Racismo y educación superior

Racismo y educación superior

28Oct21 0 Por Sandra Hoyos - Beatriz Alor Rojas - Marcelo Ochoa

Las universidades deben transformarse en espacios para descolonizar el saber y detener la reproducción del racismo estructural en nuestro presente.

En el marco de las actividades antirracistas propuestas por el Colectivo Identidad Marrón se realizará el Conversatorio virtual: Octubre Marrón. Educación Superior y Racismo en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), hoy, jueves 28 de octubre a las 18.30hs. Se trata de una actividad por el mes de la resistencia y reivindicación de las identidades ancestrales y originarias que el proceso de colonización iniciado hace 529 años se propuso aniquilar y cuyos efectos persisten en nuestro presente.

El objetivo de este encuentro es visibilizar y poner en discusión las distintas formas que toma el racismo estructural en el ámbito de la educación superior y cómo estas prácticas se reproducen y naturalizan, afectando y colocando en una situación desventajosa e inequitativa a una buena parte de su estudiantado. Entendemos que es fundamental problematizar y cuestionar el modo de aprendizaje que tiende a ocultar y a negar las historias de nuestros territorios y a reducirlas a un único origen: Argentina desciende de los barcos provenientes de Europa.

El conversatorio es realizado en coordinación con el Espacio de Graduades Perifériques y el área de pueblos originarios “Ciclo Reencuentros”, ambos de la UNGS. En este espacio participarán Nayra Eva Cachambi Patzi, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Jujuy y becaria doctoral del CONICET CISEN/UNSa y además integrante del Colectivo Identidad Marrón Jujuy. También participarán Jiovanny Samanamud, ex Viceministro de Educación del Estado Plurinacional de Bolivia; y Beatriz Alor Rojas, responsable del espacio de Pueblos Originarios “Ciclo Reencuentros” e integrante del Colectivo de Comunicación Audiovisual “Arandu”.

Sabemos que en general el sistema educativo argentino ha sido fundado bajo parámetros asimilacionistas, con una mirada monocultural y etnocéntrica, negando durante mucho tiempo la diversidad sociocultural y lingüística en esos espacios, y provocando tensiones en cuanto al reconocimiento de las identidades. En los últimos años, se ha intentado promover la generación de políticas de inclusión educativa que reconozcan las diferentes identidades a fin de equiparar las oportunidades. Sin embargo, el acceso y ejercicio pleno de derechos en términos de equidad, así como la participación efectiva en la toma de decisiones que nos interpela es aún materia pendiente, y mucho más cuando todavía persisten elementos tradicionales y coloniales en la estructura de algunas instituciones, que en la práctica jerarquizan a unas identidades y saberes culturales por sobre otras.

En ese marco, el racismo se expresa también en el sistema universitario ya que todavía persisten y se reproducen prácticas visibles y solapadas, que no aseguran los derechos educativos de las personas marrones, indígenas, campesinas, afrodescendientes y migrantes que transitamos esos espacios. Si bien las universidades nacionales aseguran la gratuidad de la educación para el conjunto de su estudiantado en igualdad de condiciones, no se consideran las circunstancias en las que se encuentran sus poblaciones históricamente discriminadas. También, es visible la ausencia de sus lenguas y cosmovisiones en los planes de estudio, llegando en algunos casos a negar sus historias o descalificar sus sistemas de conocimiento, formas de aprendizajes, espiritualidad y ancestralidad.

Estas omisiones terminan no solo por deslegitimar el aporte que estas personas puedan realizar para la construcción de una sociedad más plural y diversa, sino que también afectan sus trayectorias educativas, complicando su acceso y permanencia en estos ámbitos. Es por eso que se vuelve necesario incorporar la pregunta por la diversidad cultural y los efectos del racismo estructural en la experiencia universitaria de miles de estudiantes en el país.

Otra de las formas solapadas de exclusión en estos ámbitos es la poca presencia de estudiantes, docentes y personal de las universidades con identificación y pertenencia a estos grupos, así como su escasa participación en los distintos órganos y estructuras académicas. La falta de representatividad y participación significativa en los espacios de decisión son también expresiones de exclusión que reproducen un modelo implícitamente racista de gobernabilidad que excluye a estas personas de los debates y construcciones de políticas educativas.

Es por eso que este encuentro, organizado y pensado por personas marrones que transitan la universidad siendo estudiantes, trabajadores y docentes en el conurbano, se propone recuperar experiencias, dificultades, obstáculos y estigmas que atraviesan o enfrentan las personas que nombramos marrones, indígenas, afrodescendientes, campesinas y migrantes. Para comenzar desde allí a construir redes que visibilicen, reconozcan y abracen la identidad marrón como parte de nuestra vida cotidiana que está presente también en las academias y en los espacios de trabajo de quienes egresan de la educación superior.

Nos preguntamos qué modos o estrategias planteamos para que el acceso a la universidad sea para todes y que pertenecer a una comunidad indigena y graduarse en la universidad no sean cosas que siempre vayan por separado. Pensar el racismo estructural y la universidad es interpelar y cuestionar el orden colonial del que no se habla y que muy poco se cuestiona, pero que sin embargo está siempre presente, impidiendo u obstaculizando no sólo trayectorias educativas sino también proyectos y horizontes posibles.

Para participar del conversatorio, se puede solicitar el enlace en esta dirección: bit.ly/octubremarrón o bien ingresar al Canal de Youtube del Centro Cultural de la UNGS: Centro Cultural UNGS

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