Río Turbio, una película de Tatiana Mazú González

Río Turbio, una película de Tatiana Mazú González

29Oct21 0 Por María Inés González

En el marco del Doc Buenos Aires, el apartado “La política de las autoras” incluirá cinco trabajos de la directora, entre los cuales se proyectará este film el sábado 30, a las 15 hs. en la sala Leopoldo Lugones.

Lo personal es político; lo desechable y los fragmentos son materiales que tienen la potencia de conservar y recrear significados para poder hacer, con ellos, arte. De estas premisas, que discuten dos de los grandes pilares del capitalismo -la preeminencia de la libertad y de los derechos individuales como opuestos a la organización colectiva; el descarte de lo viejo y de la memoria como algo inútil- parte la propuesta de Río Turbio, la película documental de Tatiana Mazú González que se exhibirá este sábado 30 de octubre, a las 15 hs., en la sala de cine Leopoldo Lugones, en el marco del Doc Buenos Aires (Festival de Cine documental independiente), como parte de un espacio que hace foco en su obra.

Río Turbio, que nos instala en un icónico pueblo minero patagónico, se abre con la escritura en pantalla de una negación oficial dirigida a la autora: no se le concede el permiso para ingresar a filmar a la mina porque es mujer. Las mujeres no pueden.

Muy pronto sabremos también que ese lugar es el núcleo de origen de una dolorosa experiencia de infancia que ella antes nunca se había atrevido a contar: las mujeres no pueden.

El film, entonces, se posiciona como un motor contra esa prohibición y ese silencio impuestos por la Historia. Contra la prohibición, la organización de las mujeres que concentrarán sus fuerzas para pararse ante la represión oficial y lograr su retirada; contra el silencio, porque el film disemina la palabra oral y escrita de la directora, de su tía -allí nacida y criada- y de un coro de mujeres de mineros del carbón, cuyas voces irán enlazándose de modo tal que sus biografías personales, escuchadas atentamente, parecen ser la misma historia. Será justamente el hecho de que esas vidas singulares estén atravesadas por las mismas marcas de género, clase y sistema de producción lo que hará posible la construcción de una identidad colectiva para el hacer y el decir: otra vez, lo personal es político.

Río Turbio es una historia de lucha y permanencia. Pero se cuenta a través de un relato que apuesta a un lenguaje no realista que nos obliga al desacomodamiento del modo habitual de mirar y de oír. Una suerte de palimpsesto formado por materiales de diversa procedencia -gráficos, dibujos, viejas filmaciones, fotos antiguas, trascripción de conversaciones de Whatsapp- que, sin embargo, mantienen una dirección narrativa tan coherente como la del libro De la guerra, de Karl von Clausewitz, cuyo índice va pautando en la pantalla  los episodios que organizan el avance de la acción del film. Como las capas geológicas de la Tierra a la que los mineros descienden, el film obliga a que lxs espectadorxs “desentrañen” sus múltiples niveles de sentido que, no casualmente, están conformados por todos estos “restos”, ahora liberados de su fosilización.

El paisaje, otro protagonista, parece ir pautando simbólicamente, en diálogo con el género de la ciencia ficción, la trayectoria política que va de la quietud, de la mudez y de la oscuridad bajo el peso de una niebla que todo lo tapa, a la movilidad que se inicia con una tormenta que rompe la dureza del hielo y deja lugar al paso de la luz.

María Inés González

Imagen destacada: Río Turbio – Antes Muerto Cine

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