Cumbre del cambio climático: preguntas para el Presidente

Cumbre del cambio climático: preguntas para el Presidente

1Nov21 0 Por Guillermo Cieza

La Cumbre de Cambio Climático de la ONU (COP26) se realiza en un momento histórico en que el planeta está en un “punto de quiebre de su clima”. Los líderes mundiales coinciden en los peligros que se avecinan y proponen acuerdos, pero los intereses económicos suelen pesar más en decisiones que afectan al futuro de la humanidad.

La Cumbre de Cambio Climático de la ONU (COP26) se inicia con la certeza que la ventana para cumplir los Acuerdos de Paris, y limitar el calentamiento global a 1,5º C para 2030, se está cerrando rápidamente. Por el contrario, el último Informe de Síntesis de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre los Planes Climáticos, o planes de reducción de emisiones, señala que estamos camino de un calentamiento global de 2,7° C .
Un aumento de 1,5ºC, por encima de los niveles preindustriales significa más deshielo, subida del nivel del mar, más olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos, que traerían como consecuencia repercusiones negativas en la seguridad alimentaria, la salud, el medioambiente y el desarrollo sostenible.
En este año estos efectos se hicieron sentir en inundaciones históricas; récord de olas de calor devastadoras, incendios forestales sin precedentes y hambruna como consecuencia de la sequía .
Que Donald Trump haya dejado de ser presidente de Estados Unidos es una buena noticia, porque al menos quienes niegan la existencia del problema del cambio climatico son cada vez más marginales, sin embargo, las declaraciones de los líderes mundiales suelen tener bastante poco que ver con lo que sucede en sus países.
A modo de ejemplo: Mauricio Macri afirmó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático realizada en Madrid “Para 2040, la generación eléctrica de Argentina va a ser libre de emisiones de gases de efecto invernadero”. “También, estamos trabajando nuestra estrategia a largo plazo de bajas emisiones, que marcará el camino para lograr una mayor ambición climática con miras a la neutralidad carbónica al año 2050”. Más recientemente, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil se comprometió a terminar con la deforestación ilegal en la Amazonia hasta 2030, y afirmó: “Con eso reduciremos en casi 50% nuestras emisiones hasta esa fecha”. La realidad es que Macri reafirmó la matriz productiva extractivista de la Argentina, aumentando las emisiones de dióxido de carbono y que el gobierno de Bolsonaro, no sólo mantuvo la misma matriz energética y la emisión de gases de efecto invernadero de las grandes ciudades, sino que aumentó el proceso de deforestación de la Amazonia .
El presidente Alberto Fernández concurre a la Cumbre de Cambio Climático portando pesadas facturas ambientales, pero hay dos en particular por las que algunos pueden pedirle cuentas.
Un informe Naciones Unidas advierte que: “la explotación total de todas las reservas de gas de esquisto [de Vaca Muerta] consumiría un porcentaje significativo del presupuesto mundial de carbono para alcanzar el objetivo de un calentamiento de 1,5 grados Celsius, estipulado en el Acuerdo de París”. A este informe se acompaña la recomendación de: “reconsiderar la explotación a gran escala de combustibles fósiles no convencionales mediante el ‘fracking’ en la región de Vaca Muerta” .
La segunda factura proviene de la ratificación y ampliación del modelo productivo agropecuario extractivista propuesta en el Proyecto de Ley de Fomento al Desarrollo Agroindustrial. La agricultura actualmente aporta a nivel global alrededor de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero, causante del calentamiento global. Pero como actividad humana no esta condenada a ofrecer un balance negativo de dióxido de carbono, entre lo que toma y lo que le devuelve a la atmósfera. La agricultura y el conjunto de la producción agropecuaria con un modelo agroecológico pueden ser una eficiente fijadora de carbono y contribuir a reducir el calentamiento global.
Es el modelo de agricultura industrial dominante en la Argentina, y promovido por el proyecto oficial, el que agrava las emisiones de dióxido de carbono. La ratificación de este modelo productivo hace perder la oportunidad al país de utilizar sus suelos productivos para retener carbono y hacer un aporte a la disminución del calentamiento global. Incluso le quita al país la posibilidad de exigir compensaciones económicas por este aporte a la lucha contra el cambio climático en el mundo.
Es de suponer que el presidente Fernández se sumará a la preocupación de los líderes mundial por un escenario ambiental que parece estar muy cerca de cruzar el límite del no-retorno. Argentina tiene el raro privilegio de ser uno de los países con una de las reservas más grandes del mundo para obtener combustibles fósiles con la tecnología del fracking. Y además de contar con suelos que pueden convertirse en una de las plataformas mundiales más amplias y eficientes para retener carbono por la vía de la fotosíntesis. En un mismo territorio tiene una de las mayores amenazas para incrementar el calentamiento global, y también una de las mejores posibilidades para reducir los efectos de los gases de efecto invernadero.
Para que las preocupaciones del Presidente, que son las nuestras, puedan tener una resolución efectiva, debería contestar dos preguntas:
¿Va a seguir adelante con la explotación con fracking en Vaca Muerta?
¿Va a promover un modelo agropecuario que garantice un balance positivo de retención de carbono en nuestros suelos, o seguirá insistiendo con el modelo productivo agropecuario industrial?
Sería bueno que pueda contestarlas siendo coherente con sus preocupaciones ambientales. Todo lo demás es hojarasca.

Guillermo Cieza

Foto : La Voz.

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