Rugbiers

Rugbiers

13Nov21 1 Por Guillermo Cieza

Un grupo de rugbiers atacaron a un joven a la salida de un pub, en Tucumán. ¿Enloquecieron los rugbiers? ¿O estos rugbiers violentos son voceros de una cultura que está ganando terreno en nuestra sociedad?

En la noche del domingo 7 de noviembre Santiago Elio Pintos, estudiante de Educación Fisica festejaba su cumpleaños número 24 con un grupo de amigos y amigos en el pub “La Bodega” en la ciudad de Concepción, Tucumán. En el mismo local, en otra mesa se había juntado un grupo de jugadores del Club Huirapuca. En algún momento de la noche, los rugbiers tuvieron la idea de poner un poco de condimento al cumpleaños, acercándose a la mesa del festejo y encarando directamente al homenajeado, uno de ellos le reclamó “que le había pegado a un hermano”. El joven Pinto, que no los conocía, intentó aclarar la situación diciendo que no peleaba con nadie. Los invitados impidieron que el incidente pasara a mayores.
En horas de la madrugada cuando el joven se retiró del local los rugbiers lo estaban esperando y le dieron una golpiza que pudo haberle causado la muerte. Dos de los acusados de la golpiza son hijos de Adolfo Saracho, concejal del Partido Justicialista y secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio.

Volvió a suceder. En 2019 un grupo de jugadores del club San Isidro, que festejaban la obtención del campeonato, golpearon a un indigente causándole serías lesiones. A principios de diciembre de 2020 un grupo de rugbiers que jugaban en el Tala Rugby Club ingresaron, sin estar invitados, al festejo con que Lautaro Insua de 18 años celebraba su egreso del secundario y lo agredieron ferozmente. Un hecho similar se produjo en Salta en octubre de este año, y la víctima fue un joven de 17 años de apellido Aragón. En la golpiza participaron cuatro rugbiers, uno de ellos es integrante de Los Pumitas y es hijo del presidente de la Unión Salteña de Rugby. Pocos dias antes, en la localidad de Chacras de Coria, Luján de Cuyo, provincia de Mendoza, en un cumpleaños de 15 años, un joven 16 años recibió una golpiza por parte de al menos dos jugadores del Liceo Rugby Club. Si a esta historia se le cambian los nombres y los lugares es la misma que le costó la vida a Fernándo Baez Sosa el año pasado en Villa Gesell.


¿Qué está sucediendo? ¿Enloquecieron los rugbiers?
Creo que el problema es más complejo. A lo mejor estos rugbiers, involucrados en estos hechos violentos son voceros de una cultura que está ganando terreno en la sociedad.

En la Argentina, no menos de un 80% de la población ha visto decrecer sus ingresos en los últimos seis años. Como bien señala el economista Mariano Féliz, en los últimos cuatro años la participación de los salarios en el ingreso total cayó casi 9 puntos porcentuales (alcanzando sólo el 40% del total). Pero este declive se ha extendido también a quienes no viven de un salario como son los pequeños productores agropecuarios, contratistas, comerciantes, pequeños industriales, proveedores de servicios y profesionales independientes, etc. Frente a esa situación, hay una búsqueda de explicaciónes por parte de nuestro pueblo y sobre esta inquietud ha operado una formidable maquinaria mediática, politica y judicial que ha responsabilizado a: planerxs, pobres, pibes chorrxs, jueces y fiscales que respetan los pasos procesales y las garantías constitucionales, diversos, mapuches y políticxs que proponen ampliar derechos o hacer cambios favorables al pueblo. Ubicado el enemigo interno, esa misma maquinaria ha promovido todas las formas posibles de castigo, incluso las violentas.

Esa prédica ha ganado terreno en nuestra sociedad y se expresa electoralmente. La marea de derecha empezó en CABA. En ocasión de las elecciones de 2011 que consagró la renovación de Mauricio Macri como Jefe de Gobierno, el cantautor Fito Paez escribió. “Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma”. El artista reconoció sentir “asco por la mitad de Buenos Aires”. Hoy esas políticas de “gente egoista” son apoyadas por el 60% de los porteños, y dentro de esa línea se ha desatado una competencia entre Juntos por el Cambio y la fuerzas como las que encabeza Javier Milei, para ver quién es más reaccionario. Como una mancha de aceite esa política se extiende a la Provincia de Buenos Aires y a todo el país.
El gobierno de Alberto Fernández, parece hacer prolijamente los deberes para que no lo voten. Sus empeño de presentarse como el mejor gestor populista de las políticas de los poderes económicos concentrados, no es una buena estrategia política, porque crea muchas dudas en su base electoral y al FMI no se le ablanda al corazón. Seguramente merece ser castigado. ¿Pero se puede castigar a los malas políticas, premiando a los pésimas?
Algunos gurúes ilusos pronosticaron que los tiempos de pandemia mejorarían a nuestras sociedades. Que haría a los habitantes de este mundo más solidarios entre si y más amigables con el planeta. No parece haber ocurrido así. Muy poco ha cambiado para bien y por el contrario el peor individualismo ha ganado terreno en nuestras conciencias. Sobre esa derrota se han afirmado nuevos paradigmas culturales. Entonces, a falta de nuevas utopías civilizatorias, tranquiliza demostrar que al menos no se pertenece al bando de los perdedores. Y en ese afán, discriminar al lastimado y vulnerado en sus derechos es un recurso barato para conseguir status social. Ganar una elección, aunque sea apoyando a los verdugos, mejora la autoestima. Afirmar la existencia, empoderándose, pegándole al más débil. Y eso, justamente eso, es lo que hacen los rugbiers violentos cuando, en patota, le dan una paliza a un indigente o a un chico, a la salida de un boliche.

Foto: corresponde a la cara de Lautaro Inzúa, que fue golpeado por rugbiers violentos en Cordoba en diciembre de 2020. Ha sido publicada por varios medios.

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