Platita, ajuste y un escenario electoral incierto

Platita, ajuste y un escenario electoral incierto

29Sep21 0 Por Damián Fau

La semana pasada trascendió una cita que realizó el ex ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires y ahora candidato a diputado Daniel Gollán. Esta cita hacía referencia a lo que habría respondido una mujer de un barrio humilde de porque no fue a votar. La mujer habría indicado que “estamos mal”, y que “con un poco más de platita en el bolsillo, la foto de Olivos no molestaba tanto”.

El revuelo se armó porque varios medios (Clarín, Ámbito, TN, entre otros) salieron a criticar los dichos de Gollán. Utilizando el recorte, ponían en palabras del ex ministro la cita de la mujer. Algunos medios, como C5N salieron a cuestionar a la “oposición mediática”, arguyendo que se utilizaba maliciosamente, lo que Gollan había citado. En el programa Cannibales, de emisión del domingo por la noche, conducido por Julián Guarino, emitido por el canal de televisión referido, se le dio bastante tiempo a este tema. Sin embargo, la pregunta que sería interesante hacerle a los periodistas que defendían al ex ministro, es por qué Gollán reprodujo lo que decía la señora. Básicamente, porque había algo de lo que se expresaba al citar, que se consideraba verdadero. Efectivamente, solamente con quitarle la autoría de lo dicho no resuelve el problema de fondo. Esencialmente, porque lo que se intenta es dar una explicación a por que la derrota del Frente de Todos, del domingo 12 de septiembre en las elecciones PASO.

Si lo que molesta es la descontextualización que realizan algunos medios masivos de (in)comunicación, estamos de acuerdo. Ahora., la cita fue realizada porque para quien la enuncia tiene alguna relevancia. De hecho, el principal discurso que viene dando el gobierno y la militancia es que “falta plata en la calle”, “la gente no le alcanza con lo que hicimos y hay que redistribuir”, “hay que poner plata en el bolsillo de la gente”. Entre esas respuestas, y la cita de la señora ¿cuál sería la diferencia?

Sigámonos haciendo preguntas, ¿acaso era necesario que el resultado electoral para el Frente de Todos sea tan malo para que se dieran cuenta del empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de los argentinos y argentinas? Creo que suena a excusa. Que la realidad que les fue “evidenciada” en realidad era sabida, pero se creía que con la contención social de las organizaciones territoriales, y con un discurso amenazante de que vuelve el macrismo todo se resolvía. Pero efectivamente no fue así. En el mismo programa mencionado, Cannibales, el “Pitu” Salvatierra (personaje que logró visibilidad pública en los sucesos del Parque Indoamericano) decía en plena cámara que efectivamente, quienes habían logrado contener la crisis social eran las organizaciones barriales.

La principal explicación que viene realizando toda la plana oficial es que “la gente está mal y nos lo hizo saber”. De hecho, tuvo que intervenir la ex presidenta CFK, con una carta en medio de la interna a cielo abierto que expresó el equipo de conducción del FdT, para utilizar una palabra que hasta ese momento nadie quería reconocer: ajuste. Cristina Fernández señalaba lo que en la calle se palpaba cotidianamente, que el gobierno venía desarrollando una política de administración del ajuste, dado su objetivo principal de acordar con el FMI, que implicaba mayores penurias para la población más pobres. Es la propia CFK quien señala con números concretos que se estaban ahorrando dinero del presupuesto, subejecutando partidas en diferentes áreas, para lograr un déficit menor ¡¡del que habían planificado!! El Ministro de Hacienda Martín Guzmán tuvo que salir a discutir con la propia presidenta argumentando mediante variables macroeconómicas que en realidad no hubo ajuste. Vano intento…

De acuerdo al diagnóstico se esbozan las posibles soluciones. Nuevamente, las principales figuras del oficialismo enuncian una explicación, y que la militancia reproduce, de que para revertir el resultado en noviembre hay que largar guita. Seguramente serán las medidas que tomen, pero habrá que ver si alcanzan. Más allá de la realidad de aumento de pobreza, pueden entrar en juego diferentes variables a la hora en que la gente decide su voto. El mecanismo de pensar que hay que contentar con algunos recursos, suena a limitado, o pensamiento mecanicista, como si el público electoral actuara cuáles perros de Pavlov, mediante el estímulo-respuesta. 

Más allá de esto, la batería de medidas que ha lanzado el gobierno nacional parece sonar a migajas. Se aumentó el salario mínimo vital y móvil a $ 33.000, cuando la canasta básica está por encima de los $ 60.000. Se ha aumentado el piso del impuesto a las ganancias a $ 175.000. Eliminación de las retenciones a la exportación de servicios producidos en el país para generar puestos de trabajo de calidad. Se proyecta la elaboración de un DNU para implementar una jubilación anticipada. El reconocimiento de empleadas domésticas mediante el pago del 50 % del salario por parte del Estado. La necesidad de relanzar de manera ofensiva la campaña del gobierno puede tener un golpe de efecto, pero en términos de profundidad, no parece cambiar ningún rumbo.

Sin embargo, cabe preguntarse varias cosas más. ¿Podemos afirmar fehacientemente que el ausentismo es voto exclusivamente peronista? ¿O al menos de gente dispuesta a votar al peronismo? Una nota de Alejandra Dandan, publicada en el Cohete a la Luna del 26 de septiembre (https://www.elcohetealaluna.com/el-desenganche/), muestra un estudio del ausentismo o el no voto en los barrios más pobres del conurbano bonaerense. Las razones que allí se enuncian no se anclan exclusivamente en lo económico. Pero además, muestran que la modificación en el patrón de voto del electorado es más cambiante de lo que parece. La fidelidad hacia los grandes partidos del sistema, principalmente el peronismo, siguen siendo altas, pero en descenso. Algunos preanuncian una leve ruptura entre la base social del peronismo y su representación política tradicional. Estos elementos pueden contribuir a reflexionar no sólo, en la respuesta errada que el gobierno puede estar intentando para revertir el resultado en noviembre, sino que además, una tendencia que puede contribuir a modificar el panorama político hacia el futuro.

En definitiva, análisis esquemático del oficialismo sobre la derrota, respuestas limitadas desde lo económico, y un aumento en la incertidumbre en las afinidades electorales que parece indicar que el escenario de noviembre puede ser incierto. El panorama puede arrojar distintas posibilidades que van desde una leve recuperación del peronismo, sobre todo en la Provincia de Buenos Aires, una repetición de los resultados de las PASO, o incluso, un resultado peor y aún más demoledor en favor de Juntos. Aún quedan varias semanas hasta las elecciones generales, y la política en Argentina no deja de sorprender. Nada está dicho, pero hay que estar atentos a los signos de la realidad, más que a las explicaciones complacientes.

Damián Fau

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