Malas noticias que llegan desde el Norte

Malas noticias que llegan desde el Norte

27Oct21 0 Por Guillermo Cieza

Las informaciones llegadas desde Estados Unidos en los últimos tiempos no son alentadoras para el gobierno nacional. Las ilusiones de que el gobierno de Joe Biden fuera un punto de apoyo externo han empezado a esfumarse.


Con especial ingerencia de quienes representan a Estados Unidos en el Fondo Monetario Internacional, la negociación por el pago de la deuda externa argentina se ha endurecido. No sólo quieren cobrar una deuda odiosa e ilegítima, tampoco quieren hacer concesiones mínimas. El gobierno de Joe Biden le salvó la cabeza a la directora ejecutiva del FMI, Kristalina Georgieva, acusada de ofrecer un presunto trato de favor a China durante su gestión al frente del Banco Mundial, pero ahora impone nuevas condiciones. Entre ellas, entorpecer la negociación con la Argentina.
La sorpresa del Ministro Guzman, frente al cambio de humor del Fondo, parecen confirmar las duras calificaciones que le propinó la diputada oficialista Fernanda Vallejos: “salió del frasco de la UNLP, se fue al frasco de yankilandia y lo trajeron y lo sentaron en el Ministerio de Economía; no tiene la más mínima formación política y evidentemente por sobre todas las cosas, no tiene la más mínima sensibilidad social”. Como correctamente aseguraba la diputada, Guzman hizo los deberes con el Fondo: ajustó las jubilaciones, pisó partidas presupuestarias, no emitió dinero salvo en los primeros meses de la pandemia, redujo salarios de estatales, docentes y trabajadores de la salud pública y en plena emergencia sanitaria consiguió tener equilibrio fiscal . Y el premio que recibió, fueron nuevas presiones y aprietes. Ahora, quejándose como un amante despechado, se acuerda de que buena parte de la deuda con el FMI fue concertada para pagar la campaña electoral a Macri.


El embajador que eligió Joe Biden para la Argentina es el cow-boy tejano, Marc Stanley, que se presenta a sí mismo como “activista político y líder de la comunidad judía estadounidense”. Este nuevo John Wayne, en su versión sionista, no ha desembarcado todavía, pero ya ha a sorprendido con sus provocaciones como calificar a la Argentina como “un hermoso bus turístico al que no le andan las ruedas”, o afirmar que “La deuda con el FMI, de 45 mil millones de dólares, es enorme. El problema, sin embargo, es que es responsabilidad de los líderes argentinos elaborar un plan macro para devolverlos, y aún no lo han hecho”. Para rematar, con ironía: “Dicen que ya pronto viene uno”, refiriendose al plan.
Viene a imponer orden en lo que consideran su patio trasero, proponiendo “dialogar con líderes de todos los niveles del país para lograr que en el hemisferio se honren nuestros ideales”. Es de suponer que si no convence a los líderes de que ” honren los ideales de Estados Unidos”, apelará a algunos correctivos. Sus objetivos son trasparentes: frenar el comercio con China y Rusia y promover el aislamiento de los países en el hemisferio que son considerados enemigos de Estados Unidos: Cuba, Venezuela y Nicaragua.


Para completar las malas noticias, el 22 de octubre se reunieron en Washington la Subsecretaria de Estado Wendy Sherman con el Secretario de Asuntos Estratégicos de la República Argentina Gustavo Béliz, para dialogar sobre: “los objetivos compartidos para la democracia en el Hemisferio, el tratamiento de la crisis climática, el fortalecimiento de la colaboración en materia de Seguridad Regional y la cooperación nuclear civil”. En otras palabras, la reunión fue para que el Imperio diera las pautas que deben cumplir los países que quieran subordinarse a sus iniciativas regionales.


La derecha argentina festeja las noticias que llegan desde el Norte, mientras nuestro Presidente parece un poco deprimido. No es para menos. Como bien diría Alberto: En los tiempos de Bob Dylan, Estados Unidos era otra cosa, ¡Ahora ya no se puede confiar ni en Joe Biden!


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