a cuán debilitado queda el presidente Alberto Fernández y en qué medida se consolida el “predominio invertido” de la segunda figura del diseño institucional argentino sobre la primera. Es demasiado temprano para aventurar conclusiones, si bien los medios hierven en especulaciones que dan poco menos que como “liquidado” al primer magistrado.

Habrá que ver de qué modo se desarrolla la nueva etapa de la gestión, a la que se supone obligada a un trabajo febril para  revertir o, con más probabilidad, atenuar el descalabro electoral del pasado domingo. Todo indica que el sentido de la reorientación en marcha no planteará inquietudes muy agudas para los dueños del capital y otros poderes permanentes.

Daniel Campione.

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