17 de octubre: la rebelión inesperada

17 de octubre: la rebelión inesperada

17Oct21 0 Por Guillermo Cieza

El 17 de octubre de 1945 no fue organizado por Perón, ni por Evita, ni por la CGT. Fue una gigantesca rebelión obrera que se movilizó en defensa propia.



En las primeras horas de la madrugada del 17 de octubre de 1945, el Comité Confederal de la CGT culminaba una reunión iniciada el dia anterior, en la cual definió realizar un paro general para el día 18. Había dudas entre la dirigencia que se expresaron en la votación, donde la moción del paro se impuso por un voto. Se dirigieron a la casa de Gobierno para comunicar la decisión mientras les llegaban rumores de que la agitación había crecido y en algunas fábricas los trabajadores habían abandonado sus tareas. Al salir de la Casa de Gobierno ya había algunos centenares de trabajadores manifestándose en contra de la decisión del gobierno de encarcelar a Perón y otros tantos se habían acercado al hospital militar, a donde había sido llevado para realizar unos estudios. Tres días antes, Perón, detenido en la Isla Martin García le escribía a su novia Evita Duarte:


Mi tesoro adorado:
…Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro; En cuanto salga nos casaremos y nos iremos a vivir a cualquier parte. Por correo te escribo y te mando una carta para entregar a Mercante. Esta te la mando con un muchacho, porque es posible que me intercepten la correspondencia.
De casa me trasladaron a Martín García, y aquí estoy no se por qué y sin que me hayan dicho nada. ¿Qué me decís de Farrell y de Avalos?. Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida.
…Te encargo que le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos a Chubut los dos…


Pero : ¿quién organizó el 17 de octubre?
Tampoco fue Evita. En la carta que Perón le envía a Mercante da cuenta de su situación en ese momento:


“Con todo, estoy contento de no haber hecho matar un solo hombre por mí y de haber evitado toda violencia. Ahora, he perdido toda posibilidad de seguir evitándolo y tengo mis grandes temores que se produzca allí algo grave… Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo”.


El 17 de octubre fue una rebelión obrera que surgió desde las fabricas de la zona Sur del gran Buenos Aires, desde Berisso hasta Avellaneda, impulsada por el activismo sindical de base.
Resulta muy interesante el testimonio de Aníbal Clemente Villaflor, dirigente obrero de procedencia anarco sindicalista, que entrevistado por Rafael Cullen, comentó: “Nosotros eramos gremios autónomos organizados por fuera de la CGT. Organizamos el Comité de Unidad Sindical (CUS) de la provincia de Buenos Aires… Cuando metieron preso a Perón yo estaba en la Secretaría de Trabajo. Apareció una señorita toda asustada, dijo que habían metido preso al coronel Perón, que había que irse porque la cosa estaba peligrosa. Me fui para el local del sindicato (yo vivía en una pieza atrás), ella me dijo que los muchachos dijeron que era peligroso tener el local abierto. Lo cerraron y se fueron. Hasta los cuadros de Perón y Mercante habían descolgado. Uno que estuvo siempre en las reuniones del CUS apareció disfrazado de mujer. (Ríe). Cuando pudimos juntar a algunos hicimos una reunión y redactamos un manifiesto: pedíamos la libertad de Perón y proponíamos un paro por tiempo indeterminado. Hicimos creo que cien mil volantes. Cipriano Reyes se llevó como veinte mil y nunca los pagó (…) eso no se hace. Se compraron con dinero de los compañeros, no del sindicato. (…) En el CUS estaban los secretarios generales de los frigoríficos de Avellaneda (La Negra, Wilson, Anglo). Nosotros teníamos nuestra propia organización y la manejábamos nosotros. Queríamos luchar con otros pero no íbamos a depender de uno que apareció ese día. Imprimimos el manifiesto y lo repartimos por todas las fábricas de la zona y hablamos con los compañeros del paro que proponíamos. Dos o tres días antes fuimos a ver a los de la CGT, le daban vueltas, muchas ganas de sacar el paro no tenían. Decían que había que esperar, que las conquistas estaban garantizadas, que había que citar al Comité Confederal. Mientras tanto negociaban con Avalos“.
Villlaflor también aclara el por qué de su identificación con Perón: “Perón en dos años le había dado al obrero todo por lo que veníamos peleando y perdiendo desde muy atrás (…) Además de lo conseguido era el respeto que empezaba a haber lo que a mucha gente la cambió (…) No hay que olvidarse cómo estaba el pueblo cuando llegó el peronismo. Yo empecé a trabajar en la Papini (fábrica de vidrio de Avellaneda), si no hacías la cantidad de trabajo que te exigía el capataz recibías una paliza…las veces que habré vuelto todo golpeado a mi casa”…. “Había gente con dudas y con miedo después que meten preso a Perón cuando le hablabas de un paro hasta el final. Pero les decías que era para que saliera Perón en libertad porque si no se acababa todo lo que se estaba consiguiendo y se acababa la discusión. Por Perón paraban todos “.
Ramón Tejada, que participó en la reunión de la CGT como delegado de los ferroviarios, afirmó en aquel debate: “Por mucho que demos vuelta al asunto, si hemos de declarar la huelga general, ésta será por la libertad del coronel Perón, porque reclamando su retorno al gobierno estamos defendiendo nuestras conquistas“.
Fueron los trabajadores los que hicieron el 17 de Octubre en defensa propia y como un acto genuino de lucha de clases fue un acto disruptivo y violento: apedrearon el diario El Dia y el Jockey Club, la Agencia de el diario La Prensa, el Banco Comercial, y otros emblemas del poder oligárquico. Mujeres trabajadoras protagonizaron el primer “tetazo”, del que se tenga registro en la Argentina, y sacaron a pasear sus prendas íntimas horrorizando a la oligarquía.

(…) hacíamos flamear sobre palos de escobas, cañas o mástiles improvisados, nuestros corpiños, enaguas y calzones, como banderas (…) nos miraban horrorizadas algunas copetudas que estaban a la orilla de la vereda, los hombres se sacaban el rancho de paja, reían e imaginaban babosos (…)
Raquel, obrera fosforera anarquista, de Parque Patricios (Testimonio brindado a Juan Carlos Cena).

. Fueron las y los trabajadores los que crearon este hecho político que fue uno de los más influyentes del siglo XX.
Después se tejieron otros relatos y la gran rebelión obrera se rebajó al Dia de la Lealtad. Los actos vindicatorios fueron silenciados y se los redujo al episodio de las patas en las fuente de Plaza de Mayo. No faltaron los oficialistas obsecuentes que, coincidiendo con la versión oligárquica, difundieron que en realidad se trató de una gran conspiración organizada por Perón. Y los manipuladores de la historia que afirmaron que las luchas obreras en Argentina se iniciaron en 1945.
Nada fue igual después de ese 17 de octubre de 1945. Setenta años después, como ocurre con todas las buenas historias, la memoria sigue en disputa.

Guillermo Cieza

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