Asesinato de Lucas González: procedimientos policiales y excursiones de caza

Asesinato de Lucas González: procedimientos policiales y excursiones de caza

24Nov21 1 Por Guillermo Cieza

El asesinato de Lucas Gonzáles, no fue producto de “malos policías” sino de una forma de accionar, como son las “excursiones de caza” que son bastante frecuentes en algunas comisarías.


Acompañando a familiares de víctimas del gatillo facil, he tenido la oportunidad de compartir largas charlas con padres que pertenecían a la policía y a quienes la misma institución les había matado a sus hijos. Y en todos los casos esas historias comenzaban con la narración del estupor por lo sucedido. Por la negativa a creer que sus propios compañeros de trabajo hubieran descargado esa maquinaria infernal que conocían desde sus entrañas contra su propia familia
En uno de los casos el padre de un joven desaparecido, que por aquel tiempo era sargento de la Bonaerense, llegó a convencerse que lo estaban engañando cuando se descubrió que un texto anónimo que afirmaba que su hijo estaba de vacaciones en Brasil, había sido redactado en una máquina de escribir de la Brigada de Investigaciones de La Plata. En otro caso, cuando tres reclusos murieron asfixiados en la comisaría quinta de La Plata en enero del año 2000, el padre de uno de los fallecidos no demoró mucho en darse cuenta como habían ocurrido en realidad los hechos. Había servido como sargento durante años en esa Comisaría, incluso en tiempos de la dictadura.
Conversando con esos padres policías me enteré lo de ” los juegos”, es decir todos los lugares conocidos por quien está a cargo de una comisaría y que conforman el mapa del delito de la seccional policial. Allí están los que venden quiniela clandestina (de allí debe provenir lo de ” los juegos”), los que manejan la prostitución, los que desarman coches robados, los boliches nocturnos donde se vende “merca”, la banda de chorros que asaltan casas particulares, los camellos que manejan la falopa en la zona, los que utilizan trabajo infantil o esclavo, los puestos donde se vende mercadería robada o de contrabando, etc .
En sus relatos, comentaban que era el Comisario quien recibía esa información al hacerse cargo de la seccional y quien fijaba la tarifa de la coima mensual de acuerdo a los ingresos estimados de “los juegos”. Quienes recaudaban eran los del Servicio de Calle, que muchas veces ni siquiera son oficiales. Como el Comisario premia a sus recaudadores puede suceder que los del Servicio de Calle, ganen más que los oficiales e incluso que el Subcomisario. La mitad de lo recaudado queda en la Comisaria y el resto va para la regional. En la misma proporción va desde la regionales a la jefatura central. Así ha funcionado desde hace décadas la Policia Bonaerense. Como bien señala Ricardo Ragendorfer, durante la gestión Arslanián se trató de desmembrar a la bonaerense, por la via de desarticular el poder de la jefatura central, sin buenos resultados.
Por fuera de “los juegos”, con estricto conocimiento del Comisario el grupo recaudador tiene atribuciones para organizar “excursiones de caza”. La más inocente de ellas es que un día de mucho movimiento turístico manden un patrullero a una ruta provincial o nacional a controlar el tránsito sin ninguna atribución para ello y se dediquen a coimear a viajeros desprevenidos. Pero hay otras “excursiones de caza” que suelen ser más violentas. Por ejemplo, los intentos de “mejicanear” un botín de delincuentes o un cargamento de droga. Todo este funcionamiento policial ha sido narrado en algunos libros y fue pintado con maestría por la película “El Bonaerense” de Pablo Trapero.
La Policia Metropolitana, promovida por Mauricio Macri y Horacio Rodriguez Larreta, no funciona muy diferente que la Bonaerense. Peor aún, ha reclutado a los peores policias de la Bonaerense como inspector Gabriel Alejandro Isassi, que actuó en el asesinato de Lucas González. Este policía al igual que Juan José Nieva (36) y Fabián Andrés López (46) pertenecían a la División de Sumarios y Brigadas de Prevención de la Comisaría Comunal 4.
La pregunta obvia es qué estaban haciendo esos policías en ese lugar, cuando advirtieron la presencia de un automóvil con cuatro jovenes que se detuvo en kiosko. El argumento que estaban haciendo inteligencia por un caso de narcotráfico no se sostiene con su actuación posterior, cuando se pusieron en evidencia intentando detener a los tiros al vehículo. Si su intención hubiera sido detener a supuestos narcotraficantes o a un grupo sospechoso hubiera correspondido que lo hicieran en forma reglamentaria e identificados como policías. Por como actuaron, parece evidente que no se estaban proponiendo hacer un procedimiento legal, y que se trataba de una “excursión de caza” que salió mal porque se equivocaron al elegir las víctimas. No solo eran inocentes y no tenían antecedentes penales, sino que venían de un lugar público como es el Club Barracas y de una actividad legitimada como es jugar al fútbol y con testigos. Que en el kiosko, hubieran comprado un jugo y no una cerveza, parece una broma trágica.
Es seguro que las actividades del grupo que asesinó a Lucas Gonzales, no eran desconocidas por quién estaba al frente de esa Comisaría. La institución policial puede estar autonomizada del poder político, pero dentro de una Comisaría nadie se le escapa de control al Comisario. Y si no, que lo digan los miles de subordinados y en particular, subordinadas, que son castigadas por no obedecer ordenes aberrantes.
Como me decía un ex-policia al que conocí como familiar de una víctima del gatillo fácil: ” Si querés encontrar un buen tipo en una comisaría buscate un cabo viejo. A ese que lo tienen cortando el pasto, o realizando tareas poco importantes. Ese seguro es bueno, lo sancionaron muchas veces y no ascendió ni a sargento”.

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