La insoportable pesadez de la educación instrumental

La insoportable pesadez de la educación instrumental

16Oct21 0 Por Darío Balvidares

Hace unos días, en conferencia de prensa, Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en modo marketing electoral, armó todo su monólogo acentuando su “preocupación” por la educación en sintonía con su candidata, la exgobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Pero la preocupación del jefe no parte de las continuas bajas presupuestarias que sus políticas que llevan 6 años, sumados a los 8 años que estuvo su antecesor, Mauricio Macri, causaron en el sistema, en general y en infraestructura, en particular.

Es más, ni siquiera habla con los involucrados, el conjunto de la docencia, para debatir las cuestiones de coyuntura relacionadas con la salida de la pandemia. Simplemente su política se limita a la toma de decisiones unilaterales que rediseñan el escenario del futuro inmediato en la actividad educativa.

Todo parte de consignas vaciadas de contenido tales como “prioridad educación”, mientras miles de niñes tienen el problema histórico de la falta de vacantes. Lo que entra en contradicción con el anuncio de extender a 192 días de clase efectiva el calendario escolar, que con arrojo “independentista”, el jefe decidió, fuera del marco del Consejo Federal de Educación (CFE).

Lo que muestra a las claras, que no es la educación lo que le interesa, puesto que de ser así, sabría que no son decisiones unilaterales, tomadas por oportunismo político, sino que se deben tomar en el marco del CFE.

Tanto Larreta como su ministra y discípula en la fundación Sophia, Soledad Acuña, parecen desconocer el artículo 69 del Estatuto del docente, que dice respecto de la cuestión específica sobre los días de licencia ordinaria, tanto en el articulado como en la reglamentación que: “…El término de la licencia será de TREINTA (30) días hábiles durante el receso escolar más prolongado (…) Todo el personal docente hará uso de esta licencia a partir del primer día hábil de enero. Los términos de esta licencia se computarán por días hábiles calendario para todo el personal, aun para aquellos cuya prestación de servicio se realice por horas de clase o en días discontinuos”. (síntesis del art. 69)

De acuerdo con la vigencia del estatuto, el conjunto de la docencia debe volver a la actividad el 16 de febrero de 2022 y no el 7 como se le ocurrió al jefe y a su discípula, Soledad Acuña.

El jefe y su discípula o desconocen la norma que regula el trabajo docente, o como es su costumbre, pretenden alterar el estatuto que otorga derechos a les trabajadores para imponer sus propias reglas, como agregar esos 12 días más al calendario escolar de manera de llevarlo a 192, contra lo que fija el calendario oficial, que son 180.

Por otra parte, en su alocución, manifestó que el ciclo lectivo 2022 comenzará con jornadas extendidas para 6° y 7° grados y clases extras los sábados para recuperar contenidos “con un total de 10 horas más por semana obligatorias“, dijo el jefe, además de destacar que se implementará una plataforma digital para que les estudiantes, durante las horas libres “aprovechen al máximo las horas de clases, con actividades sincrónicas” para lo que se establecerá un programa que capacitará a 2600 preceptores, con el fin de brindarles a los alumnos “herramientas útiles para detectar rápidamente posibles problemas de aprendizaje”. A lo que se agrega que para recuperar contenidos se implementarán “escuelas de verano e invierno” para “intensificar los contenidos priorizados“, concluye.

Hasta aquí los principales puntos que el jefe de gobierno destacó en su “preocupación” por su desfinanciada educación pública.

Ahora bien, más allá de las posibles confrontaciones con el gremio que intenta instalar el jefe con sus decisiones autoritarias sobre cuántos días de clase debe tener el año lectivo, o el arrebato de cuándo se deben presentar les docentes para iniciar la actividad, es importante señalar otras declaraciones que la candidata, también discípula del jefe en la misma fundación, María Eugenia Vidal, antes del debate televisivo, en las que refirió, según la agencia Télam, que: “No podemos darnos el lujo de descuidar la educación. Queremos que los chicos que perdieron contacto con la escuela recuperen esas clases, incluir por ley a las familias en el debate educativo e implementar la evaluación educativa nacional obligatoria. Proponemos llevar al Congreso medidas para que (los jóvenes) tengan prácticas profesionales, oferta laboral, monotributo gratuito por un año y lo que haga falta para acompañarlos”.

Que la exgobernadora de la provincia de Buenos Aires, diga que “no podemos darnos el lujo de descuidar la educación” es de un cinismo aterrador, porque es la misma persona que cerró escuelas en la zona del Delta; la misma que es responsable de no invertir en infraestructura y mantenimiento y que pagaron con su vida Sandra y Rubén en la Escuela 49 de Moreno; la misma  para la que no es auspicioso abrir universidades en localidades en la que “los pobres no llegan”; solo esa expresión manifiesta lo que la egresada de la UCA supone de la educación y sobre todo, queda claro que la educación pública para todo el “equipo” es un gasto.

Con  la misma falsedad esboza su preocupación por “los chicos que perdieron contacto con la escuela recuperen esas clases”. Nada puede sorprender de la hipocresía que suda la candidata que nada dice de que el propio gobierno de la Ciudad no hizo ninguna inversión en conectividad, ni en equipos (que, además, los discontinuó), tampoco las escuelas que faltan para cubrir las 20.000 vacantes.

No explica la candidata qué es “incluir por ley a las familias en el debate educativo”, aunque de acuerdo con su mirada, seguramente ese sería el puntapié inicial para una saga de charterización del sistema.

Ya sabemos, cuando hablan de “los jóvenes y las prácticas profesionales”, que podemos traducir como trabajo no registrado para que los empresarios no tengan gastos. Ya lo conocimos con los “pasantes” en Mc Donald’s. A eso llama Vidal “oferta laboral”, incluso inscribir jóvenes como monotributistas de manera que no se puedan contar entre la fila de desocupados, la mejor estrategia de precarización que solapa la desocupación con el manto del emprendedurismo.

Entre las propuestas de campaña de Vidal y las decisiones, vía conferencia de prensa, del jefe de gobierno, lo que emerge es más ajuste, más mercado, mas instrucción, menos educación y pedagogía social cero.

Para muestra sobra una plataforma virtual para las “horas libres” y los preceptores tomando el lugar de los tutores. Una buena jugada de mercado.

¿Desaparecerán las horas de tutoría a cargo de profesores y por el mismo salario se traslada la función a la figura del preceptor reconvertido?

¿Y cuando no se pueda cubrir un cargo de alguna asignatura, la plataforma virtual suple los contenidos y el preceptor reconvertido al profesor? ¿Y qué contenidos? ¿Los enlatados en las plataformas como los de la Fundación Varkey con quien tienen convenio? Tal vez sea para “Enseña por Argentina”, la otra fundación a la que se le paga con fondos públicos que deberían estar en las escuelas.

Porque para pagar a las fundaciones siempre tienen recursos, para tercerizar la educación siempre tienen recursos. Para nombrar funcionarios de esas fundaciones  en el ministerio, también tienen recursos.

Para los convenios con las universidades privadas, también tienen recursos, como la elitista Universidad de San Andrés, entre otras.

Pero no hay recursos, ni para conectividad, ni para hacer escuelas, ni para contratar más docentes, ni para sostener la pareja pedagógica, ni para salarios iniciales por encima de la canasta básica, entre otras tantas propuestas para fortalecer el sistema.

La educación instrumental, la educación por resultados, la educación de las evaluaciones estandarizadas, de plataformas virtuales son las portadoras de la pedagogía del sometimiento.

Darío Balvidares

Imagen destacada: Sonido Gremial

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