Corte Suprema: nuevo presidente y renuncia de la única ministra

Corte Suprema: nuevo presidente y renuncia de la única ministra

15Oct21 0 Por Liliana Costante

La secuencia de esos dos hechos conocidos, exhiben la crítica situación política dentro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación  y hacia fuera de ésta en su relación con los demás tribunales, con los otros poderes instituidos y con los que detentan el poder económico real o se benefician de él.

La punta del iceberg

Dos hechos dentro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), a finales del pasado mes de septiembre, motivan el desarrollo de esta nota: 1) la elección de un/a ministrx para ejercer la presidencia del órgano, atento al vencimiento del término de tres años de duración del cargo (art. 79 del Reglamento para la Justicia Nacional) que venía siendo ejercido por el ministro Carlos Rosenkrantz, y 2) la renuncia a su cargo -fechada el 30/09/21 de la ministra Elena Highton de Nolasco, con efectos a partir del 1°/11 de este año.

Lo informado importa la existencia de otros tantos hechos previos y concomitantes de distintos niveles de fuerza -tanto al interior de la Corte como hacia dentro de ella- que han, indefectiblemente, funcionado como eslabones de esa cadena causal. Lo que vemos permite inferir la profundidad y el nivel de desplazamiento de la crisis política que exhiben las cabezas del Poder Judicial y del Ejecutivo nacional. No es sólo “una” crisis ni es “la” crisis. No está circunscripta a la CSJN como cabeza del Poder Judicial sino que en aquélla se manifiesta. Esta vez se hizo pública.

Secuencia: de cómo el ministro Rosatti llegó a ser el nuevo presidente del alto tribunal.

El presidente saliente Rosenkrantz apoyó la moción que habría propuesto el ministro Juan Carlos Maqueda: Rosatti como nuevo presidente desde el 1°/10/2021 hasta el 30/09/2024, con Rosenkrantz como vice. La reunión virtual para el Acuerdo se fijó después de varios cambios de agenda.

El ministro Ricardo Lorenzetti se excusó ante sus pares con el argumento de que a esa hora y fecha tenía un compromiso agendado, por lo que la ministra Higton solicitó una prórroga del acuerdo, que no fue concedida. Highton se retiró del Acuerdo. La designación de las autoridades de la Corte debe alcanzar la mayoría de los miembros del cuerpo.

Ausentes Lorenzetti y Highton, los que quedaban consideraron que alcanzaban de todos modos la mayoría de tres votos sobre cinco miembrxs. Los tres votos fueron los de Maqueda, Rosenkrantz y del propio Rosatti, quienes eligieron el nuevo titular de la CSJN y a su vice, que resultaron ser Rosatti y Rosenkrantz. Las nuevas autoridades de la Corte que votaron a sí mismos.

Son los mismos abogados a los que el entonces presidente Mauricio Macri pretendió designar como miembros de la CSJN a través de un decreto presidencial, siendo que el art. 99, inc. 4° CN señala que el Presidente “Nombra los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado por dos tercios de sus miembros presentes, en sesión pública, convocada al efecto” (el plural en masculino, del texto). La presión social contra la pretensión de Macri de designar jueces para la Corte por decreto, coadyuvó fuertemente a que diera marcha atrás con el “error” y lo saneara con el envío de los pliegos al Legislativo.

 Éste convalidó la propuesta. No obstante, para muchxs quedó vivo el desprestigio de esos dos abogados que no rechazaron su pretendida designación como ministros de la Corte por un procedimiento inconstitucional. A aquel desprestigio se le sumó el de esa especie de “golpe” liderado por “Pepín” Rodríguez Simón para colocar a Rosenkrantz como presidente del Tribunal.

 Logrado el cometido, la revisión de fallos de la CSJN muestran que Rosenkrantz se excusó en todas las causas que tienen alguna relación con el macrismo o con las empresas para las que trabajó como abogado. Desde que asumió la presidencia de la Corte el 1° de octubre de 2018, las facultades del cargo le fueron “vaciadas” por sus propios colegas.

Viene siendo notorio el deficitario funcionamiento del órgano que refleja las tensiones e intereses en los que la CSJN juega -como colectivo e individualmente- en carácter de único poder político no representativo de la directa voluntad popular. Y cuyos miembrxs cuentan con beneficios excéntricos como son la intangibilidad de sus sueldos (exención del impuesto a las ganancias) o la aplicación a su favor del llamada “principio de inamovilidad en sus cargos” reñidos con la construcción de una sociedad democrática de base igualitaria.

De cómo llega la ministra Highton a la renuncia a su cargo sin fundamentarla.

Es imaginable que lo acontecido en el referido Acuerdo funcionó como la gota que derrama el agua del vaso. No obstante, la carta que Highton le dirigió al presidente dando cuenta de su renuncia, no expone motivo alguno. De un trabajo en el que investigué la historiografía de renuncias habidas de miembros de la Corte desde 1955 hasta el presente, traigo a este artículo los siguientes datos relacionados con la aquí mencionada.

Renunció Highton y abre vacante difícil
Elena Highton. Ministra renunciante de la CSJN

A saber: la ministra Highton logró con un Amparo extender su permanencia en el cargo por sobre el límite de edad fijado por el art. 99 CN el que, en su inc. 4, dice que a los 75 años los ministros de la Corte, para continuar en el cargo, necesitarán “un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo”. “Todos los  nombramientos de magistrados cuya edad sea la indicada o mayor se harán por 5 años, y podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite” (texto incorporado en la reforma de 1994). ¿Por qué la ministra Higton fue a los tribunales para que le permitieran continuar en el cargo si podía ser nombrada nuevamente con Acuerdo del Senado por un mínimo de cinco años?

Porque se aferró a lo que dijo la Corte -o sea, ellxs mismxs- cuando les llegó el expediente “Fayt, Carlos Santiago c/Estado Nacional s/proceso de conocimiento” correspondiente a la acción judicial interpuesta por el entonces ministro Fayt para lograr que se declarara la inconstitucionalidad de la citada norma -lo que, la Corte hizo, declarando la nulidad del inc. 4 del art. 99 CN en razón a quela Ley 24.309 -que declaró la necesidad de una reforma constitucional- indicó qué artículos de la Constitución histórica podían ser objeto de modificación. Y el art. 86 inc. 5 de aquélla (que era el de Atribuciones del Poder Ejecutivo en cuanto a nombrar magistrados) no estaba entre los que quedaba permitido reformar. La causa y efectos de esa “ley cerrojo” convocan a debatir si la Asamblea Constituyente convocada para una reforma constitucional es soberana o no lo es, para cumplir su objeto. Tema vigente si los hay, que será motivo de otra nota. 

La elección del presidente de la CSJN reviste importancia pues integra la línea de sucesión presidencial en caso de acefalía y es quien preside la Cámara de Senadores en los casos en que la Cámara de Diputados formule acusación en juicio político a quien ejerza la presidencia de la República.

La manera en que quedaron designadas las nuevas autoridades de la Corte muestra un desparpajo impúdico como criterio institucional, al estilo de aquel tango que advertía “si la vergüenza se pierde, nunca se vuelve a encontrar”.  El máximo tribunal acaba de maximizar la tensión interna del cuerpo y la renuncia de Highton abre las puertas a un escenario que se perfila de mayor complejidad.

El presidente Fernández debe proponer una candidata que llegue a tener acuerdo del Senado, lo que no parece cosa sencilla según el esfuerzo -hasta ahora infructuoso- de lograr la designación de su candidato Daniel Rafecas para el cargo de Procurador General. Eso mientras afronta el entuerto interno de la divisoria de aguas en la que se mostró CFK al recibir el oficialismo el fuerte revés en las PASO -divisoria de aguas que no lo fue tanto: el ministro de economía quedó afirmado-.

Son puntas en las que se expresa o asoma el conflicto cuando las mediaciones institucionales no logran taparlo ni, mucho menos, superarlo. Los dos hechos referidos al inicio de esta nota funcionan dentro del mecanismo de poder en estas relaciones intraórgano e interórganos, siempre en tensión y a las que los operadores de los grandes conglomerados del capital concentrado no son ajenos.

Antes bien, son partícipes del botín de guerra del triunfador y también de lo que queda de los lesionados en dicho territorio de contienda. En el que ya revolotean aspiraciones que luego mutan en forcejeos, componendas y más mediaciones entre personas y sectores con desproporcionada desigualdad en el nivel de llegada a quienes decidirán quién integre la Corte Suprema, que ahora quedó con sólo cuatro miembros varones.

Liliana Costante

Foto principal noticiasdel6.com

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