Colombia, Glasgow, Dubai y a lamentarse

Colombia, Glasgow, Dubai y a lamentarse

9Nov21 1 Por Carlos Munevar

Por estos días Iván Duque “el terrible”, lo llamo así no por su parecido al mítico zar ruso,  sino por el tamaño de su estupidez y prepotencia, viene realizando una gira internacional que pareciera preparada para que el triste y decadente burgomaestre disfrazado con la banda presidencial.  

Durante estos muy largos tres años y medio, se olvidó del caos en el que vive Colombia producto de su desgobierno y desfile en el exterior posando de gran estadista y hombre “cosmopolita”, hablando de lo humano y lo divino, acompañado de una amplia comitiva, esa “Colombia pequeña” que sí puede gobernar,  integrada por más de un centenar de familiares, allegados y funcionarios lamebotas con los cuales se puede sentir jefe de algo, porque el Estado le quedó grande.

Primero Duque realizó su intervención en la conferencia COP26 en Glasgow (Escocia), la cumbre climática que pretende dar un giro para contener el cambio climático mundial, allí  el presidente alardeó sobre el supuesto papel de Colombia como referente latinoamericano de lucha contra el cambio climático y como en sus palabras y versión de la realidad, el país viene liderando la transición hacia energías limpias, la estrategia de biodiverciudades, la siembra de millones de árboles etc., es decir, quien escucha al presidente se imagina un país verde, en donde los árboles inundan sus ciudades, las góndolas transitan por los ríos citadinos conectando barrios, comunidades, territorios, los buses eléctricos y el uso de  energías limpias  embellecen el “paisaje”, la minería a cielo abierto  y el fracking son  apenas inventos de esos que “odian” al país.

En fin, el subpresidente hace alarde de una mitomanía casi enfermiza, cual caballero en la calle y bárbaro en la propia casa.  Nunca se escuchó ni por simple rasgo de humanidad y decencia, que hablara sobre cómo el país por segundo año consecutivo ocupa el deshonroso primer puesto a nivel mundial en número de líderes y defensores del medio ambiente asesinados.  Es más, ni siquiera entre su extensa comitiva iba alguien que tuviese alguna relación con el tema ambiental.   

De allí Duque y su comparsa festiva se dirigieron directo a Dubai, para en palabras del mismo Tartufo que posa de presidente, desarrollar una agenda con los dueños de Minesa, empresa controlada por Mubadala Investment Company, con sede en los Emiratos Árabes Unidos,  cuyos puntos fueron  minería, turismo y agricultura, lo contradictorio del tema es que después de posar de ambientalista en Escocia, corrió a donde los árabes para entregar el páramo de  Santurbán, fuente de agua del departamento de Santander, a los intereses de extracción minera, perjudicando a miles de habitantes que verán degradado el ambiente,  extintas las fuentes de agua, perjudicados los ecosistemas, ¡Qué grande , es el presidente!

La siguiente parada fue inesperada, el gobernante posó para la foto “orando” en el muro de los lamentos en Jerusalén, las fotos de Duque con los ojos cerrados en un gesto de piedad infinita casi con un aire sacrosanto llevando todo el peso de un país sobre sus hombros, los titulares de parte de la prensa nacional resaltaron, “¡Histórico! Presidente Ivan Duque reza en el muro de los lamentos”, (Revista Semana), al igual que otros que resaltaron el gesto “religioso” y de “sentimiento puro” del piadoso Iván.  Sin embargo, causa curiosidad la puesta en escena casi risible de un mandatario que en tres paradas hizo realidad el adagio popular colombiano “el que peca y reza, empata”. Así es él, un meme viviente. 

Carlos Munevar, corresponsal en Bogotá, Colombia

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