Más malo que echar a una enfermera

Más malo que echar a una enfermera

30Sep21 0 Por Alfredo Grande

El Gobierno de la Ciudad de Buenos despide a través de la Resolución 871-GCABA masivamente a trabajadores de enfermería.

Jefe bien, pretencioso y engrupido, Que tenés berretín de gobernar, Jefe bien que llevás dos apellidos Y rifás la costanera para embolsar. Pro hambrún que la vas de distinguido, siempre hablás de la buena vecindad, Mientras el pobre, pa’ganarse el puchero, todos los días sale a cartonear.

Desconozco si la Tita Merello viviera sería montonera. Pero no me cuesta mucho imaginarla cantando en la calle Uspallata, sede del palacio del gobierno nacional, este tango. Claro que no es un niño bien. Es un Adulto Mal. Con la lógica de la guerra el Jefe Mal echa a la carne de cañón. Me refiero a los que siguen vivos, porque más de 30 murieron porque así gastó el sistema covid en chimango. El enemigo invisible podrá ser un virus en la jerga canallesca de la soldadesca disfrazada de funcionarios de la democracia. Pero el enemigo visible está ahí, firmando resoluciones que son condenas de muerte. O sea: menos riesgo de contagio, menos riesgo de muertes, menos terapia intensiva, menos respiradores artificiales. Entonces: ¡¡¡fuera!!! 

El personal de salud, y en especial el personal de enfermería, mis colegas, fueron son y serán la reserva sanitaria de la nación. No los funcionarios que funcionan para organizar vacunatorios VIP, comprar vacunas acá y allá como si fueran ofertas de un “black Friday”, desestimar marcas y luego comprar las mismas marcas casi un año después. Hay que ser Adulto Mal para dejar sin trabajo a las y a los que trabajaron para que sus verdugos sigan vivos. El personal de enfermería, no solamente, pero principalmente, son ciudadanos ilustres de esta ciudad de los malos aires. Y de tantos otras. Y la pútrida vecindad que cantaba el himno y luego perseguía e incluso apedreaba a enfermeras y enfermeros cuando entraban a sus departamentos luego de horas y días de trabajos forzados.

Pasaron las Paso, llegan las elecciones, se levantan las prohibiciones, el virus del Covid da tregua hasta que termine el recuento de votos y entonces: ¡¡¡fuera!!!. Cuando sean necesarios nuevamente serán contratados por funcionarios basura con contratos basura. Los Estados como garantes reales y simbólicos del trabajo ilegal. Que no pocas ni pocos siguen llamando “en negro”.  ¿Qué pasa Adultos Mal que está lleno de basuras el gobierno de la ciudad, el gobierno nacional, los gobiernos provinciales? Seguro que el Adulto Mal se podrá mirar en el espejo del Adulto Peor. El actual Jefe del Presidente que gerenció la salud y eso lo hizo mega billonario. Y las enfermeras y enfermeros en la trinchera sanitaria de cada cama, de cada unidad de cuidados intensivos, solo merecen una cesantía y un regreso sin gloria. Las tramas del poder son nauseabundas y algo podrido huele no solo en Dinamarca. Como secuela del covid algunos pierden el olfato. Benditos sean. Podrán vivir cerca de la cuenca del rio Matanza alucinando que están en Nordelta, son carpinchos. Pero nuestro Adulto Mal, que parafraseando a la Tita ni la biaba de gomina se podrá dar, merece que tramemos, entramemos, y sigamos entramando una biaba inolvidable. Y que cuando llegue a la guardia de un hospital de la porteñía, la enfermera de turno le pregunte: ¿firma la planta permanente o se desangra? Única opción para el Adulto Mal que es más malo que echar a una enfermera.

Alfredo Grande

Imagen El Cuid De La Cuestión

Compartí esta entrada en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter