“La noche de los tubos” y la cuestión de clase en el terrorismo de Estado

“La noche de los tubos” y la cuestión de clase en el terrorismo de Estado

25Sep21 0 Por Damián Ravenna

Se denominó “la noche de los tubos” al secuestro y desaparición forzada de los obreros de la Fábrica Siderca  en la localidad de Campana el día 22 de septiembre de 1976, los trabajadores secuestrados  fueron: Alberto Bedia, Raúl Moreno, Armando Culzoni y Manuel Martínez.

Al igual que muchas otras empresas, Siderca  hizo “inteligencia” para marcar a los obreros que dentro de la fábrica intentaban organizarse, lo que provoco que más de cincuenta trabajadores de la empresa fueran desaparecidos por los grupos de tareas.

Es de fundamental importancia compartir, para el ejercicio de la memoria histórica, que el terrorismo de Estado en la Argentina, como se viene analizando desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires (APDH ZONA NORTE), tiene un fuerte contenido de clase. Ya que buscó instaurar un modelo económico dentro de la égida del capital -el neoliberalismo- que por sus características de acumulación requiere del ataque y exterminio de gran parte de la clase trabajadora.

Es desde esta comprensión que podemos recordar el testimonio de Roberto Perdía en el segundo día del juicio de lesa humanidad “contraofensiva montonera” . Allí dijo “el 67% de los desaparecidos eran trabajadores, de ahí la mitad eran obreros industriales”. Y recordar el uso probatorio que hizo la fiscal Gabriela Sosti en su alegato en la  “megacausa Campo de Mayo”, acerca del cierre de 20 mil fábricas durante la dictadura.

Debe resaltarse que hay un uso conservador en el discurso y las formas de nombrar a quienes participaron del terrorismo de Estado. Es cuando se hace referencia a  una “pata civil”, o a sectores económicos o empresariales como “cómplices”. En realidad se busca ocultar y borrar que no son cómplices sino artífices. Ello forma parte de una interpretación sobre la historia que no permite perfilar una mirada de clase sobre los significados de esta presencia en el  Estado genocida.

 Esa mirada histórica no permite desarrollar  y profundizar un análisis desde los sectores subalternos, que lleve a comprender y ahondar en esas presencias dentro del aparato de poder del terrorismo de Estado. Más bien sostenemos como hipótesis que estas formas de nombrarlos retrata una perspectiva desde y para las clases dominantes, integrada a sus formas de coerción sobre la memoria histórica.  

La intención implícita al nombrar como “cómplices” a la “pata civil” o a los empresarios y civiles , es que no se pueda fundamentar que fue un bloque social e histórico el que buscó instaurar una nueva etapa del capital. Debemos tener claro que el bloque capitalista necesitaba ir en contra del movimiento obrero, ya que desde este bloque social se cuestionaba y combatía de raíz al modelo civilizatorio capitalista.  

El fundamento económico del terrorismo de Estado es el de adaptar la sociedad al capitalismo contemporáneo neoliberal, de manera que atentó contra el mundo del trabajo, sus derechos conquistados, y sobre todo contra su tesitura revolucionaria. Para ello el terrorismo de Estado buscó imponer un modelo económico-social y con ello fomentó una transformación en la superestructura ideológica de las clases dominantes y en el Estado. Para que se irradiara en todo el tejido social, de ahí que requirió de un genocidio que obró sobre la clase trabajadora.

 Es de fundamental importancia establecer que las empresas y fábricas denunciaron a sus obreros combativos no como una colaboración, sino que ello formó parte planificada de la sistematización y ejecución del genocidio por parte de las clases dominantes.  

“La noche de los tubos” es una prueba clara de las necesidades genocidas del capital y sus representantes. Es por ello que es necesario profundizar desde los sectores subalternos, en una mirada que nos pertenezca. Hacer nuestra historia para que la potencia de nuestra lucha y sus continuidades sean un cimiento de emancipación.

En base a esta forma de  analizar el terrorismo de Estado queda claro que no hay complicidad como tal, sí una planificación de la represión. De ahí su masividad y sistematicidad en contra de la clase trabajadora. 

Damián Ravenna

Presidente

Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires

APDH ZONA NORTE

Imagen principal: Primero de Mayo. Mural de Ricardo Carpani (1964)

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