El voto a la izquierda ha empezado a preocupar al Frente de Todos

El voto a la izquierda ha empezado a preocupar al Frente de Todos

3Nov21 0 Por Guillermo Cieza

Nuevas encuestas ratifican la tendencia expresada en las Paso, poniendo en riesgo una recuperación de votos por parte del Frente de Todos en Provincia de Buenos Aires que les alcance para dar vuelta la elección.

Una reciente encuesta de Artemio López, que estima la votación de la izquierda en Provincia de Buenos Aires en 6,5 % volvió a prender las alarmas, porque ratifica una tendencia que ya se había expresado en las PASO. Se advierte un crecimiento de la izquierda que se hace a expensas de potenciales votantes del Frente de Todos. Esta tendencia se ve con mayor nitidez entre los que se abstuvieron en las PASO pero votarían el 14 de noviembre, y podría estar definiendo la elección en Provincia de Buenos Aires.

En los últimos días, distintos artículos dan cuenta de la preocupación dentro de las filas del Frente de Todos por esa emigración de votos. En Página 12, David Cufré en su nota “Cómo votó la izquierda las leyes económicas”, reseña lo que a su juicio son equivocadas decisiones tomadas por la bancada del FIT. En la Agencia de Noticias Paco Urondo, Juan Carlos Venturini acaba de publicar un artículo titulado “¿Por qué la izquierda debe votar al Frente de Todos?”, donde se ocupa de puntualizar determinadas posturas políticas de la izquierda, sobre todo en el plano internacional, que valora como equivocadas.
Se puede coincidir con la mayoría de estas puntualizaciones económicas y políticas, incluso se podrían agregar algunas otros errores gruesos cometidos por corrientes a las que adhieren los partidos que integran el FIT-U, con la revolución bolivariana en pleno apogeo y con Chavez vivo.
El problema es que lo ofrecido por el Frente de Todos, es mucho peor que esos errores y equivocaciones. Fernández llegó al gobierno condicionado por la herencia macrista, pero con sus propias decisiones ha contribuido a promover un proyecto de país que no es soberano, ni sustentable, ni está resolviendo el problema de la pobreza. Esas decisiones son: pagar una deuda externa odiosa e ilegítima; acordar con los grandes grupos empresarios, la mayoria multinacionales, que dominan la cadena agropecuaria, controlan los puertos y las exportaciones; seguir promoviendo el modelo extractivista en otros rubros como minería, extraccion de gas y petroleo via fracking y seguir ajustando salarios y jubilaciones para cumplir sus compromisos con el Fondo de mantener el equilibrio fiscal.


Lo ocurrido en la última cumbre de cambio climático es ilustrativo sobre esas decisiones. Frente a un mundo que advierte los peligros de ingresar en un punto de quiebre climático, la representación argentina concurrió a este evento con la pesada factura ambiental de estar explotando la mayor reserva mundial de fracking (Vaca Muerta), pero tambien con el privilegio de contar con enormes superficies destinadas a la producción agropecuaria donde se puede promover un modelo productivo con un balance positivo de retención de carbono. Y la respuesta del gobierno fue seguir avalando el fracking, seguir promoviendo el modelo agropecuario industria,l que agrava la emision de gases de invernadero e intentar sorprendernos con un nuevo hallazgo extractivista que es el hidrogeno “verde”, que seguramente dejara residuos contaminantes en la Patagonia. No hace falta adherir al “fundamentalismo antiextractivista”, para advertir que por el lado del cambio climático las propuestas de Fernández, no se diferencian demasiado de las de Macri que intentaba sorprendernos con los parques eólicos.


El corrimiento de votantes del Frente de Todos, que se ha empezado a expresar en el segundo y tercer cordón del conurbano, donde son mayoría lxs muy pobres y lxs trabajadores informales, quienes se volcaron hacia la abstención y en menor medida hacia la izquierda, dan cuenta de un proceso de autonomización del voto que está planteando exigencias mayores. A quienes son parte de ese proceso no les alcanza con la advertencia que si regresa el gobierno de Juntos por el Cambio todo irá peor; quieren un poco más, por eso, no votarán al Frente de Todos y votarán a la izquierda o se abstendrán.
Las últimas encuestas que muestran un crecimiento del voto a la izquierda a expensas de potenciales votantes del Frente de Todos da cuenta de que el relato de: “como los votos de Cristina no alcanzan, nos corremos un poco a la derecha y aseguramos la elección”, está entrando en crisis. A modo de ejemplo: se asegura que Kicillof lo sostiene a Sergio Berni porque le asegura votos por derecha. Tendrían que estimar cuantos pierde por izquierda. La realidad es que así como a Juntos por el Cambio se le fugan votos por derecha con Milei y Espert, al Frente de Todos se le fugan votos por izquierda con el FIT-U.
El progresismo que anida en el Frente de Todos, no debería preocuparse por esto y mucho menos abocarse a buscar la paja en el ojo ajeno. Al contrario, le puede aportar para debatir sobre cuáles son sus posibilidades y su estrategia para incidir en un Frente político donde por ahora no conducen y son algo así como los radicales dentro de Juntos por el Cambio.
Las posibilidades de la derecha se asientan en que han crecido de un 30% histórico a un sólido 40%. Y para el Frente de Todos, el viejo truco de ganar votos no tanto por el amor, sino por el espanto, se le puede estar empezando a dar vuelta.

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